Repudio a la elitización de la Universidad de Tsile

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

De un tiempo a esta parte, poco se saca en limpio comparando a la Universidad Católica con la Universidad de Chile. El legado republicano y laico que otrora consistía en un resguardo de la reserva libertaria de la nación, hoy se extingue en los desvaríos de la clase alta. 

Con la implementación de la PSU, en 2003, y el boom extraordinario de las universidades privadas, la segmentación por estrato social en la educación superior se encargó de evidenciar lo que somos como país: un bonito modelo al servicio de la burguesía. Es triste pasearse hoy por los pasillos de la Chile, por sus facultades y fiestas masivas, y comprobar que la endogamia no es sólo privilegio de Campus San Joaquín.

Es lamentable hacer un análisis de sus colectivos políticos y comprobar que se ha convertido en un club de ex alumnos de colegio hippie alternativo y/o cuico tradicional. Saint George, San Ignacio (con el respeto que merecen los jesuitas y el Papa Francisco), Pancho de Miranda y privados de regiones exponen sus visiones de vida provenientes en su mayoría desde la comodidad.

Peor es la situación cuando ese origen pagado se lleva a las dinámicas socioculturales. Abundan los afters a los que sólo se  llega en auto y curao, con poleras con cuello cortado y zapatillas de skate sin haber jamás pisado una tabla. El circuito de carrete donde la paja retórica se basa en quien es más de izquierda, exponiendo sus aventuras por La Habana, vibra mientras se piden promos por delivery. La noche revolucionaria sigue dando a elegir a los huéspedes entre la pieza de la nana o el sofá del departamento. De fondo, Villa Cariño, Guachupé o cualquier “nueva cumbia” que considere “jarana”.

¿Se habrá imaginado hace más de 170 años Don Andrés Bello que su sueño bolivariano se iba a convertir en un depósito de privilegios pajeros? El “Libertador Intelectual de América” se sacude en su tumba ante cada consigna esgrimida desde la sala Andrónico Luksic de Fen.

Si bien siempre el pueblo en la Chile ha sido minoría y ha debido enfrentarse a las lógicas discriminadoras de los herederos del feudo, hoy lo es más que nunca. Tener gustos populares en la Chile es integrarse al lote de lo kitsch. Destinado a Plaza Brasil. Lo triste es que la mayoría se somete a los intereses de la burguesía, acatando sus condiciones materiales como el discurso político a considerar.  Como eje de la moral.

Auto-ingeniería-Fen-minas-promo-Barcelona. Todo en una noche de locura y libertad, en la cual siempre se les sale la clase, en uno u otro comentario. Se pican a hippies y se van a vacacionar por las europas con su tía concerta, para después situarse “a la izquierda del PC”. 

Pero más irritante que la obvia elitización de las carreras rentables, es la estética “popular” desarrollada en los campus JGM y Antumapu. Emblemas del abajismo. Más allá de la caricatura del guayabero con rastas, lo último es picarse a natura; sembrando campos en el altiplano y entregando la vida a la espiritualidad con la plata del papá, a quien no duda en llamar cuando las situaciones extremas lo exigen. ¡Trabajen!

Todo esto, mientras el rector cacha que el negocio es formidable, y manda a sus alumnos a captar estudiantes a los colegios más exclusivos del país. Todo esto, mientras los profesores se sienten orgullosos porque este años llegaron tres alumnos del Manquehue o La Girouette a la facultad, para mostrarle al mundo empresarial que somos gente de bien. Todo esto, mientras el pueblo se olvida de la Chile como posibilidad de estudio, progreso e igualdad, matriculándose en la Santo Tomás o la Autónoma para carretiar como en el barrio y trabajar desde abajo. No hay propedéutico que os salve.

 




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