Repudio al olvido de los 81 de la cárcel de San Miguel

por Paloma Grunert



Sobre Paloma Grunert

Ha pasado un año de esa mañana en que por la tele vímos cascadas de humo negro ascendiendo inolvidablemente hacia el cielo, desde esas pequeñas ventanas que a los reos les sirven apenas para sacar sus brazos. Ha pasado un año desde que destinamos  nuestras horas feriadas para sentarnos frente al televisor siguiendo llanto a llanto y grito a grito, el morbo de la muerte y la miseria.

Todo Chile fue testigo de la cadena televisiva en la sucesión de la jornada más horribles para 81 familias pobres. Los periodistas estaban en su éxtasis, era una noticia cruda, espantosa, masiva y, sobre todo, con víctimas débiles y fáciles de invadir. La opinión pública se mantuvo al margen de las condolencias y en lugar de eso, optó por moralizar una muerte y pesarla según la culpa. De inmediato los comentarios apuntaron a la justicia divina, a las vueltas de la vida y la muerte de Cristián Arriagada, joven de 22 años que fue apresado por vender CD’S piratas en la vía pública, fue la única que se lamentó a nivel mediático. De hecho, la historia de vida del resto de los 80, no llegó a oídos de nadie. Sólo eran 80 delincuentes, 80 personas que habían pagado su deuda con la sociedad. Violadores, homicidas, microtraficantes y ladrones que tuvieron su ingreso al cielo expiando los errores a través de un duro infierno terranal.

Cuatro días antes del incendio, todo Chile se había unido en emoción y colaboración por la Teletón, sin embargo, muchos de los que aportaron económica o discursivamente con la causa inválida, celebraron o callaron frente a la tragedia, porque para el mundo, el sufrimiento es meritorio. A la gente le importa la imagen, la invalidez social no se ve.

Esta mañana los familiares de las víctimas de San Miguel, llegaron al edificio que mató a sus amores para recordarlos en una misa, en la que el Director de Gendarmería no anunció cambios significativos reparatorios para la seguridad de la cárcel o beneficios para la familia, solamente inauguró un memorial con 81 nombres que nadie recordará. La soledad de sus muertes es lo más triste de todo. El ministro de Justicia, Teodoro Ríbera dijo esta mañana en La Tercera que la responsabilidad del incendio la tuvieron los reos que iniciaron el fuego. Eso sucede cuando se mueren los pobres. La culpa, una de las condiciones más arraigadas en la sociedad chilena y católica, es siempre de los pobres, porque sólo a los pobres se les enseña a sentirse culpables. Porque los pobres no pueden elegir si serlo o no. Se llama método de control.

La culpa la tuvieron los reos que iniciaron el incendio
La culpa la tuvieron los jóvenes izquierdistas que se metieron en cosas turbias y fueron torturados por Krassnoff.
La culpa la tuvo Manuel Gutiérrez, o sus padres, que lo dejaron salir esa noche de protesta en que lo mató una bala.

El olvido es lo peor
El olvido es lo peor

 

 




8 comentarios sobre “Repudio al olvido de los 81 de la cárcel de San Miguel”