Repudio a la Udi popular

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Desde las entrañas del fascismo, a fines de los ’60 y a comienzos de los ’70 en la facultad de derecho de la Universidad Católica se gestó el movimiento gremialista, creyentes religiosos de la estructura social de la Edad Media, que veían cómo el avance del proyecto social de izquierda se instaba con fuerza en el corazón del pueblo chileno.

Mientras Salvador Allende ganaba en las urnas, Fidel Castro recorría las industrias del país, y la CIA en complicidad con la derecha chilena asesinaban generales para impedir el proyecto de justicia social, Jaime Guzmán Errázuriz reclutaba jóvenes acomodados de la talla del hoy senador y Presidente de la Udi Juan Antonio Coloma, el vocero de Gobierno Andrés Chadwick y el sempiterno defensor de privilegios Jovino Novoa.

Desde su posición universitaria convirtieron a la universidad de Cristo en el motor más duro de la oposición, protagonizando tomas de carreteras, paros nacionales y todo tipo de violencia contra el gobierno democráticamente electo.

Los violentistas gremialistas pusieron toda su pasión y voluntad política a disposición de la violencia con tal de cumplir su objetivo belicoso de sacar del palacio de La Moneda a Salvador Allende y sus postulados políticos. Más allá del debate de ideas, los hoy congresistas que se muestran como palomas pacíficas, se tomaron su universidad casi diariamente e incentivaron a sus partidarios a hacer “todo los posible” por terminar con el gobierno legal de la Unidad Popular.

Asumido el General Pinochet, los gremialistas se convirtieron el el principal brazo político de la dictadura genocida. Mientras la CNI asesinaba a miles de compatriotas y los lanzaba al mar de forma cobarde, los líderes del gremialismo, a los que se sumó la familia Kast, Patricio Melero, y Hernán Büchi, constituyeron el “Frente Juvenil de Unidad Nacional”, cuyo vocero fue el actual portavoz de Piñera, Andrés Chadwick.

De izquierda a derecha, los hoy ministros: Pablo Longueira, Andrés Chadwick y Joaquín Lavín.
De izquierda a derecha, los hoy ministros: Pablo Longueira, Andrés Chadwick y Joaquín Lavín.

Desde esa plataforma de apoyo irrestricto al autoritarismo fascista, los gremialistas articularon su partido político actual, la Unión Demócrata Independiente (UDI), que de demócrata no tenía nada ya que no se cansaron de atacar al Cardenal Raúl Silva Henríquez por su defensa jugada por los Derechos Humanos del país.

Con la UDI ya formada, sus tareas se restringieron a defender a “muerte” la impunidad del general, y a expandir con fuerza el modelo económico neoliberal, que convierte ciudadanos en consumidores despolitizados. De esta forma cumplían su sueño juvenil de dividir la sociedad en capas medievales. “El obrero debe ser un buen obrero y morir como obrero, sin meterse en política, área restringida a la élite “.

Hoy la UDI gobierna Chile y es el partido más fuerte dentro del gabinete de Sebastián Piñera. Todos los jóvenes pinochetistas están en cargos ministeriales. Hoy la UDI es el principal escollo de los movimientos sociales, como el de Aysén o el de la Educación, que exigen repartir de forma justa las riquezas que producen los trabajadores de Chile. También es el principal escollo de la agenda valórica, que busca darle dignidad a la mujer para que decida qué hacer con su embarazo en casos extremos. La senadora Udi Ena Von Baer ayer llegó a afirmar que la mujer sólo “presta el cuerpo”.

Prestadora de cuerpo
Prestadora de cuerpo

Con este motivo, las Juventudes Comunistas se tomaron esta mañana la sede de la UDI, acto acusado como violentista por parte de los dirigentes gremialistas.

La pregunta es ¿cómo no se les cae la cara de vergüenza, si ellos cargan con la culpa eterna de haber sido cómplices de un régimen que asesinó  a más de tres mil compatriotas y torturó a otros sesenta mil? Pero más profunda aún es la pregunta ¿cómo la UDI ha logrado volver a gobernar Chile después de haber representado al franquismo genocida en Chile?

¡Jota, Jota!
¡Jota, Jota!

La respuesta está en el cerebro siniestramente brillante de Jaime Guzmán, quién desde el cementerio está cosechando todo lo que sembró con su redacción de la Constitución Política del ’80. La carta magna es la biblia del modelo neoliberal, nos convierte en clientes del mercado y nos despoja de toda soberanía ciudadana. Sobre la base de esa constitucionalidad la UDI despliega todo su talento fascista en las poblaciones de las comunas periféricas, cooptando juntas de vecinos y dirigentes sociales.

La Udi popular hoy es el rival más duro que tenemos para parar organización en las poblaciones dominadas por el clientelismo. Porque la UDI es feliz regalándole lentes a un par de señoras y manteniendo en el vicio y la ignorancia al resto de los pobres. Total, a fin de año pasan en un camión lanzando dulces.

Si hoy hay un violentista en este país, no es otro más que la UDI Popular, nefasto germen de desigualdad.

Pensar que hay colegios que llevan su nombre
Pensar que hay colegios que llevan su nombre

 

 




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