Especial Constitucional: Entérate por qué Chile aún es una dictadura

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Tras la explosión mediática de debates por posibles reformas al sistema binominal, la Concertación se ha llenado la boca con frases como “no podemos seguir con estos enclaves dictatoriales” o “la UDI nunca nos dejó gobernar”. Si bien el poder de la derecha y el escenario de una institucionalidad pinochetista es una realidad hasta el día de hoy, ello no es responsabilidad política ni del espíritu santo, ni de Boinazo, ni de Luciano Cruz Coke desde su militancia en Patria y Libertad.

En Mayo de 1989, ad portas de la elección presidencial que prácticamente garantizaba el triunfo de “la justicia en la medida de lo posible”, fue precisamente Don Patricio Aylwin Azócar, junto a altos dirigentes democratacristianos, quien lideró las reuniones entre los partidos de la Concertación para establecer la posición del conglomerado frente al Gobierno Militar en las negociaciones para modificar relevantes artículos de la Constitución del ‘80.

Las resoluciones salidas de este “acuerdo” fueron plebiscitadas el 20 de julio del 1989. De esta forma, la Constitución germinada desde los más profundos valores dictatoriales enclavados en la mente siniestra de Jaime Guzmán quedó validada por la sociedad mediante las gestiones de la dirigencia concertacionista de la época.

El ex Presidente Ricardo Lagos Escobar mencionó detalles de esas reuniones en su última entrevista concedida a revista QuéPasa. Con su particular soberbia, el fundador del PPD respondió al periodista con un “¿Por qué tengo que hacer una autocrítica?” cuando éste le consultó sobre la responsabilidad de su conglomerado en la validación de la institucionalidad actual.

Capitán Planeta
Capitán Planeta

El argumento para justificar su pureza moral fue que en plenas negociaciones con la dictadura “Patricio Aylwin sabía que yo estaba en contra (del acuerdo), porque yo le había dicho a nuestro negociador, que era José Antonio Viera-Gallo, que lo que él había aceptado era inaceptable. ¿Qué garantías teníamos de que RN iba a cambiar el binominal más adelante? Yo exigía garantías firmes. Carlos Cáceres (entonces ministro del Interior)  decía yo no tengo terreno, Pinochet no acepta negociar nada. Entonces nos juntamos los 17 presidentes de partido en una sala que estaba en calle Lastarria con Alameda”.

Lagos agregó  que “Aylwin quedó en una punta y yo quedé acá, en la otra punta, dándonos la cara uno a otro. Habló primero Viera-Gallo explicando la situación, después Aylwin dijo bueno, yo creo que todo está muy claro, y entonces hablé yo. Mi intervención fue por la vía de preguntas y él me respondió duro. De las pocas veces que yo he visto a Aylwin enojado. Entonces, cuando él terminó de hablar se produjo un gran silencio y todas las miradas se dirigieron a mí”.

¿2014?
¿2014?

El enojo de Lagos y los sectores más de izquierda en aquella reunión no tuvo ningún efecto en la dinastía falangista, pues la realidad fue que la Concertación teniendo todo a su favor, un futuro triunfo presidencial y parlamentario asegurado, un masivo apoyo popular y el respaldo de las Naciones Unidas, no sólo desechó la opción de apostar por una asamblea constituyente que restableciera jurídicamente la democracia, sino que aceptó introducir cambios que acentuaron aún más el carácter conservador de la Carta Magna, con amplios beneficios para la derecha minoritaria.

En la Ley Nº 18.825 promulgada el 17 de agosto de 1989 la Concertación aceptó por su propia voluntad los siguientes cambios a la original Constitución de 1980:

1-Tras las fuertes presiones de la UDI se modifica el artículo 65 con el propósito de aplicar “correcciones técnicas que aseguren que las leyes siempre deban aprobarse por la mayoría”. El artículo 65 establecía que una ley se aprobaba si una cámara “la aprueba en general”. El acuerdo Pinochet-Concertación le agregó la frase “por los dos tercios de sus miembros presentes”.

2-En el artículo 68  se estableció que “si la Cámara de origen rechazare las adiciones o modificaciones por los dos tercios de sus miembros presentes, no habrá ley en esa parte o totalidad; pero si sólo hubiere una mayoría menor para el rechazo, el proyecto pasará a la Cámara revisora y se entenderá aprobado con el voto conforme de los dos tercios de los miembros presentes de esta última”.

Los Dos Tercios
Los Dos Tercios

Estos dos artículos son fundamentales para entender el estado anquilosado en que está la política chilena tras casi veintiún años de “democracia”, pues la aceptación de estos quórum explica el fracaso de cuanta iniciativa de cambios profundos se haya llevado a Valparaíso.

A cambio de estas concesiones, la dictadura aceptó otros cambios que más tienen  que ver con dejar por escrito que la presidencia no la iba a seguir ejerciendo un Comandante en Jefe del Ejército. Algunas de estas son: la supresión de la incompatibilidad entre ser dirigente sindical y militar en un partido político (aún no se deroga la prohibición de ser dirigente sindical y ejercer un cargo público de elección popular), y la disminución de los quórum necesarios para aprobar leyes orgánicas constitucionales de tres quintos a cuatro séptimos.

Sin embargo, Pinochet se encargó de pasar la cuenta por esos “favores”. La reforma constitucional también eliminó la posibilidad presidencial de disolver el Congreso por una vez durante el período presidencial, suprimió la facultad de aprobar o rechazar el ascenso de los oficiales en las Fuerzas Armadas, y disminuyó drásticamente de ocho a cuatro años el primer período presidencial democrático.

El Binominal
El Binominal

Es relevante comprender que la aceptación de las reglas de Pinochet para entregar el poder de una forma pacífica fue clave para que los gobiernos democráticos que siguieron a la dictadura funcionaran como meros administradores de un modelo derechista, cuya esencia es la libertad de mercado.

En el ejercicio de este modelo reinan el cuoteo, la escasa participación de la ciudadanía en la toma de decisiones y el paso de un importante número de dirigentes concertacionistas al mundo de los negocios.

Por eso resulta curiosa la soberbia de Lagos y el despertar repentino de dirigentes de la Concertación, que recién después de veinte años de comodidad se dan cuenta que la Constitución es antidemocrática.

Hola :D
Hola 😀

Si Chile lleva casi cuarenta años viviendo bajo un orden jurídico dictatorial es responsabilidad de todos los dirigentes involucrados en los acuerdos que validaron ese orden.




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