Casi Repudio a Acción Poética

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Nadie ha quedado indiferente. Es quizás la “intervención urbana” más exitosa en tiempos nítidamente posmodernos. Y no sólo en su influencia comunicacional radica su relevancia, sino en el carácter “global” que día a día concita. Es un gran meme material, con vocación academicista y peregrina. Es Acción Poética, que llegó a un nivel tal de reputación que el diario El País de Uruguay (homenaje) se despide en su cuenta de Facebook dedicando una de sus frases por noche: “Lo bonito no son los ojos, son las miradas”, 441 Me Gusta y 284 compartidos en 10 minutos. El poder de masas de lo cursi.
El proyecto nació en 1996 en Monterrey, creado por el poeta Armando Alanís, quien consideró que “SIN POESÍA NO HAY CIUDAD”. El proyecto artístico-ciudadano, que además de la pura estética busca promocionar la lectura y rescatar aspectos valóricos de la vida, fue un fenómeno local y desconocido durante más de una década, hasta que en 2012 se expandió notablemente al resto de Latinoamérica e incluso Europa.
Sin embargo, no todo es loas y admiración en redes sociales. Más allá de la emoción de las señoras que se encuentran con citas tipo “Lo más terrible se aprende enseguida, lo hermoso nos cuesta la vida“, Acción Poética es en sí mismo un movimiento social, que debe someterse a un juicio público en cuanto a sus formas y contenidos.
¿Bacán o una mierda?
¿Bacán o una mierda?
La “intervención urbana” es casi siempre una serie de eventos positivos, pues rompe creativamente con la monotonía de la ciudad. Y que quede claro, LA CIUDAD, porque en una toma rural no es concebible la presencia de una acción poética, ya que no hay muros. En ese sentido, Acción Poética es una iniciativa esencialmente “en vías de desarrollo”, porque para vivir en los que luchan necesita en lo posible ladrillo princesa, estucado y pasta de muro; desechando a priori la estructura no homogeneizada del CHOLGUAN y todo su submundo (material de construcción reivindicado por Vicente Sabatini en la escenografía de Puertas Adentro, donde Luis Alarcón hizo las veces de dirigente gay, sentando el precedente del movimiento Rolando Jiménez [Repudio a Pablo Simonetti]).
No hay poesía
No hay poesía
Una de las claves de su fácil propagación radica en los materiales que exige. Faltándole el respeto a Pinturas Cerecita, su estética se basa en la dualidad blanco-negro, tonalidades alcanzables usando desde cal hasta carbón.
Acción Poética es un movimiento fundamentalmente orientado hacia la reivindicación de la estética, pero sus resultados no son bellos per se. Su problema principal es que no siempre se respeta a sí mismo como el moralizante artístico que pretende. Por ejemplo, abundan intervenciones tipo “-Me miró. -Desperté”, que más bien corresponden a una mala interpretación del Teatro del Absurdo que a riquezas estéticas. En esa línea, es ineludible recurrir a la comparación con intervenciones urbanas que predominaron en tiempos modernos, cuando hacer cultura significaba hacer política, mas no ciudadanía (por lo demás, concepto reproductor de privilegios de clase). 

En los albores de los ’70, el brazo estético del proyecto socialista fue la Brigada Ramona Parra, que más allá de sus definiciones estilísticas, concebía la continuidad de un relato y un desarrollo dramático. Poiesis en Aristóteles. Jamás utilizó lo etéreo como argumento. La Brigada Chacón, por su parte, cumplió y sigue cumpliendo (Pasos bajo nivel de la Autopista Central, contorno del metro Los Héroes, inicio de Diagonal Paraguay), una tarea panfletaria, con aciertos y horrores retóricos, pero consecuente con su presentación ante la sociedad, que es moralizar mediante el discurso político.
Acción política.
Acción política.
AP, por su parte, se presenta como proyecto estético, puro y despolitizado. Pero en esa férrea pretensión de originalidad yace su mayor falencia: su recurrente soberbia no coincide con las exigencia de lo bello. Si algo ha aseverado el siglo XXI, en el ámbito de las artes, es que no todos somos Bolaño y que Nicanor Parra es una sobrevaloración mediática. Por lo tanto, no todas las locuras agradan ni deben ser aplaudidas porque una organización se dio la paja de pintarlas: ejemplo burlesco, “Me pica el ollo, Acción Poética (sic)”.
¿Premio Cervantes?
¿Premio Cervantes?
Otra de las faltas a la verdad en que incurre AP es la imperdonable manía por no citar; o dicho de otra forma, citarse a ellos mismos. Si bien es cierto que más del 50% de la población evoca a Pablo Neruda al leer “me gusta cuando callas porque estás como ausente”, la pared adjudica automáticamente la autoría de los versos a los pintores. Eso no hace más que alimentar el misticismo del grupo, en tiempos en que el país ha decidido que no necesita más Paribeths. Y la solicitud de citas no tiene que ver con salvaguardar intereses económicos a la usanza SCD (con todo lo que conlleva el yugo Malebrán), sino con la más digna reverencia al concepto del respeto.
(?)
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Otro tópico susceptible de crítica tiene que ver con el empoderamiento ciudadano que se asigna poderes totalitarios, reinante en el ciclista furioso que presume ética transportista, o en el “culto” periférico que se las da de jesuita en La Misión. El problema es que muchas veces los que te retan por no valorar un pasaje de “Táctica y estrategia” son los mismos que comparten enajenadamente “de vez en vez”, un casi poema de Ricardo Arjona (Acción Poética, Guatemala).
Acción Poética
Acción Poética
En el fondo, y más allá de los ripios y las buenas intenciones de Acción Poética, en su discurso subyace una posmodernidad innata. Sin embargo, su ejecución no puede ser derechamente repudiada, porque la construcción de tejido social, sobre todo en países como el Chile actual, siempre es digna de aplauso; y la invitación a la lectura nunca merece censura.
Una abuelita conmovida por Miguel de Unamuno vale más que la torpeza de cualquier ego.



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