Las 5 expresiones más comunes del recalcitrante machismo chileno

por Paloma Grunert



Sobre Paloma Grunert

Siempre se dice que el hombre es más sencillo, más concreto y más weón y con eso se le libera de toda responsabilidad mundial, mundana y compleja. El dedo, de alguna u otra forma, terminará señalando siempre a la mujer. La idea de que fue ella quien persuadió a Adán para morder el fruto prohibido ha determinado a la mujer, históricamente, a tener “la responsabilidad”, o mejor dicho “la culpa” de todo lo que pase. En Noesnálaferia te mostramos cinco situaciones que practicamos por herencia social y de manera ingenua -pero destructiva- llenas de ese machismo que solemos, paradógicamente, repudiar.

 

1- Campeón v/s Maraca
Si una chiquilla soltera es buena pal leseo y disfruta a plenitud de su sexualidad es inmediatamente una “perra”, una “maraca” o una “caliente” que “le encanta el pi**”. Nadie repara en el primer dato: está soltera; pero para las mujeres no aplica ese cántico de lolerío discoquetero del “Soy soltero / hago lo que quiero”, porque la mujer, aún sin pareja, igual no puede hacer lo quiere sin ser -de yapa- juzgada socialmente. Hasta las mismas minas que pregonan el feminismo o las ideas de igualdad le dicen “maraca” a la compañera de curso que se agarra a todos los cabros del colegio o de la universidad. El Mago Valdivia tiene esposa e hijos, pero nadie le ha dicho que es un “perro” o un “maraco”, como sí a Paloma Aliaga o a la Vale Roth (que ni siquiera tiene pololo). Al contrario, el seleccionado nacional tanto como Felipe Camiroaga son “campeones”, “winners”, “la supieron hacer” y todas las que se metieron con ellos son las “maracas”.  Hasta las mujeres culpan a su propio género, porque si un hombre es gorreado, es víctima (Daniel Valezuela, alias el Palomo) y si una mujer es gorreada, es tonta (Daniela Aránguiz, alias Cara de Cuica).

El Halcón de Chiculeo

 

2- Ser Guatón
“La acera es tu pasarela, lu-ce-té!” canta el máximo lider, Daddy Yankee y tiene razón. La gran mayoría de las mujeres se acicalan “hasta pá la esquina”. Hasta el tipo más hippie gusta de la niña que use aritos, se pinte un poco o por último ande con el pelo limpio, pero ellos pueden pasar varios días poniéndose la misma polera y/o sin visitar al cara de challa (la ducha). Lo visual entonces, pasa a ser parte fundamental de la seducción o la permanencia de la misma entre un hombre y una mujer. Cuando la pareja ya está en curso y se ama, sucede que se ponen a comer mucho, engordan juntos y aparece el problema. La guata del hombre es hasta chistosa, la guata de la mujer causa rechazo. Mientras el hombre “vive la buena vida”, la mujer “se dejó estar”. Esto se refleja en los pensamientos compasivos o agresivos que nos inspiran los siguientes tipos de parejas:
Hombre flaco – Mujer gorda: weón tonto / weón bueno / se la debe puro cagar
Hombre gordo – Mujer flaca: qué weá? / weón seco / el weón debe tener plata
Hombre gordo – Mujer gorda: qué guatona

Amoooor, está listo el desayunooo!

 

3- Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa
La sociedad nos ha determinado a sentir CULPA y ser la responsable de todo lo que le suceda a la relación e, incluso, de lo que pueda pasarle al hombre. Si el tipo te pone el gorro es porque no lo supiste retener, porque estás muy guatona, no le das lo que necesita, lo paqueas mucho, etc. En el mejor de los casos, te gorreó porque simplemente “es la naturaleza masculina” o “es fresco”. Asimismo si el gallo te deja de pescar de un día para otro, se hace el leso o no te vuelve a hablar más en el proceso de conquista (situación más habitual de lo que se piensa) la culpa también es de una y afloran estúpidas reflexiones como “Algo hice mal, tal vez no le gustó que no le haya dado la pasada altiro / tal vez no le gustó que haya sido tan lanzada”. Cuando el pololo termina la relación con la polola, la culpa/responsabilidad maternal de la mujer la empuja a pensar que el problema está en ella y, junto con adelgazar, se corta el pelo o se lo tiñe (típico signo femenino frente a un drama emocional) al tiempo que actualiza su foto de perfil de facebook por una donde se vea rica y feliz. Mientras tanto, como dice Coco Legrand, el hombre sigue “siempre de weón”. Por eso cuando un papá abandona a su familia puede llegar a ser hasta anecdótico-gracioso “papito corazón”, “vividor”. Muy lejos de la demonización de la mujer que se fuga dejando marido e hijos. Hecho que debería ser repudiado en ambos casos.

Fuck me Jesus

4- La Ruptura
Sufrir por amor es algo profundamente triste. Este dolor, que ha originado los más trágicos poemas y boleros, no escatima en género y todos y todas hemos pasado, estamos pasando, o pasaremos por él. Nadie se salva. Pero cuando una mujer se enfrenta al desamor debe resguardar también otros puntos importantes en su tristeza, es decir no puede ser enteramente libre en su pena. Si una chiquilla es pateada, el primer consejo del mundo amistoso y paternal es “SÉ DIGNA”, ¿qué significa esto… reprimirse, abstenerse, anularse, resignarse?. La dignidad cambia en tanto cambia el género. Revisemos las siguientes situaciones:
– Hola… qué quieres?
– Aló… te odio hij@ de puta… no, no, perdón, estoy mal… te aaaamo… por qué me hiciste eeeesto?!
Si llama el hombre: Pobrecito, está mal.
Si llama la mujer: Weona loca.

Acto de amor (envío de flores, regalos, cartas, visitas inesperadas e inoportunas)
Si los hace el hombre: Weón jugado!!!
Si los hace la mujer: Qué arrastrá la mina.

Publicaciones en facebook de canciones mamonas o manifiestos personales tipo “Qué difícil darse cuenta que las personas… blablabla”
Si lo hace el hombre:  Qué romántico.
Si lo hace la mujer: Qué patética.

Perdonar una infidelidad y volver
Si lo hace el hombre: Enamorado
Si lo hace la mujer: Tonta

nUnCa tE oLvIdArÉ, jUnToS x sIeMpRe aMoR.

 

5- La ley de la vida
El tiempo pasa y nos vamos poniendo viejos, pero la vejez también discrimina y mientras un hombre se pone “maduro” y/o “con más experiencia”, la mujer se vuelve “más vieja”, “más arrugada”, “más suelta de carnes” y los surcos de sus gestos y las canas de su pelo no le otorgan sabiduría ni la hacen sexy. Por eso los hombres mayores se buscan jóvenes y no a mujeres de su edad, a quienes consideran VIEJAS incluso si son 2 ó 3 años menores que él. ¿Se imaginan a una señora de más de 50 años joteándose a un cabro de 30? Y no nos referimos al prototipo Madonna, sino a una señora que utilice su longevidad como herramienta de seducción. Lejos de ser considerada una “galana madura” tipo italiana seductora, sería una “vieja caliente” a todas luces.

Fundación Las Rosas

Otros hábitos cotidianos de machismo:
– Decirle madre, zorra o monja a hinchas del equipo rival, otorgándole un carácter negativo al apelativo femenino.
– Usar la frase “¿Andai con la regla?”, atribuyéndole una justificación a la manifestación de las emociones de una mujer.
– Es de poco señorita sentarse con las piernas abiertas, subirse a los árboles o jugar a la pelota.
– “Pa qué reclamai que te piropean mucho o que te pegaron un agarrón si andai provocando con esa mini”
– Hablar como tonta/niña chica para causar ternura ser tierna: “jijiji”, “oyeeeeee”, “voy a hacer tuto”, “por qué no me llamasteeeee buuuuu :(“, “te kelo muxo” (obsoleto).

Conclusión: La mujer no tiene la misma facultad de ser, que el hombre. No puede comer todo lo que desea, no puede fornicar a sus anchas, no puede andar sucia, no puede vestir ropa suelta ni tampoco demasiado sexy. No puede ser enteramente libre. Si lo hace, es criticada y juzgada.
Para cambiar esto, entre todos podríamos ir abandonando aquellos preceptos tan arraigados en nuestra cotidianidad. Si empezamos ahora, tal vez nuestros hijos e hijas crezcan en una dinámica de relación de género basada en la responsabilidad compartida, la solidaridad y el amor.

 

 

 

 

 




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