Repudio a los institutanos que defienden la Selección

por Diego Riveros



Sobre Diego Riveros

Por Diego Riveros

A raíz de los comentarios, discusiones, afiches e incluso memes que he visto en mis propios contactos de las redes sociales sobre la reforma educacional y particularmente sobre el “salvemos a los colegios emblemáticos” es que me he dado el tiempo de hacer una especie de reflexión autobiográfica del asunto, para exponer mi contento y apoyo a la eliminación de la selección en los colegios, inclusive los llamados emblemáticos, desde la perspectiva que me da el haber estudiado en el Nacional.

El famoso afiche que mostraban en la tele los furiosos padres del Instituto Nacional esgrime: “Sí a la selección por mérito académico. No a la selección por condición socioeconómica” ¿Acaso esos dos factores se pueden separar? NO. No se pueden separar porque el concepto de mérito académico acá se resume en el rendimiento de una prueba de selección que se les toma a los estudiantes a mitad de 6to básico. Prueba que definirá su ingreso al establecimiento. A eso se resume el “mérito académico” que defienden estos padres, pues esa prueba puntual te dice “eres capaz”, o, en la mayoría de los casos, “sigue en tu colegio de población”.

Yo vivo en San Bernardo, cerca del hospital El Pino, reconocido en las noticias como un lugar peligroso y sencillamente, periférico. Estudié en el colegio A-125 donde una misma profesora – anciana, gritona y frustrada por décadas de malas condiciones laborales- me hacía clases de inglés, de lenguaje y de artes plásticas. Sí, la MISMA profesora para las 3 materias.

Pero también tuve la suerte de tener una madre que buscó información sobre buenos colegios porque quería que “saliera adelante” y supo de las pruebas en el Nacional. Fue en ese momento donde partimos a la feria a comprar libros usados Santillana -reconocidos por su calidad – de lenguaje y matemáticas para empezar a estudiar yo solo y así poder rendir una buena prueba y quedar en el IN. Gracias a esos libros aprendí fracciones, números decimales, entre otras cosas. Materias a las que nunca tuvimos acceso en mi colegio poblacional. ¿Qué me encontré en la prueba de selección del IN? Con fracciones, con números decimales. Es simple: si no hubiera estudiado solo, si no hubiera tenido una mamá que me indicó el camino, no hubiera rendido una buena prueba y no hubiera entrado al colegio. Y aquí es donde se asoma el peligroso discurso de la “meritocracia”. Ese que esgrime, tan simplistamente que “el que quiere puede”, “el que no surge es por flojo”.

Qué discurso más violento, qué discurso más humillante. Y es así porque silencia muchas cosas. Pues en todos los sectores pobres de Chile está lleno de niños que viven en entornos poco seguros, poco educados, con CERO posibilidad de conocer incluso la existencia de “colegios emblemáticos”. Con madres jóvenes que han sido criadas en el mismo contexto, con cero iniciativa sencillamente porque nadie les ha mostrado otro mundo. Niños de apenas 11 años que nunca han sido inspirados por profesores o por sus propias familias, que nunca han escuchado que el educarse de manera transversal puede ser un factor que cambie sus vidas para siempre. Esos niños no son más tontos que los que quedaron en los emblemáticos, no son “pendejos flaites que no quieren estudiar porque prefieren tontear”. Son niños que no han tenido las mismas oportunidades que otros. Y eso se debe sencillamente a la aterradora brecha socioeconómica de este país.

Aunque no lo crea hay gente que comparte este tipo de weás
Aunque no lo crea hay gente que comparte este tipo de weás

Pueden decir que yo mismo, estudiante de San Bernardo, soy un ejemplo de esa manoseada meritocracia, de que si yo pude, porqué los demás no. Mi caso se debió a mi madre y a esos libros comprados en la feria. Pero ese hecho puntual no debería definir el futuro de los estudiantes con pocas oportunidades.

Y es muy grande la diferencia entre la gente que se queda “atrás”, en esos mismos colegios poblacionales que a nadie le importan, y de los que pudimos entrar a esos nichos privilegiados de buena educación pública. Gracias a las redes sociales pude ver cómo mientras yo estudiaba medicina, mis ex compañeros del colegio A-125 mostraban fotos con sus guaguas, ponían estados de cómo estaban cansados de trabajar en un retail 6 días a la semana. Mientras a mi me esperaban años de seguir estudiando contento en la universidad, dejé atrás a miles de jóvenes que jugaban conmigo en los recreos a vivir unas vidas que no los satisfacen. A sumarse al 90% de la población que espera ferviente el día viernes para salir de sus rutinas de mierda.

Si se hace realidad el fin de la selección total en colegios emblemáticos, entrará una heterogénea mezcla de alumnos que harán más ricas las interacciones en las salas de clases. Confío en particular en los profesores del IN, que son los que yo conocí. Muchos buenísimos, tanto en el dominio de sus materias como en inspirar a sus alumnos. ¿Por qué niños de escasos recursos no tienen la posibilidad de entrar al colegio a recibir enseñanzas de ellos? ¿Sólo porque no tuvieron la suerte de estudiar en un buen colegio durante los primeros 6 años de enseñanza básica? La selección por “mérito” segrega por condición socioeconómica. Punto.

Algunos dirán que quizás alguien con mi misma historia en un futuro quede fuera por la “tómbola” o lo que sea y que eso es una pena. Lo es. Pero ¿Por qué un niño “aplicado” merece más la compasión que un niño al que nunca se le ha inspirado a estudiar? Nadie parece lamentarse por los cientos de estudiantes que año a año quedan fuera de esos procesos de selección (sin mencionar a los ya mencionados niños que nunca conocieron estas realidades). Obvio que nadie se lamenta por ellos, porque “les fue mal en la prueba nomás”, “no se la pudieron”. Hay mejores que ellos y punto. El mundo es una competencia y sólo sobreviven los más fuertes. Qué pena vivir en una sociedad así.

Por otra parte, ya hace 3 años que he tenido la hermosa experiencia de ser tutor en preuniversitarios populares de El Bosque e Independencia, que reciben a alumnos de escasos recursos, que vienen la mayoría de colegios como en los que yo estudié hasta 6to básico. Y son alumnos muy empeñosos que intentan a toda costa superar los 12-13 años de brecha en calidad con respecto a sus “competidores” de colegios mejores que los suyos. He visto casos particulares de alumnos que se sacan la cresta todo el año y aún así sus puntajes no son tan sobresalientes como para alcanzar a los que provienen de colegios pagados. Si eso no es segregación, ¿qué es? No vengan a manosear un concepto como el mérito.

Aparte el mismo hecho de comparar a estudiantes por un número lo hace un elemento horrible de aceptar. Yo entré al IN en el puesto 157. Sí, no lo he olvidado. Porque es lo primero que te preguntan al entrar a la semana del “Instituto te recibe” en la primera semana de Enero. Donde muchos -incluidos yo- salimos aterrados y casi llorando de las clases al decirnos que eramos tontos y que no sabíamos leer bien.

Yo estoy muy contento de haber estudiado en el Instituto Nacional, porque conocí personas geniales, aprendí mucho y siento que si no hubiera entrado a ese colegio, no estaría donde estoy ahora en el ámbito académico. Y es por esa misma razón por la que creo que la eliminación de la selección en los colegios, incluidos los emblemáticos, es algo bueno. No se trata de “emparejar hacia abajo”. Se trata de intentar ofrecerles una mejor educación a todos, de intentar subir el nivel en todas las escuelas públicas. Así no serían necesarias las excepciones como las del Instituto Nacional.

Y obviamente, hay MUCHO que avanzar todavía.




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