Homenaje Post-mortem a Hija de Perra

por Ana Bolena



Sobre Ana Bolena

Por Ana Bolena

Ya ha pasado un mes desde que te fuiste, Perra. Dejándonos una inmensa deuda, en la Feria quisimos dedicarte un homenaje post-mortem, porque tú fuiste y seguirás siendo la jaqueca de las tortillas Realidad Paralela, la vergüenza de la trava de Fausto y el espanto de los maricones Iguales Chile. Para nosotres, tú eres el pueblo que no se dejó higienizar por el primermundismo homosexual. Eres la Evo Morales que resistió la dictadura heterosexual global, la Rigoberta Menchú de las travestis.

Todavía me acuerdo cuando llegué a tu empaná de pino y me dejaste extasiada. La película, dirigida por tu amigo “Wincy” Oyarce, no hace más que invitar a reflexionar sobre la marginalidad y podredumbre del chileno promedio. Aquí no entran las colas del Costanera ni las travestis enajenadas por los vicios del consumismo.

Eres feria porque te ganabas la vida vendiendo empanadas de forma humilde y esforzada. Eres pueblo porque jugabas a la pelota y tomas chela Escudo como cualquiera de nosotras. Eres la ironía deciochera porque mientras la heteronorma celebró patria, nación y glorias del ejército, tú cocinaste el pino con carne humana. Tú fuiste la primera que me hizo pensar en la basura que el neoliberalismo sexista nos exige como dieta.

Bendito sea Youtube por ser el cómplice de tu democratización:

Tu muerte no salió en los diarios de Edwards ni en los de Copesa. Tampoco la vi en la tele porque siempre te negaron. La elite nunca te quiso porque tu objetivo no era sólo hacer reír a la gente como lo hace la Botota en La Red. Tu lenguaje que osciló entre la inmundicia e incomprensión se nutre de revolución disidente y feminista. Nunca olvidaré tu particular “excelente”, palabra que gritabas con placer en cada evento orgiástico, venéreo, sucio y grotesco. Tu verborrea fue la que me llevó a enamorarme de ti cada vez que te veía en las marchas colas o en fiestas universitarias. Cómo no olvidar cuando tu inmundo cuerpo llegó al Instituto de la Comunicación e Imagen de la prestigiosa Universidad de Chile a finales del 2008. Qué habría dicho Pepe Carrasco o Jorge Müller si te hubiesen visto violando el patrimonio y desheterosexualizando las escuelas de cine y periodismo del conservador Andrés Bello.

Para ver el video, tienen que certificar su edad:

Cómo no olvidar tu música, Perra. Tu oda al sexo, la gonorrea, al papiloma y al herpes no sólo conduce al shock de toda vanguardia, pues supiste crear conciencia de los peligros de las infecciones de transmisión sexual (homenaje a decirle ETS gracias a la profe de biología). Junto a Perdida, creaste el dúo “Indecencia Transgénica” y recorrieron cada antro de mala muerte en Santiago y el resto del país. Tu lírica es un constante sarcasmo a los tabúes del sexo que las cuicas ocultan, pero en la pobla se grita y se comenta. Sangre, semen y caca son tus banderas de lucha, y las mías también.

Aquí, te recuerdo cuando presentaste Nalgas con olor a caca en el Fausto, “un lugar tan tradicional y homosexual”. Homenaje adicional a tu mamá, quien asistía a tus shows para hacerte barra con el resto de las colas.

Tu Reggaeton Venéreo es pura poesía y educación. Cuanta pedagogía hay en “dame tu gonorrea, pega el papiloma, quiero tener un herpes y la ladilla de moda”.

A raíz de lo mismo, la performance se te hizo chica; mas nunca la dejaste. Tus clases de enfermedades venéreas reflejaron la ignorancia de los universitarios frente al sexo, y supiste saldar la deuda que existe con la educación sexual en nuestro país. Eres la profe de biología que nunca tuve en la media.

¡Menos profes machistas y más Hijas de Perra en las salas de clases, por favor!

Tu prédica no fue la de Rolando Jiménez ni mucho menos la de Simonetti. Para ti no tenía sentido exigir Ley Zamudio, AVPalta y tanto snobismo gay si en la calle seguían muriéndose travestis de sida, por agresiones o por operaciones clandestinas mal hechas. Para ti no fue justa la negación que tus pares sufrimos.

En el documental Perdida Hija de Perra, nos mostraste que tienes chispeza, inteligencia y valentía por gritarle al chileno heterosexual lo que no espera de una travesti. Tú no eres Conchita Wurst porque ella es primer mundo higienizado, mas tus cejas y tu estilo punk no pasaron desapercibidos. Tú gritaste por todas, Perra.

Tal vez nunca lo pensaste, pero tú eres el sentido común de la periferia. Gracias a ti, muchos colas pobres supieron cómo protegerse del sida y las lesbianas pudieron entender lo sexista que es nuestro sistema económico. Comprendieron lo difícil que es la vida del maricón en las poblaciones y nos enseñaste a empoderarnos de nuestros desgraciados cuerpos.

Tú eres sopaipillas con pebre, eres completo con chucrú y merken. Siempre serás la Báltica que calma la sed y el Centella que quita el calor.

Tú eres mi Evita, pues volverás y serás millones.

Descansa en paz, Perra.

Viva Chile, Viva Perra.
Viva Chile, Viva Perra.



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