PELUSAS DE PLATANO ORIENTAL: ¿HOMENAJE O REPUDIO?

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Por Richard Sandoval

En plenos veranos de tiempos dictatoriales, el calor fulminante que atacaba a las comunas de la capital, y en especial en las comunas periféricas, donde la “tierra” en su versión polvo gobernaba (y gobierna) gran parte de los espacios públicos, se hacía absolutamente necesaria una reforestación inmediata de los suelos.

En ese momento, el producto estrella que apareció en las mentes de nuestras autoridades marciales fue el plátano oriental, árbol asiático que posee las mismas bondades que el producto-modelo que los Chicago Boys eligieron para hacer “crecer” económicamente al país: el neoliberalismo. Tanto plátano oriental como apertura deliberada de mercado crecen rápido, dan mucha sombra y tienen una estética espectacular que se roba todo el protagonismo de las calles. Sin embargo, sus males están ocultos y aparecen sólo un par de semanas en el año.

En esas semanas nos encontramos ahora, bajo el castigo ante tan desafortunada estrategia de crecimiento y respuesta fácil ante el problema de la precariedad forestal santiaguina. Nos encontramos bajo el castigo de LAS PELUSAS, un fenómeno tan extraño como increíblemente molesto.

Al interior de las Universidades que cuentan con pseudo parques para sus alumnos, la nevazón de estas pelusas blancas, que vienen acompañadas de un poroto verde muy pegajoso, es asombrosa. La sensación es similar a la que vivió Macauly Culkin en 1990, cuando sus padres lo abandonaron en la primera versión de Mi Pobre Angelito, aunque con casi 30 grados de calor y lejos de Los Angeles y Nueva York.

Macauly Culkin, quien disfruta de nieve, mas no de pelusas.

El 40% de las alergias registradas en el mes de noviembre se deben a esas pelusas, que literalmente son el polen del árbol, una especie de semen volando inagotablemente.

Los más felices son los funcionarios de las 3 grandes cadenas de farmacias, que mediante la venta acelerada de loratadina y cloralfenamina aumentan las comisiones que salvan el sueldo ante los aberrantes ganancias bases que pagan sus dueños.

Sin embargo hay un elemento que no sabemos si celebrar por su gran calidad pintoresca u odiar por lo nefasto de su origen. En medio de la alergia masiva ha emergido un mito urbano que asegura que fue la mismísima señora LUCIA HIRIART DE PINOCHET quien trajo el plátano oriental al país, casi como obra de beneficencia.

La señora Lucía, quizás celebrando su posible obra oriental.

Para vuestra tranquilidad, nuestro equipo ya se encuentra repartido entre Vitacura y Los Boldos investigando tal información.

En todo caso, y fuera de cualquier mitología, es recomendable para los alérgicos que huyan más del pasto que de los plátanos, ya que un estudio asegura que él es responsable del 70% de las alergías primaverales en tiempos de paz (es decir, cuando desaparecen las pelusas-semen).

De esta forma, y recomendando seguir a @poleneschile en Twitter, dejamos abierto el debate, PELUSAS DE PLATANO ORIENTAL, ¿HOMENAJE O REPUDIO?




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