Homenaje a Juan Luis Guerra, el único canuto bueno (y, cómo no, breve repudio a Pato Frez)

por Joven & Alocada



Sobre Joven & Alocada

Por Joven & Alocada

Vosotros no sois del mundo.

Juan 15:19

Hubo un momento en el que fui intensamente periodista. Cualquier persona que trabaje intensamente de periodista tiene momentos horrorosos. Sé que no es el peor trabajo del mundo pero es la especificidad del horror laboral que mejor conozco: Enzo Corsi  cantándome “Do-do-do-dominique-siempre te voy a amar”/Vasco Moulian chillándome cosas que no voy a repetir/Yo, quedándome en blanco ante el entrevistado y, en vez de preguntar algo, murmurar “ehm” por un minuto y medio/Carlo de Gavardo hablándome del Chaleco López luego de haberlo esperado ocho horas al sol del Dakar. Eso, tal vez, podría no ser un problema si es que Carlo de Gavardo no hablara desde el delirio. Y eso, en realidad, también podría no ser un problema si es que su delirio fuera divertido. Entrevistados que te incomodan, entrevistados que te odian, uno odiándose a sí mismo, entrevistados que te aburren (y, a veces, editores que te maltratan). Lo bonito del horror es que después puede tener gracia para alguien.

Me gusta contar que Pato Frez oró por mí para que volviera al redil, para que mi corazón dejara de ser impío, para que el Señor me conmoviera. Fue en  una entrevista por teléfono después de renunciar al Buenos Días a Todos para dedicarse a su iglesia. Si hay algo peor a que oren por uno, es que oren por uno por teléfono. Me puse a raspar la mesita con el dedo hasta que dijo amén. Dije amén también. Pocos días después Pato Frez estaba liderando junto al Gato Juanito la marcha antifletos en la que se reunían neonazis, católicos de un tipo que no sé clasificar y canutos. Ahora, que han pasado un par de años, Pato Frez vuelve al Buenos Días luego de un paso por SQP. No sé si se arrepintió de ser canuto o se volvió tibio. Creo más en teoría tibieza pero no me importa demasiado.

"Mi madre se quejaba que no tenía gas, mi padre le decía: cocina así no más". Introducción a la familia chilena para niños.
“Mi madre se quejaba que no tenía gas, mi padre le decía: cocina así no más”. Introducción a la familia chilena para niños.

Lo importante: Juan Luis Guerra jamás habría hecho algo así, jamás haría algo así. A diferencia del 97 por ciento de los canutos que conozco, no transita  ni con radicalidad ni con estridencia. “Vosotros no sois del mundo”, dicen los evangélicos que dice la Biblia que dice Jesús para justificar su enclaustramiento, su falta de vínculo con temas políticos (cuando es conveniente, claro), su poca conexión con nosotros, los mundanos; su proclamación de una patria propia: la de Jesucristo. Cuando le preguntaba a mi papá si se sentía cerca de algún partido político, me decía: “Soy del partido de Jesucristo” (después votaba por Lavín). Cuando le preguntaba qué equipo de fútbol le gustaba, me decía: “El equipo del Señor” (no diré cuál le gusta de verdad. El fútbol es una cosa sensible). Aunque me da risa, lo encuentro peligroso. De esa afirmación de originalidad y pertenencia a la sensación de superioridad respecto a los demás, hay menos de un paso. Es así como se construyen los comportamientos sectarios. Y no hay nada que sea más vulgarmente (y, por qué no, asquerosamente) mundano que sentirse superior a un otro.

Pues bien: Juan Luis Guerra sabe ser de este mundo de una forma bella. En vez de encerrarse, canta con Marcos Vidal (¿cómo definirlo? ¿una especie de Pedro Aznar evangélico?) o Miguel Bosé (tampoco sé cómo definirlo. jjjjjj)  indistintamente. Le tuitea a Alejandro Sanz y a Shakira, escribe sobre la muerte de Óscar de La Renta y, cuando habla de Dios, su lugar de enunciación es el amor. Dios de amor y no Dios castigador, como el de la marcha anticolas de Pato Frez. Tal vez, en cierto sentido, JLG, no es de este mundo: su manera tan gentil de ser evangélico es inusual.

"Te regalo una rosa, la encontré en el camino..."
“Te regalo una rosa, la encontré en el camino…”

Y si sigue siendo buen músico tiene que ver con eso. En parte al menos. Claro que es buen músico porque sí, porque es talentoso, porque etc; pero luego de su conversión podría haber caído en la tentación del panfleto cristiano. Me acuerdo: año 99, se lanza “No es lo mismo ni es igual”. Ahí aparece El Niágara en Bicicleta (<3) y es el disco que marca su paso del mundo a Dios. La canción “Testimonio” (“No necesito millones/Ni acorralar los corazones/Si sólo en tu cafetera/Todo el cielo enamorado se cuela”) es para Jesús. Como muchas canciones evangélicas, parece que fuera para una/un amante. Como pocas, es terrible de buena. ¿Por qué? Porque no es evidente. E incluso cuando JLG es evidente –como en Las Avispas- lo es desde un lugar tan inusual que termina siendo la raja: “Jesús me dijo que me riera si el Enemigo me tienta en la carrera/También me dijo/No te mortifiques/Que yo le envío a mis avispas pa que lo piquen” es una de mis frases de canciones favorita. Juan Luis Guerra soluciona el horrible problema de la lucha espiritual con la imagen de avispas versus diablo. Y que uno termine bailando esa letra delirante en un año nuevo, por ejemplo, no es por otra cosa más que porque JLG es el único canuto que conozco que sabe andar en el mundo y fuera de él.

Pd: Que vuelva a cantar con Emmanuel. <3




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