Homenaje a Rosa Oyarce, la más humilde del Gobierno

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Entres las Carolinas Schmidt, los Lucianos Cruz-Coke y los Pérez Mackenna se asoma humilde, bajita, morena y siempre digna. Delantal blanco, lentes piola y arito perla. Es Rosa Oyarce Suazo, la seremi de Salud Metropolitana convertida en el único ícono del pueblo en el gobierno de Piñera. Militante de RN, fracasada candidata a diputada por San Bernardo en 2009 (le ganó un Kast), y glorificada autoridad pública desde 2010.

Se le ha visto defendiendo a la población de problemas estructurales primordiales para el país: la falta de higiene y el irrespeto por la limpieza. En sus casi tres años al mando de la salud pública cerró el Bar The Clinic, el Boomerang de Fantasilandia y a cuanto restaurant haya osado homenajear a la mugre. No hay semana santa sin su imagen inmaculada oliendo pescados; no hay fiestas patrias sin su recomendación de choripanes dignos y de calidad; ni hay previas de Halloween sin su exótica búsqueda de calabazas en mal estado. Ha sido tan exitoso su posicionamiento mediático, que su equipo de prensa le inventa pautas muertas como revisar los helados en verano, que ella cual Ave Fénix las revive.

El plan mediático de Rosa Oyarce, tecnóloga médica y futura hija ilustre de San Bernardo, es más eficiente que todos los millones gastados en pagarle al Segundo Piso de La Moneda. María Luisa Brahm, ideóloga del payaseo y las Piñericosas, es un moco al lado de esta señora tan chilena, cuya estética es plausible en cualquier micro santiaguina. Quien la ve en Meiggs, no sabe si está fiscalizando o cotizando cotillón. Rosa Oyarce es Chile. Incluso su en peligro en extinción nombre de pila, Rosa, es un rescate expreso de la tradición popular.

Sin embargo, ¿por qué su capacidad de marketing no la ha convertido en presidenciable, como Bachelet en 2004? porque es morena y viene de abajo, porque no heredó ningún apellido rimbombante ni pertenece a dinastías partidarias. Porque no nació Walker ni Ossandón. Tremendo error de la derecha, porque su postura escénica es más posible que Laurence y su perfil sería más competitivo que Golborne.
Rosa Oyarce es la Bachelet de los pobres. La hija del cabo y no del general. La que hace la pega en silencio sin recibir honores de Estado. El rostro olvidado de ONU Mujer. En definitiva, es Rosa Oyarce el más auténtico sujeto del poder popular.
Evelyn Matthei, ícono de histeria, tiembla por tu puesto.
También postularon: Luis Castillo, subsecretario de Redes Asistenciales y la guata de Mañalich.



11 comentarios sobre “Homenaje a Rosa Oyarce, la más humilde del Gobierno”