Homenaje al Triunvirato de los Extras de Teleseries

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Por Richard Sandoval

Cuando estos tres “actores” hicieron “iniciación de actividades” en las añejas oficinas del Servicio de Impuestos Internos, jamás imaginaron que se convertirían en un emblema gremial de los seres humanos con vocación de extras de televisión.

De la mano de Vicente Sabatini, en el canal nacional, llevaron a cabo un plan inédito en la representación del proletariado cómico. Toda la experticia cultivada en la academia teatral la llevaron a las teleseries vespertinas, pero no como personajes separados, sino como un todo que cumplía la misión de “los trabajadores”. El espíritu noventero de Sabatini incluía en todas sus obras esta especie de “voz del pueblo”, siempre, claro, en un rol añadido, de “extras”.

Cuando el osado director los quiso convertir en protagonistas, como luchadores sociales de un campamento en Puertas Adentro, falleció el estilo. En Sucupira fueron por primera vez pescadores, oficio que retomarían en Iorana, Santo Ladrón y Romané. Obreros de la industria forestal en Oro verde, mineros del salitre en Pampa Ilusión y circences en el circo de las Montini.

Ernesto Gutierrez, Héctor Aguilar y Ricardo Pinto siempre fueron bautizados como el Anchoveta, el Piure o el Taza. Pero esta presunta no importancia, no era más que una trampa, ya que en ellos radicaba la mayor expresión del sentido social de las 20 horas de TV nacional en los 90. Como extras se fueron a paro, a toma y hasta representaron ese rol emprendedor que se vislumbraba en el nuevo milenio, cuando Ricardo Pinto vendía el Kino en el mercado central. Sí, ese ciego mentiroso de Amores de Mercado.

El ciego Ahumada junto a su madre, la sora Corina.

Cuando las teleseries comenzaron a ser una mierda, por ahí por el 2004, el triunvirato desapareció. Ahora, se perfeccionaba a los actores, dándoles clases de los oficios que debían representar, que ya no eran oficios, sino profesiones o hobbies de la clase alta, que se comenzaba a imponer en la ficción nacional. Sucedió con la Teleserie Versus, en 2005, esa en que Pancho Melo se convertía en monstruo. Ahí Pancho Pérez Bannen y compañía aprendieron el sacrificado Surf, con el que en el nuevo milenio se paraba la olla en la casa. Cuando Sabatini intentó resurgir con Manuel Rodríguez en Chilevisión, los extras de vocación vieron la esperanza, ya que en la cueva del revolucionario Ricardo Fernández, se les volvió a ver, humildes, felices.




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