Especial Shalabota: análisis sociológico al calzado revelación del verano

por Toti



Sobre Toti

Desde hace aproximadamente dos años las calles chilenas se han visto colapsadas por la shalabota, híbrido calzado ubicado entre la sandalia y el botín. Este peculiar elemento, que motiva al reto a las abuelitas que no le ven sentido práctico, este año ha revolucionado la estética de la mujer chilena que se pasea sabrosona bajo 35 grados. Múltiples repudios y ninguneos han sufrido las damas que osan ocuparlas. Las redes sociales no han tenido piedad con su poca elegancia y no han tardado en aplicar clasismo a sus adeptas. A partir de esta convulsión social, Noesnalaferia preparó el siguiente análisis sociológico, que nada tiene que envidiarle a una investigación de Ciper.

Los orígenes

Antecedente directo -por incomodidad y horripilancia- de la shalabota son las donors, sueño de la adolescente de clase media en los 90 tardíos- inicios de los 2000. En ese entonces, no se podía ser la más bacán del curso si no tenías tus zapatillas con plataforma que te acercaban más a las niñas del segundo medio B. Hoy, el rango que cubre la shalabota va desde las pre-púberes hasta (vergonzosamente) algunas treintenas.

 

Objeto de deseo noventero
Objeto de deseo noventero

La creatividad es lo suyo

¿Por qué las minas usan shalabota? Pensada como prenda de verano es un fracaso:  lo único que mantiene fresco es el dedo gordo del pie y hace sudar el tobillo. Eso en el diseño tradicional(chala más tela hacia arriba), ya que el ingenio nacional ha creado una vasta variedad. Hemos visto la hegemonía de la shalabota plástica, probablemente proclive a los hongos; también existe la  shalabota de cuero, absurdo de verano, y la shalabota vaquera -de cuero y con flecos- que no sólo hacen dudar de la belleza de la propietaria, sino que del aroma de sus pies. Otra opción es la shalabota-gladiadora, que cordones de cuero mediante convierte en Xena, la princesa guerrera a cualquiera que la use.

Maipú y sus damas te honran
Maipú y sus damas te honran

Otras variaciones es la shalabota normal, pero en tela de jeans, particularmente popular en el paradero 14 de Vicuña Mackenna. Particularmente, el ejemplar más feo que ha visto Noesnalaferia es la shalaconverse, que sólo sería aceptable en el contexto de esos disfraces de escolar caliente que usaban en el Mekano de los 2000 (Como las converse con taco, de Monti).

 

Llora el punk
Llora el punk

Además de lo incómodo de su diseño, muchas mujeres a las que les gustan los desafíos personales, le añaden una dificultad adicional: la shalabota con taco (que puede mezclarse con cualquiera de las anteriores). La shalabota con taco intenta suplir el principal problema de la shalabota: le acorta las piernas a cualquiera que la use. Esto hace aún más incomprensible que las mujeres chilenas usen shalabota, ya que nuestro 1.62 metros promedio no nos permite darnos esos lujos.

Horror
Horror

Desde Marx

De esta forma, la shalabota se convierte en una muestra más de la desigualdad de nuestro país: la clase media, intentando seguir eso a lo que le llaman “tendencias” -y que al venir de Europa se ajusta sólo a la fisonomía pelolais-, se esperanza en la shalabota para verse mejor. Grueso error, su afán aspiracional le termina acortando aún más su pachacha figura a la clásica mujer chilena, y haciéndole un flaco favor a la frescura de los pies.

Aunque se les verían bien, ellas no usarían Shalabota
Aunque se les verían bien, ellas no usarían Shalabota

Ejemplos de la repulsión pelolais por la shalabota los podemos ver en la página reina del arribismo de calle Lastarria, VisteLaCalle.com, donde no sólo hacen un artículo de repudio a la shalabota, sino que además la llaman BOTA SANDALIA.

También tenemos a Mane Swett, emblema pelolais e hija de un ilustre ex funcionario de la dictadura, repudiando a su amiga  -sin tener que actuar mucho- por usar la famosa shalabota en “Aquí Mando Yo”. (ver aquí).

En conclusión, Noesnalaferia llama a no usar la shalabota, no por chula como dice la Mane Swett, sino en un acto de soberanía del calzado, por la frescura y la belleza del tuto corto de la mujer chilena: ¡volvamos a la hawaiana!

Mujeres: HAGAMOS PATRIA
Mujeres: HAGAMOS PATRIA

 




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