10 Actores chilenos que se interpretan a sí mismos

por Paloma Grunert



Sobre Paloma Grunert

1- Delfina Guzmán
En su extensa carrera de sí misma, la dama de las teleseries chilenas logró posicionarse como la primera vieja pituca buena onda, logrando grandes reconocimientos por representarse en diferentes reencarnaciones: Delfina Guzmán clasista (La Nana), Delfina Guzmán caliente (El Regalo), Delfina Guzmán clase política (Sucupira) y Delfina Guzmán Delfina Guzmán (La Fiera).
Excepción: La maravillosa Olga Montini, el único personaje que ha interpretado en su carrera.

 

 


2- Fernando Farías
Desde su papel en Promedio Rojo y el inolvidable “métele mano” es que Fernando Farías se catapultó y fue llamado por muchos lugares para volver a interpretarse. Es el mejor actor de “chileno” que tiene el repertorio nacional: chico, pelao, guachaca, cahuinero, caliente, que saca la vuelta y habla como viejo. Su reinado guachaca ha sido uno de los más meritorios entre tanto cuico popular como Polo Ramírez o Tonka Tomicic.

3- Cristián Arriagada
Sin duda las escenas que logra con Josefina Montané son de una calidad impresionante, dignas de Cannes y el Oso de Berlín. Ser wachón le ha servido para hacer de sí mismo en varias ocasiones, un “sí mismo” que es bastante torpe y loser, comodín de directores en búsqueda del “rico aweonao” al que no le exigen más que desplazarse. Ni hablar de escenas que incluyan lágrimas.
4- Luz Valdivieso
Con nula educación cívica, la fan número 1 de Velasco es carta segura en las nocturnas de TVN para representar a la mujer histérica de la sociedad actual. Generalmente le ponen el gorro, toma pisco sour con las amigas, tiene depresión y va al sicólogo, usa trajes de una pieza y taco alto, va al supermercado en station wagon después de ir a dejar a los niños al colegio y practica yoga y/o gimnasio. Cualquiera de sus personajes votaría por Velasco, igual que ella.
Su marido, Marcial Tagle también es conocido por interpretarse a sí mismo en el rol del viejo lolo hecho mierda, con guata, poco pelo, papera y buena onda.
5- Manuela Martelli
La nueva musa del cine chileno ha hecho de cabra chica amurrada en, a lo menos, cinco películas (B-Happy, Machuca, Navidad, Mi último round, El Futuro). Su talento es esa interesante cara de nada que pone cada una de las veces en que se ha interpretado a sí misma. Indescifrable.
Sin embargo hay que reconocer que es una de las actrices más bonitas de Chile, seguramente parte de esa belleza la aporta el misterio de su silencio y ese aire de pequeña autista que en la vida real se traduce a divismo.
6- Ignacio Garmendia
Llegó como la gran promesa juvenil del área dramática del 13, pero la verdad es que hace mucho tiempo que no conocíamos a alguien que actuara tan mal. Cualquier niño-árbol o niño-ola de jardín infantil tiene más talento que este pelafustán, en cuyos papeles siempre habla con tono de traducción gringa. Lamentable.
 
7- Fernando Godoy
Desde hace cinco años que “El Nachito”, niño símbolo del ritalín, viene haciendo de hiperventilado e hiperkinético, bailando como Daddy Yankee versión idiota. Vergüenza ajena. En un comienzo más de alguno simpatizó con este actor revelación, pero luego de verlo hacer lo mismo en cuanta producción estrene el Mega, ahora nadie lo soporta. Ha demostrado ser exactamente igual en las entrevistas y hasta en los comerciales: Godoy Gasco y Godoy AFP #VENDEPATRIA.
Lo peor es que hay gente que le rinde culto y, además de imitar sus rutinas de gorila malcriado, dicen que es buen actor, cuando en verdad sólo fue un niño al que nunca le dieron el correctivo adecuado.
8- Fernando Larraín
Los papeles de Larraín son especialmente escritos para él, por eso nunca tiene que esforzarse demasiado para hacerlos. Si alguien necesita un cincuentón inmaduro, alolado, dependiente y mamón, ahí lo tienen, siempre trabajando dentro de la comedia, el humor y lo absurdo, una personalidad heredada por su padre, el inolvidable Mago Larraín.
9- Claudio Olate
Es el eterno interprete de sí mismo en papeles secundarios pero “delirantes”, el famoso shigo de las teleseries ha sido jinete (Pura Sangre), guardia de supermercado (Dos por Uno), llorón de funerales (Pecadores) e incluso Ricardo Montaner en el programa de imitadores “Mi nombre es”, lo destacable fue que no lo hizo en la versión vip del show, dando cuenta que hace muy bien de sí mismo en tanto chico, chistoso, criollo, pícaro y popular. Comodín de bajo pueblo, al decir de Gabriel Salazar.
10- Katyna Huberman
El mal entendimiento del destape femenino que propuso la serie “Sex and the city” llegó a nuestro país de la mano de Katyna Huberman como Katyna Huberman en el trasnoche del canal nacional.
Con un vocabulario en el que abundan los “polvo”, “carajo” o “me lo tiré”, esta actriz que siempre hace de caliente y amante, nunca de protagonista, es el comodín de los albores de las nocturnas, pega que también hizo con esfuerzo y sacrificio, mas sin premios Altazores, el no ministro Andrés Velasco; a mediados de la década de los 00.



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