Repudio a la Teletón, vergüenza nacional

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Impacto generó esta semana el informe de la Superintendencia de Salud sobre las ganancias de las isapres (las empresas dueñas de la salud privada) entre enero y septiembre de este año: $66.352 millones de utilidades para el bolsillo de un grupo de hombres y mujeres que se beneficiaron del saqueo al Estado chileno realizado por la dictadura de Pinochet.

El trabajo de millones de familias humildes, de pobres que ganan el sueldo mínimo, de capas medias que no duermen por tanto laburo, brilla en los bolsillos avaros de de estos “emprendedores”.

Entre esos felices mercanchifles destaca la figura de Carlos Alberto Délano, director de la Fundación Teletón, uno de los fundadores de la UDI y de la Universidad del Desarrollo (el símbolo del lucro en las movilizaciones estudiantiles). Este “generoso” hombre es copropietario del grupo Penta, uno de los más poderosos del país, dueño de Health Group, que agrupa a las más rentables empresas del área de salud en el país, como la clínica Las Condes, la isapre Vida Tres y Banmédica. Además, el “Choclo” tiene propiedad en la AFP Cuprum; la ANFP a través de Azul Azul; y una inmobiliaría que en 20 años ha desarrollado proyectos por US$1.164 millones.

Esta misma semana, hicieron noticia las colas de mujeres en consultorios de la periferia santiaguina rogando por una vacuna contra la meningitis. En las clínicas privadas de Vitacura nada de congestión mostraron los medios de comunicación.

Ambos casos demostraron la falla estructural que afecta a la salud pública chilena, que sobrevive apenas, tratando de cuidar la vida de la población discriminada por el Estado y la sociedad al no tener recursos para afiliarse a una isapre. El año pasado, murieron más de 30 personas al contagiarse con la bacteria Clostridium Difficile en recintos de atención pública. La miseria a la que se exponen quienes hacen fila en la Posta Central contrasta con el lujo, las pantallas LED y el olor a mall que recibe a los privilegiados afiliados a una isapre, que además pagan cifras usureras a las mismas por sus planes.

En medio de este contexto los chilenos somos testigos de una nueva campaña publicitaria para la Teletón 2012, que con sonrisas faranduleras; la música sensible de Dj Méndez; y el rostro eterno de Mario Kreutberger nos recuerda a la sociedad del espectáculo que “es nuestro deber moral” prestar atención a la nueva función del morboso show, en el que se exponen sin pudor el sufrimiento y dolor de los niños que dependen de la voluntad empresarial para tratar sus enfermedades.

En la calle, las palomas de las 24 marcas de buen corazón aparecen en cada poste. Es indignante y vergonzoso para el país exponer a nuestros niños necesitados de salud haciendo publicidad a empresas que ganan miles de millones de pesos anualmente. Si es una obra de solidaridad, como tanto se vanaglorian sus precursores, ¿por qué no la hacen discretamente? Sería mucho más honesto y menos insultante para los menores, generalmente pobres, que son utilizados por las marcas para sus estrategias de marketing.  El Choclo Délano podría pedirle a sus amigos la plata sin necesidad de morbo.

En la Teletón de 2010, Copec (perteneciente a la familia de Anacleto Angelini, la más rica de Chile) donó 270 millones de pesos. Ese mismo año, la compañía ganó más de 60 mil millones. Es decir, quedó posicionada como una empresa solidaria aportando sólo el 0,04% de sus utilidades. En esa edición, el promedio de donación de las marcas fue del 0,6% de sus utilidades.

Esto indica que en un país que aspire a la decencia, la rehabilitación no puede depender de voluntad de individualidades. El Estado debe garantizarla a todos los ciudadanos.

Por último, es necesario aclarar que las críticas a las intenciones de la Fundación Teletón no son antojadizas. Lo más seguro es que si a uno de nosotros (los del pueblo) nos pasa algo, nuestra rehabilitación será en un centro de la Teletón, porque no tenemos los recursos para salir al extranjero a buscar soluciones. Las críticas son a la estructura usurera del sistema de salud chileno; y a la forma en que el mundo empresarial (alma de ese sistema) usa a la Teletón.

Copec está con la Teletón
Copec está con la Teletón



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