Homenaje a los colegios públicos, el repositorio del pueblo

por DAUC



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La educación pública está como el hoyo, por eso le hacemos un homenaje.

Los gringos tienen un mismo verbo para el ser y el estar: dicen to be. Nosotros no, sabemos la diferencia que hay entre ser como el hoyo y estar como el hoyo. La educación de los colegios públicos chilenos cabe en el segundo tipo: está como el hoyo. No es su esencia ser como la callampa, la han dejado así. A la buena de dios, como dice mi abuelita. Así la dejó la casta política de mierda que todo lo que diseña para los pobres lo hace con asco y sin cariño. Lo hace pensando en que los empresarios optimicen sus gastos y disparen sus utilidades. Nunca en su puta vida piensan en el bien común.

Las escuelitas rurales y los liceos municipales no son como el hoyo, están como el hoyo. Igual como todo lo que se apellida público: la salud pública, el transporte público, la televisión pública. Todo. ¿Por qué chucha lo que viene del Estado tiene que ser tan penca? El pueblo no es penca, lo hacen estar así. La nana que viaja apretujada en Metro no es menos digna que un hueón de la UDI, pero la hacen estar sin dignidad cuando paga casi 700 pesos por viajar toda punteada. El niño que recién entra al jardín de la Junji y su mamá que todavía es estudiante en un liceo polivante son igual de dignos que los hijos de Coloma y Larraín que van a estudiar con Becas Chile. La diferencia es que a los pobres les secuestran la dignidad.

La dignidad se secuestra cuando las salas de clases tienen los vidrios rotos y cuando los tallarines con salsa que almuerzan los cabros chicos en el casino del colegio son una comida que Coloma y Larraín nunca les darían a sus hijos en sus casas enormes. Les secuestran la dignidad cuando sus profesores están cansados y mal pagados, cuando el colegio no tiene plata para techar el patio y los cabros chicos no tienen más que cagarse de frío y de lluvia en invierno. Les secuestran la dignidad cuando construyen colegios para pobres en vez de impedir que haya pobres y en vez de impedir que haya colegios según la clase social.

Los colegios públicos están como el hoyo porque los han convertido en cómo los cuicos ven al pueblo. La elite de este país nos ve como ignorantes que no hablan inglés, como hueones feos sin dientes, como gente que no tiene gusto y que por eso vive en casas de 3×2, como gente que no tiene glamour para viajar en auto. Así estamos, pero no somos. Así estamos porque sus sueldos no son sólo de hambre, son de educación incompleta, de casas chicas, de sacarse los dientes porque es más barato que pagar la tapadura, de no poder viajar sentado cuando se va para la casa después de la pega.

Los colegios públicos son el repositorio del perraje. Los colegios públicos, los verdaderos no los emblemáticos, reciben a todo el que les golpee la puerta. El liceo público no le dice que no a la mamá embarazada, al hijo del camionero, al flaite con cortapluma, al repitente, al hijo de la nana, al obrero que quiere aprender a leer en la nocturna. El liceo público recoge a todos los que antes fueron rechazados. Es el contenedor natural de los parias que hemos sido excluidos por décadas. Y aguanta. Los profes de colegio público enseñan a leer y a multiplicar a casi 50 cabros chicos por sala. Le dan desayuno y almuerzo a esos niños chicos que tienen el refri pelado en su casa. Tratan de sacar adelante y de educar a jóvenes de los que nadie más quiere hacerse cargo. A veces ni sus padres.

La educación pública es bella por eso, porque en su esencia acoge, no le puede cerrar las puertas a nadie. Pero está horrible porque todo lo estatal está tirado. Y cuando se abandona un colegio público, lo que se abandona es al pueblo. Sin embargo, con todo en contra, la educación pública aguanta y contiene al perraje. Por eso, por no enclaustrarse como los colegios pitucos y por no pedir cuota de incorporación mensual como hacen los particulares subvencionados (dos horrendos experimentos que no deberían siquiera existir) nuestro más profundo homenaje. Aguante la educación pública chilena, aguante que ya te vamos a recuperar.




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