Repudio al arribismo argentino: El caso pelé vs. Messi

por Antonio Lira



Sobre Antonio Lira

El aglomerado urbano de la ciudad de Buenos Aires agrupa a cerca de trece millones de individuos, que es poco más de un cuarto de toda la Argentina. Es la segunda área urbana de sudamérica y está dentro de las veinte más grandes del mundo. Los “porteños”, como les llaman sus co-nacionales, viven envueltos en una crisis identitaria tremenda. Una fuerte llegada de inmigrantes los hizo mirar siempre más a Europa que a nuestro continente mestizo, con sangre indígena en sus venas, de piel canela, patas cortas y brazos largos. Los Bonini, Buonanotte, Cavenaghi y Passarella poco tenían que ver con Américo Gallego, por ejemplo, chato moreno y cordobés.Es precisamente ese factor, que es pura apariencia, la que genera ese dejo de arribismo porteño no sólo sobre sus coterráneos trasandinos, sino con todo el resto de Latinoamérica. Conocidos manitos de guagua, las ciudades turísticas de nuestro país están llenos de mozos, garzones y hasta empaques de supermercado que jamás recibieron un peso de propina por parte de un argentino. Es cierto, no todos los argentinos son así, pero se ha permeado culturalmente en argentina una idolatría a su propio ego: una egolatría. Una religión en torno a su mejor futbolista y una serie de santos a su alrededor: desde Di Stéfano hasta el pequeño Messi.

La Feria te presenta sus respetos, ícono popular del FULBO
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Quiebre que se genera con el chileno, apocado, humilde, mirando desde abajo siempre, cuyo único orgullo es su fuerza de trabajo. No digo que en Chile no haya arribistas ni que en Argentina no hayan humildes. Al contrario, hay muchos. Pero una suerte de imaginario supera esas condiciones: un arribista argentino jamás será menos que un arribista chileno, capaz de asumir su condición simbólica y retirarse con la cola entre las piernas.

Pero evidentemente, lo simbólico jamás podrá tapar el sol con un dedo. Hace poco se generó una polémica porque Pelé, considerado el mejor futbolista de todos los tiempos, pidió que para hacer comparaciones entre él y Messi, el rosarino debería haber marcado 1283 goles y ganado tres mundiales. Los argumentos en pro del argentino no demoraron: que en tiempos de Pelé las defensas eran malas, no había táctica, el fútbol era menos competitivo, que no hizo mil goles sino 500 según un ranking, que jugó toda su carrera en Brasil, que la selección jugaba igual con o sin Pelé y que representa el ideario del jugador conservador, con fe católica y que se hizo empresario, no como Maradona, hinchado de cocaína, se tatúa a Fidel Castro y al Che para representar un ideario de supuesta izquierda latinoamericanista.

Fútbol y Política
Fútbol y Política

Discusión eterna, por cierto. Es principio del fútbol que los jugadores no valen nada sin equipos y que son precisamente los equipos los que ganan partidos, ganan torneos y mundiales. El resto es puro chaqueteo ¿Qué es eso de que el fútbol de antes no era competitivo? En Europa, “los mejores jugadores del mundo” se baten en canchas de una exquisitez botánica espectacular, con muslos masajeados para evitar las lesiones y el mayor cuidado para no estropear a la élite deportiva mundial. En los tiempos de Pelé, los estoperoles se hundían en el barro, si te lesionabas en el partido te infiltraban sin consultarte y el balón estaba hecho de caucho o cuero, cuyo peso superaba el medio kilo, lo más parecido a un zapallo que se podía ver dentro del campo de juego, no como los esféricos sintéticos de hoy que con suerte alcanzan los 300 gramos.

¿No habían defensas? Las tarjetas amarillas y rojas se inventaron recién en 1970. Los equipos de europa oriental, titanes de gruesa contextura física, verdaderos troncos que dentro de la cancha se volvían bestias. La instrucción que recibió el equipo checo a la hora de enfrentar a Brasil era una sola: entrar a lesionar a Pelé. Así lo hicieron, O Rey se perdió el mundial en el que todos esperaban ver brillar al mejor jugador del mundo en ese entonces, con apenas 20 años.

¿No fueron más de mil goles, sino 500 en partidos oficiales? En verdad, la IFFHS indica que fueron sólo 541 goles en partidos oficiales. Cierto, pero los hizo con las dos piernas, de cabeza, en jugadas colectivas e individuales. Armaba el juego, jugaba y hacía jugar. Jairzinho fue goleador del mundial en 1970 gracias a la colectividad con que Pelé dotaba a la escuadra verdeamarelha.

El Rey
El Rey

¿Messi? Tiene recién 24 años y ya lo llevan del infierno al cielo y viceversa. Lo cuestionan por su pésimo desempeño en la selección argentina y luego lo comparan con Pelé. Yo me conformaré cuando haga los mismos tres goles que le hizo al Málaga en la altura de La Paz a la selección boliviana.




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