Repudio al emprendimiento, un robo intelectual

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

De la RAE, “1. m. Acción y efecto de emprender (‖ acometer una obra)”, este léxico “Del lat. in, en, y prendĕre, coger”, ha tomado un rol preponderante en un amplio espacio de la exitosa (fuera de sí) sociedad chilena.

Basada profundamente en lo monetario (ni siquiera en lo económico), la derecha política, empresarial y académica (Universidad del Desarrollo, Universidad Adolfo Ibañez, Universidad del Pacífico) se apropió de la palabra para su uso cultural.

En Chile, ser “emprendedor” (que en sí no es un concepto tonto) se basa en que para salir adelante debe ser por tus propias fuerzas. Y ese es el principal problema, que la acción de construir y progresar se presenta con una lógica individual, mas no colectiva. El paraíso emprendedor que ofrece la televisión con su publicidad y sus programas, invita a cumplir el sueño de alguna vez tener gente bajo el mando. El emprendimiento no se usa para que la sociedad chilena entera aspire al desarrollo, porque éste tiene que ver no sólo con lo monetario, sino con ejes centrales de la economóa; la distribución del ingreso, la salud pública gratuita y de calidad, lo mismo que la educación y el sistema previsional.

Por otra parte, el “emprendimiento” basurea una característica fundamental del roto chileno: la astucia. En Chile, sea como sea, gran parte del mundo subsiste para sacar adelante a la familia, frente a la usura fundamental del sistema neoliberal. Cualquier persona que esté cagada de hambre hace algo por salir adelante. Y no son “emprendedores” bajo la lógica de Vasco Moulian.

“Emprender” es una reacción natural ante la mala vida. Los perros quiltros son excelentes”emprendedores”, sin embargo su especie no les permite postular al Fosis ni a BanIgualdad.

La versión Büchi del emprendimiento es un puente a la avaricia, a siempre tener más. El sueño final es ser un empresario exitoso, que le ganó al resto que quedó sólo con el puesto en el persa de Los Morros.

Volviendo a las universidades privadas de la cota mil (que se acabronaron con el concepto para encontrar su identidad), hay en ellas una intención de declararse motores del surgimiento. La UDD hasta hace posgrados con el robo de la “marca”. ¿Qué enseñan, las artes del roto chileno? ¿cagarte al resto bajo el amparo de la ley?. Sería bueno preguntarle a ese cuerpo docente: ¿acaso la mamita chilena que vende calzones rotos en la reunión de octavo no es emprendedora?. Fuentes cercanas a estudiantes de la universidad de Lavín, aseguran que con la matrícula regalan el libro “habilidades no tradicional para el liderazgo”, del ya citado Moulian.

El tema es que el otrora país sobrio y austero no tenía ese ADN aspiracional. En Los 80, Juan Herrera retando a Félix le pregunta, instándolo a estudiar. “¿Qué soy yo? yo vendo ropa”. El podría ser emprendedor en la lógica de hoy, pero antes era un simple vendedor. Un clase obrera.

Otro ícono de esta seudo ciencia académica es el liderazgo. El liderazgo como tal no es más que un instrumento retórico para ganar la mayor plata posible con el menor esfuerzo. ¿Por qué no enseñan a la vez liderazgo político? el gobierno gerencial de Piñera lo agradecería.

En la Pontificia, se han dictado cursos de autoayuda para emprender, de programación neurolinguística (?) para el liderazgo. ¡Qué diría Santo Padre!. En Derecho de la sede del gremialismo, en tanto,  hicieron una charla que se llamaba EMPRENDEDORES: LOS VERDADEROS REVOLUCIONARIOS. ¿El Ché Guevara era una Pyme en sí mismo?. Tampoco debemos dejar de consignar al ex Todo Fernando Flores, que inventó un COACHING ONTOLÓGICO con estos fines. Estos cursos valen mínimo 200 lucas, ojo.

En última instancia, con el “emprendimiento” la derecha chilena busca un relato político que justifique su capitalismo salvaje frente a la población. Antes el chileno que tiraba para arriba “tenía ñeque”, ahora es emprendedor. Si el emprendedor se va de la villa, creció. Si sigue viviendo en el barrio,”la mueve”.

Hay muchos “emprendedores” que ni siquiera saben que lo son, porque son chilenos. El tío que manjea el furgón escolar; el sopaipillero de Los Héroes y el cuidador de autos de Meiggs. Por otra parte, hay un cierto sector arribista que compró la entrada al show neoliberal para decir “soy emprendedor”, diferenciandose del resto.

Sin Dios ni Ley.
Sin Dios ni Ley.



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