Especial varones: los cortes de pelo que marcaron la historia reciente de Chile

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Mientras más niño se es, la estética, como lo relativo a la percepción o apreciación de la belleza, más puede ensalzar o herir la sensibilidad de las personas. Y el colegio, árbitro supremo del in el out, puede determinar para la eternidad apodos, burlas y memorias históricas. El corte de pelo, como “carta de presentación” es el sello identitario en aquellos duros años de escolaridad, donde sobrevivir es una tarea titánica.

Estos son los cortes de pelo que marcaron a los niños de Chile desde el retorno a la democracia. A modo de sicoanálisis, te invitamos a reconocer en ellos el origen de tus traumas y alegrías:

I-Pelelas: Durante la gloriosa década de los ’90 hubo una especie de número uno del mundo que marcó la hegemonía del estilo capilar: la pelela. Se trata de tres cortes de tipo pelela, que llevan ese nombre porque el espectador se podía imaginar que el peluquero le puso una base nica sobre la cabeza al niño para proceder a cortar todo lo que estuviera abajo. Aquí las especificaciones de este capítulo cultural.

1-Melena-príncipe: El más simple del tipo pelela. Sin mayores peinados ni orientaciones se basa en una masa de pelo cortada  abruptamente al medio de la frente. No se registra uso de tijera entresacadora.

Heredero
Heredero

2-Callampa-Nick Carter: Tenía la particularidad de haber sido cortado con una pelela, pero con la novedad de la partidura al medio, y una versión de cabello muy lisa, en homenaje al más rico de los Back Street Boys. Tenía una caída tipo libro abierto. Si eras rusio, imposible is nothing.

Belleza noventera
Belleza noventera

3-Garzón: Lejos el más sofisticado de los tres. Con la promesa peluquera del frescor, llevaba rapado profundo debajo de la pelela, que podía ser del tipo melena o callampa.

Viva
Viva

II-Colegial-Brunito: Arriba largo y atrás rapado, para que no toque el cuello de la camisa. Arriba un poco más largo para que alcance a ser peinado a la usanza sargento segundo. También es conocido en el ambiente Unisex como regular corto.

Regular corto, a la izquierda.
Regular corto, a la izquierda.

III-Aliados al gel: El gel revolucionó las hormonas galácticas de quienes temíamos el fin del mundo. Amarrados al sound o al tecno, nuestra generación de colegio con número no subestimó en ideas para aplicar tan adorado producto, incólume en su pote hinchado. El más popular fue el Kriss, destinado a la gente de más escasos recursos (también conocida como periférica). Este producto, panacea del Maicao y Preunic, se trataba de una botella gigantesca que podía acercarse al kilo. El que llegaba con VO5 ya era bacán, sobre todo el de color celeste. Estos son los cortes cuya razón de ser era el gel.

1-El Charlie zaa: Este bolerista colombiano dejó la cagá en Chile a finales de siglo. No hubo colegio público a nivel nacional donde no hubiera un Charlie Zaa, quien orgullosamente se compraba lentes sin marcos para emular más al crack cafetero. El corte de Charlie consistía en un regular corto, peinado con gel en la parte superior, pero con una chasquilla levantada como hierro en la delantera. Los peluqueros más especializados para la práctica del Charlie Zaa se hallaban en las unisex de tipo metodista pentecostal.

El Charlie Zaa.
El Charlie Zaa.

2-El Palermo: En honor y gloria al goleador argentino de Boca, se cultivó un corte similar al Charlie Zaa, pero con la particularidad de que la chasquilla erecta iba rubia (es decir, oxigenada con blondon). Hubo dos etapas del Palermo: Chasquilla parada y chasquilla peinada (también con gel) hacia abajo tipo Daddy Yankke. Eran los albores del “Cuma”.

El Palermo.
El Palermo.

3-Cachitos-Axé: Salvados ya de las profecías de Nostradamus, de la televisión se apoderó el Brasil de la mano del axé, un exótico estilo musical acompañado de irrisorias propuestas estéticas, como el pantalón plateado/pata elefante de Bruno; el más cotizado de los Axé Bahía (a la postre gay). En cuanto a lo capilar, Jociney, Jefferson y el mismo Bruno innovaban permanentemente, siendo lo que más pegó un peinado que comprendía la elaboración de varios cachitos parados con gel, los que cubrían toda la cabeza.

"La chuchuca de Bruno", talla de los '00.
"La chuchuca de Bruno", talla de los '00.

IV-Los espontáneos: Nada planificado, pero igual terminaba en estilo.

1-El ruliento: abundante en chochos, se convertía en el caezaehuaipe.

¡Se pasó! ¡Se pasó!
¡Se pasó! ¡Se pasó!

2-El mecha de clavo: Optaba por el rapado total con el objetivo de espantar al mal del piojo. Pasaba a ser el Chispita, en honor al protagonista de la campaña publicitaria de Chilectra (ya privatizada). Este personaje tenía el pelo erizado desde la patilla. El compañero de apellido mapuche tenía altas probabilidades de ser el Chispita del curso.

Chispita.
Chispita.

3- El colorín/pecoso: Dan lo mismo las formas de su pelo, lo único que resalta de su integridad son las pecas, vistas a kilómetros del patio, coronadas por un naranjo resplandeciente en la cabeza.

Ser segundos también es ser campeón.
Ser segundos también es ser campeón.

4-El virutilla: El típico pelo intratable, rebelde, que donde se puso se queda. Ninguna posibilidad de aspirar a un estilo. Los cabellos son gruesos,  duros y enredados.

Intratable.
Intratable.

5-El canoso: También conocido como caezaenieve. Casi siempre le tocaba el apodo a ese compañero que se desarrolló antes, que medía 30 centímetros más que el resto y que llegaba pasao a ala porque no cachaba que el cambio hormonal ya le pedía desodorante.

Bacán el garzón atrás.
Bacán el garzón atrás.

6-El pelo largo: Podía ser o no metalero. Más allá del rock el origen de todo era la paja, la displicencia, el desaseo, el desamor.

Lo más grande.
Lo más grande.

7-El engominao: Era el caballero del curso, el correcto, el que se ponía los pantalones bien afirmados a la cintura, con la camisa adentro. Pelo siempre mojado, partido en uno de los lados. Esplendoroso para la diplomacia.

Qué vuelva
Qué vuelva

V: Los posmodernos: Ya instalado en su totalidad un modelo social de mercado. Ya idas del sentido común las sensaciones de una vida pública y en comunidad, los cortes de pelo se sectorizaron y no interpretaron necesariamente a la integridad de los chilenos. Estas son las tres etapas más importantes de la era posmo.

1- El HXC: Pegó fuerte desde el 2004 en adelante, cuando la Laberinto era epicentro de jockey con mallas, ganchos para las llaves, y pulseras fluorescentes. Sin Perdón, Eterna Inocencia, SIA y Sudarshana inspiraron largas patillas, contrastadas por una chasquilla corta y delineada tipo maya. Atrás un choco argentinizado completaba el look.

La vida a través del guión bajo
La vida a través del guión bajo

2- El pokemón: Encargado de matar al harcorito, el pokemón dejó la cagá en el país. Jóvenes sin dios ni ley dieron rienda suelta a todo el espectro que la sexualidad permite. La moral pokemona era sólo una: la estética, cultivada como religión. Entre esa locura de pitillos y accesorios, el corte de pelo consistía en patillas aún más grandes, chasquillas onduladas y pelos parados atrás. Pokekamisnky puede decir más.

Guatón la raja
Guatón la raja

3- El sopaipilla: Calificado por historiadores marxistas como el “lumpen proletariado” de la década, el sopaipa/flaite hace una constante oda a la máquina de cortar pelo. Traidor de la tijera, el sopaipa tiene varias formas de presentarse ante la sociedad, siendo la más clásica un círculo perfecto como gorrito de cardenal rapado abajo. Alexis Sánchez y Dash reformaron la onda, agregándole una coqueta chasquilla parada adelante.

Teoría marxista
Teoría marxista

 

 




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