La indignidad de Lucho Jara

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

El caso de la nariz rota de Lucho Jara se ha convertido sin quererlo en una muestra irrisoria de los indignos niveles a los que ha llegado la comunicación en Chile, y los valores que expresa a nivel masivo. El conductor de “Mucho Gusto”, cuya meta artística es ser el nuevo Augusto Schuster, no encontró nada mejor que “imitar” a la señora que lanzó un carro de supermercado a un guardia, en una pelea en un establecimiento de San Bernardo.

Así, un caso que en cualquier país sensible debería doler más que dar risa, o por lo menos llamar a la reflexión, en “Mucho Gusto” pasa a ser un sketch para rellenar horas de transmisión con people meter. Doler, porque esos segundos captados por la cultura del morbo expresan un caso de extrema vulnerabilidad social, en el que mujeres con niños de por medio (como se ve en el video) son parte de un ejercicio de la violencia física y verbal como argumentos para desenvolverse en la sociedad. Esa desprotección propiciada por el sistema no es más que otra forma de la violación de derechos que millones de familias y niños sufren en el mundo. Pero acá nos da risa y “la rompe en redes sociales”.

Resulta indignante que un canal de televisión eche a andar todo un esfuerzo de producción para contar con un carro de supermercado que represente una tragedia social como un circo. Y no sólo se conforman con la mañana, ya que llevaron el mismo carro para comentar el chacotero momento en SAV, el programa de la tarde. El objetivo del mensaje no es otro que reproducir el egoísmo ante el drama ajeno, actitud que se ha convertido en el cáncer de este país.

Lo paradójico es que los mismos “famosos” que se burlan de compatriotas presos de la inhumanidad, después aparecen como rostros de organismos internacionales tipo Unicef, defendiendo valores que en su casa pisotearon. Es la solidaridad como oportunidad de publicidad la nueva forma de la caridad cínica que calma la conciencia de los que no hacen nada por combatir la injusticia.

En días en que el genocidio de Israel en Gaza, la guerra civil de Siria o el conflicto armado en Ucrania gritan al mundo el estado demencial al que han llegado los pueblos globalizados, el video de la señora con sus niños actuando como bestias debiera llamarnos a pensar en que la crueldad del ser humano no es exclusividad de quienes hablan en idiomas impronunciables: vive en cada familia pobre vulnerada en sus derechos por una cultura y un sistema social que los trata como la última prioridad. El carro volando hacia la cabeza de un trabajador, como si de un campo de batalla se tratara, es sólo la consecuencia de lo que forma en las personas un modelo que prohíbe la dignidad de los que no tienen capacidad de consumo. En la humorada de Lucho Jara viven todos los idiotas que compartieron el video del suicidio en el Costanera Center. Esa idiotez es la que nos debe hacer llorar como cada foto de un niño muerto en Gaza.

La escena de Lucho Jara recreando el lanzamiento del carro de supermercado, con una canción de Rocky de fondo, contiene el problema quizás principal de la sociedad chilena, que es no darse cuenta de lo peor de sí: la nula sensibilidad con los más vulnerables, quienes dan lo mismo si se comportan como bestias. Chile no se ha percatado que si un ser humano se comporta como bestia es porque vive como bestia, en blocks diseñados para que se hacinen como bestias, en colegios con baños inmundos, para bestias; en urgencias de hospitales con camas en los pasillos, como bestias. Risa dan los arrogantes que dan las gracias por no vivir en países en permanente conflicto, como los de medio oriente; o en permanente pobreza, como los de África. Risa, porque son incapaces de darse cuenta que reírse de una señora que ha llegado al punto de lanzar junto a su hijo un carro en la cabeza de otra persona, son su más profundo “conflicto” y “pobreza” interna. No me duele Chile, me duele la ignorancia de Chile, me duele la poca vergüenza de un Estado que creó sus propias bestias, y que permite que Lucho Jara las recree con el Show de Benny Hill de fondo, como si de un chascarro se tratara.




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