Las 8 cadenas de comida rápida más ordinarias de Chile

por Equipo Noesnalaferia



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Con la actual desaceleración económica la platita se hace cada vez más escasa. Es por eso que tenemos que ahorrar, cuestión sumamente compleja en marzo. En este contexto, hacer la relación “precio/calidad” se hace fundamental a la hora de elegir qué comer con los más chiquititos de la casa. Dado lo anterior La Feria, en conjunto con la SEREMI de Salud y el SERNAC, ha realizado un catastro con los 8 locales de comida rápida más ordinarios de Chile que usted debe visitar. Y que no se entere Rosita Oyarce.

1-Lomitón. Es un ejemplo de lo que pudo ser bacán, pero no fue. Idealmente creado como un restaurante de sándwich de elite, algo así como Fritz noventero, terminó absolutamente quemado en la esquina más popular del barrio República. Lo que es quemado. Así, tal cual, sin nada de comida, como un símbolo de la herida mortal que le provocó la arremetida de las cadenas foráneas después de aprobados los TLC. Lomitón, ejemplo del arribismo transicional. En pleno período del jaguar se alzaba esta cadena, que nos sorprendía a todos con sus banderitas y un micro choripán ensartados en los sándwiches con un mondadientes. Fineza. Lomos y cerveza de calidad era la gran promesa, sin embargo al poco andar nos dimos cuenta que los sándwiches eran ahí no más. El surgimiento del gourmet fue dejando atrás a Lomitón, que sigue resistiendo en regiones y comunas periféricas donde aún el progreso no llega. Y partieron en el límite de Providencia con Las Condes los perlas.

:(
🙁

2-Telepizza. Si bien sus precios son los más económicos al hablar de pizzas, donde las promociones abundan, son también las de peor sabor. Pizzas escuálidas y sin gran variedad de ingredientes, con los que son bien amarretes: cuando uno pide espárragos hay que darse con una piedra en los dientes para que vengan 4 unidades. Destaca su queso latigudo e insípido, que nos hace sospechar de un sucedáneo. Para qué hablar de su masa, ofrecida como el gran “secreto”, pero que en realidad es un agravio histórico al arte panadero nacional. Para qué decir la miserable base de salsa de tomate que le echan, la que nunca supera el milímetro de altura. El único aporte que hace esta empresa es el de ser un punto de encuentro para la juventud de Santiago. Telepizza de Baquedano bendito seas; cuántos amores y amistades ad etermun se habrían perdido sin tu luminoso letrero rojo, señal inequívoca de trago y decadencia alimentaria.

Una miegda
Una miegda

Consejo: Cruce el puente y compre una pizza de $300. Mucho más rica y no quedará con la sensación de que lo cagaron.

3- Los pollitos dicen. Si bien el pollo es ordinario en sí, los pollitos dicen destaca como emblema de la resistencia nacional en cuanto a aves fritas. Con el concepto básico que implica su nombre, este local es ejemplo de la mediocridad del chileno. Pollos ni muy buenos, ni muy malos. Cervezas ni muy frías ni muy tibias. Logo entre profesional y casero. No se sabe si sus dueños quisieron hacer una gran cadena o si sólo su gracioso nombre se les fue de las manos a fines de los años ochenta. Da la impresión que sus locales tuvieran presencia sólo en el Paseo Ahumada ¡y en cada una de sus esquinas! Da una alegría patriótica cuando sus locales aparecen sorprendentemente en algún patio de comida, al más puro estilo Burguer Inn. Homenaje a todos los maestros de cocina de esta cadena, que han dejado la vida tratando de entregar al oficinista más sencillo un pollo con papas que te haga sentir en una fuente de soda de nivel internacional.

Soberanía
Soberanía

4- Kokorico. Es la versión en situación de calle de Los Pollitos Dicen. No contentos con vender unos nuggets de un extraño color negro, tiene un nombre sumamente grosero, que no hace pensar sino en los testículos.

Ñam
Ñam

5- Tarragona. Oh Tarragona, bendita cadena de pollos con papas fritas que le ganaste al mundo, insultando en su cara al cuiquerío con locales insertos en pleno corazón de Providencia, y con pedazos de empanadas insertos en pleno corazón de tu porción de papas. Sí, porque el Tarragona fríe todo en el mismo recipiente, con un aceite que da la impresión se ha usado por semanas, meses y hasta años, como lo demostró un capítulo del programa Contacto. Pero a los que nos gusta la cochinada, eso no hace más que aumentar nuestro apetito. La presa de pollo llega a brillar de tanta grasa saturada en trutos que piden a gritos te los comas para no seguir sufriendo. Las empanaditas de queso, por su parte, tienen menos queso que vino de honor, y sus mesas nada tienen que envidiar al sucucho más humilde del Portal Fernández Concha. Gracias por todo, Tarragona, que si hay algo que no conoces es la traición: ofreces terrible porción de papas junto a una abultada pechuga en el mesón, y nunca entregas algo más chico que lo aparecido en el letrero.

Bienvenidos al Party
Bienvenidos al Party

6- Doggis. En Doggis vive el espíritu de todos los rollos de más que aturden nuestros cuerpos con contención de líquidos. Porque punto uno, te atrapa con bondadosas promos que le lleva desde un helado, papas, completo, pasando por la bebida xl hasta empanaditas de queso. Y todo, todo, todo por no más de tres mil pesos. Una locura. Vai por un desayuno y quedai con las calorías correspondientes a tres semanas. Punto dos, los novedosos hot dogs, que parten en el napolitano, alemán, mexicano, pasando por “a la chilena” y todos los etcéteras. Finalmente, uno siempre termina quedándose con el clásico italiano. La mayoría de las nuevas apuestas duran un mes en el “menú”. Punto tres: TODO SE AGRANDA POR 200 PESOS. Punto cuatro, y lo más valorable: no tiene mayores pretensiones. Ofrece mierda, la gente va por mierda, y vende mierda. Las papas son fritura pura ¡SIN PAPA! Es un local auténticamente chatarra. La ordinariez misma hiegienizada e iluminada en locales céntricos. Se pasa por la pichula cualquier intención gourmet. Su único objetivo es alimentar al pueblo por poca plata y dejarlo con la sensación de haber ido al Dominó o al McDonald. Homenaje también a la evidente inexperiencia de sus vendedores. Puros cabritos con apariencia de quinceañero aprendiendo a hacer un completo, y a la vez aprendiendo cuáles son los intereses para el futuro de sus vidas. El Doggis es la patria misma mancillada por el modelo de consumo, con vienesas que parecen ser de plástico, y aderezos que te ofrecen desde salsa de ajo hasta salsa de queso. Sospechoso. Glorioso a la vez.

Chile
Chile

La obesidad vive en cada compatriota que hizo colas de una hora para comprar completos a $200 en el día del popular “plato” chileno.

7- Kentucky Fried Chicken. Es como lo mas top dentro de la pobreza, y se caracteriza por que sus locales siempre, pero todo lo que es siempre, están cochinos. Destaca por sus promociones baratas que mezclan nuggets con papas, empanadas, sandwiches de pollo y CERVEZA. Fue de los primeros locales en vender cerveza al lado de un pollo frito en serie y, para cautivar aún más al chileno ávido de elegancia, firmó flor de alianza con Cristal. Punto aparte es el menú Junaeb: un pan con atún, llamado descarado a la desnutrición de nuestros niños. No olvidar que sólo tiene bebidas de la linea CCU, lo que implica que si pides una Fanta te sugieren silenciosamente una MIRINDA.

Libre de grasas saturadas
Libre de grasas saturadas
(?)
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8- Pagoda. Pagoda está en el ránking porque de por sí la comida china es ordinaria. Y más aún si se trata de comida china rápida, lo que constituye un monumento al segmento económico conocido como C3. En Pagoda ni siquiera se dignan a darte palitos chinos. Noooo, su tonto servicio de plástico y pa adentro. Full Shangai. Por si fuera poco, la soya no te la pasan en una bolsa estilo cubito de hielo, sino que te tienes que servir en unos potes que están diseñados para el ketchup, y que además son robados del Doggis que siempre está al lado. Delincuencia. Por lo demás, es la única comida china (en el mundo) que sabe diferente. De todas formas, cada vez que terminamos de comer en el Pagoda, sacándonos la verdura de los dientes, decimos: puta que estaba rico. Viva Chile.

Colaboración Asia-Pacífico
Colaboración Asia-Pacífico
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