Los 8 tipos de conversadores que te puedes encontrar en la micro

por Paloma Grunert



Sobre Paloma Grunert

La dolorosa transición micro amarilla – transantiago acabó con muchas prácticas nobles, mas su promesa de “tramos cortos” no logró derrocar el trágico momento en el que te encuentras por casualidad con “un conocido”. Si esto te sucede en el paradero, aún tienes chances de salir ileso usando el viejo truco de “Ah, pucha, es que yo tomo otra micro”. Si no fuiste más rápido que “el conocido”, o si te lo topaste en pleno viaje, tus cartuchos finales de mirar por la ventana, esquivar la mirada o hacerse el dormido no funcionaron y la persona comete el crimen de plantarse a tu lado y decirte HOLA, entonces prepárate. Noesnalaferia elaboró una lista de ocho tipos de conversadores con los que puedes toparte en tu regreso a casa. Vuela alto si vives en San Bernardo, Puente Alto o Ciudad Satélite.

1- El que habla todo

Bendito seas. Este es, sin duda, el mejor conversador que puede tocarte. Le encanta hablar, es su vocación, de todo hace un tema y lo que dice resulta hasta entretenido. Con este tipo de personas no sufrirás tensiones ni deberás preocuparte por el “y ahora qué digo”, porque todo lo hará él/ella. Sólo relájate, míralo y escucha (o finge que lo haces) todo lo que dice, asintiendo y emitiendo de vez en cuando algunos ligeros “bueeena”, “sípo”, “oh, qué mala”. No olvides los “eh” y los “jajá” que servirán como incentivos para el monólogo de tu compañero de viaje.

DIFUNDIR
DIFUNDIR

2- El silencio incómodo

Puede comenzar con un “cómo hay estao” haciéndote creer que será del tipo “el que lo habla todo”, pero después de tu escueta respuesta no agrega nada y te das cuenta que estás frente a uno de los mayores enigmas de los conversadores: “el silencio incómodo”. Este tipo de conversador es muy ambiguo, sin duda digno de estudio, porque te saluda, se sienta a tu lado, fuerza una conversación pero rápidamente se queda sin temas, pasándote a ti la pelota y haciendo que tu viaje se vuelva muy tenso, mientras tratas de encontrar cualquier cosa para salvar la situación y evitar los angustiosos minutos del “pasó un ángel”. Hablar del clima nunca falla, también son buenos comodines el trabajo o los estudios, pero ojo: son tópicos de mecha corta. Si puedes huir, hazlo.

Ahora comprendo cuál era el ángel que entre nosotros pasó
Ahora comprendo cuál era el ángel que entre nosotros pasó

3- El mimo

Hay veces en que la proximidad física te juega en contra, te das vuelta y tú y el conocido se miran y ya no hay nada más que hacer. Deben conversar, porque están demasiado cerca como para poder evitarlo. Generalmente las conversaciones con “el mimo” las inicias tú y cuando te das cuenta que el conocido responde a esta categoría, se activa un mecanismo interno de defensa que te hace hablar y ser espontáneo. A diferencia de los conversadores anteriores, el mimo ni siquiera muestra respeto por tu presencia, incluso puede ir mirando hacia el frente o hacia afuera. Sí, es de ese tipo de personas que no te miran a los ojos cuando hablan. Apenas esbozará escuetos “mmm”, “piola”, “dale”, “sí”, “no”. No demostrará emociones ni sensaciones. Su punto a favor es que su indiferencia llega a tal grado de honestidad que te evitará sufrir por los “silencios incómodos”, al mimo todo le da lo mismo.

No confundir a Marcel Marceau con Marcel Claude.
No confundir a Marcel Marceau con Marcel Claude

4- El paciente

Como si las penas y problemas propios no bastaran, te encuentras con un conocido que está pasando por una etapa de bajón emocional (o que su vida es un bajón emocional eterno). Para él/ella toparse contigo es una visita al psicólogo gratis y un bálsamo para todo lo que tiene que decirle al mundo. Te das cuenta que estás frente a uno de ellos cuando le preguntas “¿Cómo has estado?” y te responde con un “Mal… me patearon / me echaron de la pega / ando pa la cagá”, dando paso a detallar el drama en cuestión. Muchas veces sólo quiere desahogarse pero -en el peor de los casos- esperará un consejo o una opinión de tu parte, además de la aprobación de lo maraca/maricón que fue la mina/mino que lo pateó o lo desgraciado/desgraciada de su jefe/jefa y así en cada tema atingente a su depresión. Al final te bajas cargado de puros dramas. Se recomienda sobarse los brazos para espantar malas vibras, a lo hippie.

QUE PASE PANCHO MELO
QUE PASE PANCHO MELO

5- El increpador

Este tipo de conversadores tiene varias similitudes con el primero de esta lista, sin embargo, su diferenciación radica en que le interesa conocer tu opinión y generar feedback en la tertulia. Es terrible, porque te hace creer que te topaste con un monologuista, hasta que te lanza un “¿y tú, qué piensas?” obligándote a 1) pensar y 2) responder. Da lo mismo si tu respuesta le gusta o no le gusta, la sabrá contra argumentar o complementar, para volver a escuchar tu opinión. Sus frases típicas son: “¿te ha pasado?”, “¿qué piensas?”, “¿y cómo fue eso?”. Generalmente este tipo de desagradables personas son profesores, estudiantes de pedagogía, abogados, estudiantes de leyes, vendedores, hippies o filósofos.

Qué lata
Qué lata

6- El chanta

El chanta es otro de los mejores tipos de conversadores que puede tocarte, ya que le da el toque de humor al viaje. Es animoso, divertido y, por sobre todo, sólo contará anécdotas, nada de ideas, problemas o debates. Sólo anécdotas. Esto lo hace muy agradable porque, además, sus historias tendrán una dudosa cuota de veracidad, haciendo que durante la conversación esboces varias sonrisas reales mientras piensas “¡qué muuula!”. Sus fantasías te interesan al punto en que le pedirás más información de lo que dice, logrando peaks de delirios que luego podrás compartir con tus demás amigos en un carrete. El chanta hablará de fiestas brígidas, minas/os ricas/os que se come o que andan detrás de él/ella, su increíble suerte, premios ganados, dinero a raudales, autos nuevos. Palabras a usar: “mi i-phone”, “filete”, “la zorra”,”la patié”, “ando con caña”, “las lucas”.

QUE VUELVAN
QUE VUELVAN

7- El rico / la rica

No te enojarás si te mete conversa, porque lo único que querías es que lo hiciera.  Es sin duda el mejor distractor visual para tu viaje. Seguramente su voz entrará en tu oído como la de la profesora de Snoopy. Da lo mismo lo que diga o qué tipo de conversador sea, filo con todo, lo que a ti te importa es lo de afuera. Su presencia es muy satisfactoria porque además de mirarlo/a y olerlo/a, te permite sumar puntos sociales para quienes vean que va hablando contigo. Los más barsas incluso pueden apoyar una amistosa mano en sus piernas o aplicar joteo directo. Es triste de tu parte, pero qué importa, no todos los días se tiene suerte.

Holi
Holi

8- El red social

Sus temas de conversación giran en torno al Facebook, al Twitter y al Youtube, aunque también puede complementarlos con leves toques de Instagram o Whatsapp. Este tipo de conversador tiene varias ramificaciones: puede ser un bendito loser que sólo hable de videos chistosos; la gracia es que siempre está actualizado, recomendando las últimas novedades del mundo del viral. Te comentará del Gato Ton o del nuevo hit de Peter la Anguila, haciendo críticas comparativas y muy constructivas y citando a clásicos como El Chuña o el Abuelo más cariñoso del mundo (“con cualquiera, mierda”). Si tienes suerte, sacará su celular y te los mostrará haciendo que tu viaje sea muy ameno y hermoso. También está el tipo red social latero que te comentará orgullos pueriles tales como “Me retuiteó Nicolás Massú” o puras leseras que vio/leyó en Facebook o Twitter, onda “el otro día me agarré en face con unos wnes… ¡les dije de todo!” o “¿cachaste que la Cami y el Manu terminaron?” y “hackearon el twitter de Ruminot”. Al momento en que te felicita por tu titulación o que te pregunta cómo lo pasaste en la playa, te darás cuenta cuán expuesta está tu privacidad.

Homenaje al Módulo 15
Homenaje al Módulo 15 

Bonus Track:

– La vieja que nunca has visto en tu vida, pero que te mete conversa, de cualquier cosa. Mucho coraje si te tocó como compañera de asiento en un bus a Valparaíso o, peor, La Serena.
– El conocido que se hace como que no te vio, pero tú cachaste que sí lo hizo y su desprecio te causa pena, aunque tampoco querías saludarlo. Contradicciones del ego.

Y, por supuesto, terminar cada conversación con el chanta “JUNTÉMONOS”, un clásico de clásicos digno del chileno.

¿Y tú, qué tipo de conversador eres?




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