Repudio a la marcha contra el aborto

por Javiera Aliste



Sobre Javiera Aliste

Por Javiera Aliste

Lunes 23 de Marzo, camino a un almuerzo, quedé en comer cerca de los sectores de la universidad con un amigo. Me bajo en metro Moneda, línea uno, ahí empezó mi molestia. El metro estaba lleno, la estación se había visto envuelta de poleras, chaquetas, pantalones, pañuelos rojos. Moneda se había visto teñida en su totalidad de rojo. Y no, no jugaba la selección y tampoco era un acto político/cultural de la jota. Me pregunto, ¿por qué sus poleras/vestimentas para un acto pro-vida son rojas? ¿Por qué “siempre por la vida” andan de rojo? No entiendo, y eso me molesta.

Pero ahí no paraba mi impresión, yo no sabía lo que se veía venir. Salí del metro, caminamos por Teatinos, y cuando llegamos a la plaza de la (nueva) Constitución, la situación se había vuelto aún más molesta. La plaza también se había teñido de rojo, pero esto era peor, recordé en un instante la época de las alianzas del colegio, esa bélica semana en que todo el colegio se volvía violento para ganar, por lo menos eso pasaba en el mío. Se preguntarán por qué mi recuerdo. Porque la plaza se había convertido en un espacio lleno de globos, banderas rojas, pancartas, con mujeres y hombres gritando tipo barra brava, conservando las proporciones, claramente, cosas como: “La vida es un derecho, para el gobierno un privilegio”. ¿De qué estamos hablando? por favor. Me molestan las/os pro-vida. Ellas/os abogan por un derecho a la vida, al que está por nacer, negando en dicho momento el derecho de la mujer, quien es la que está embarazada. Con sus discursos moralistas y valóricos, dicen que Chile es un buen país para nacer. No sé en cuál Chile vivirán, en el Chile en que el sistema de salud pública es eficiente y cubre a todas/os, en que el sistema público de transporte funciona en las zonas periféricas y segregadas de la ciudad, tanto capitalina como en regiones. Un Chile donde la educación es de calidad y es para todos/as, es decir, “un derecho y no un privilegio”, donde, además, el ámbito laboral no existe diferencias en el sueldo entre hombres y mujeres. O en el Chile donde no existe la homofobia, o en mejor dicho, la homosexualidad no existe. Parece que me puse grave.

Siguiendo con este acto tan molesto del día, hay otra cosa que noté. Entre el público asistente a esta concentración, a pesar de que el llamado era a utilizar poleras rojas, con el lema #NoLosDejaremosSolos, vi un amplio desfile de alumnas/os de colegios pertenecientes a congregaciones religiosas, de colegios, en su mayoría de la cota mil. Otro punto clave en mi molestia, hasta cuando dichas congregaciones, que haciendo un recorrido histórico han oprimido a otro grupos imponiendo sus creencias, imaginarios, representaciones, cosmovisión por sobre otras, y el grupo más afectado, históricamente, ha sido las mujeres. Les cuento un dato, la separación de la iglesia con el Estado fue en 1925, no es tanto, pero pasó, pro-vidas no se puede volver el tiempo atrás.

¿Se habrán apunado? (bromi jiji)
¿Se habrán apunado? (bromi jiji)

No voy a presumir en determinar que las mujeres que más abortan pertenecen a los sectores pobres de la población, eso no lo sé. Pero sí creo que es hipócrita seguir perpetuando la desigualdad social cuando se le niega un aborto a mujeres que no tienen los medios económicos, ni sociales, para hacerlo. Como dijo la “renunciante” Helia Molina, ex Ministra de Salud, en La Segunda, “En todas las clínicas cuicas de este país muchas de las familias más conservadoras han hecho abortar a sus hijas”. Oigan pro-vida no nos engañen.

Asimismo, otra cosa que hizo crecer mi molestia, fue encontrarnos con algunos personajes que forman parte de los sectores de la política nacional conservadora. Gente que sigue negando la realidad de los 160.000 abortos clandestinos al año, que ocurren en Chile. A la clase político-empresarial de Chile no le interesa hacerse cargo de este hecho, dónde la vida de las mujeres pobres son las que corren mayores riesgos. Otro personaje que no podía dejar de mencionar es Ignacio Sánchez, qué nivel de asistente. Rector de la Pontificia Universidad Católica (PUC), quien es de los máximos contrarios a la ley de aborto terapéutico, quien declaró que en las clínicas que pertenecen a su casa de estudio no se practicarán abortos. Ignacio Sánchez ha dicho que el aborto “es un acto discriminatorio que se realiza en una persona que no tiene la posibilidad de defenderse”. Nuevamente llegamos a los discursos valóricos, donde el niñas/os por nacer es más importante que la mujer. Qué discurso más molesto, los pro-vida pelean por traer niñas/os al mundo, su preocupación se basa en que nazca, pero ¿qué pasa después? Dónde están los pro-vida cuando éstas/os niñas/os tienen que sobrevivir en sus violentas, periféricas, pobres poblaciones. Nadie se acuerda de ellos, dónde están cuando estos niñas/as no pueden tienen cubiertas las necesidades básicas como alcantarillado y agua potable, y, aunque no lo crean, eso pasa, y no tan lejos, en el mismo Santiago. Bueno, o vámonos a otro punto, qué pasa con las/os niñas/os homosexuales, cuando crecen les negamos derechos y los discriminamos porque para aquellos congregaciones religiosas que se determinan pro-vida no son “hijos de Dios” o de quien sea. Como la Iglesia Católica, eso asociándolo a Ignacio Sánchez y su participación en la concentración.

En la Clínica de la Católica ya no se hacen apendicitis.
En la Clínica de la Católica ya no se hacen apendicitis.

Las/os pro-vida son un poco paradójicos. Abogan por el derecho de quien está por nacer, pero se lo niegan a la mujer al no dejar que decida por sobre su cuerpo, también a los hombres, porque para aquellos que están en pareja perfectamente podrían no querer ser padres, se les niega la posibilidad de planificar su vida. A los homosexuales no reconociéndolos como ciudadanos de primera categoría y casi tratándolos como enfermos…como dirían por ahí, “defiendo al feto hasta que sale fleto”. Los pro-vida poseen el mal del androcentrismo, palabra que hace referencia a la práctica, consciente o no, de otorgar a los varones o al punto de vista masculino una posición central en la propia visión del mundo, de la cultura y de la historia. Cuanto sabe de eso Chile, donde sabemos que en la clase política las decisiones siempre han sido tomadas por hombres sin tomar en cuenta la opinión de las mujeres. O peor aún las mismas, decisiones, tomadas por hombres son avaladas por mujeres, las cuales ven este acto como legítimo, ello porque está normalizado por estar insertos/as en un sistema patriarcal que opera sobre los cuerpos de las mujeres.

Me molesta que otros/as sigan decidiendo por sobre el cuerpo de las mujeres, su sexualidad y su autonomía moral. La discusión del aborto plantea varias reflexiones; debemos desarticular los estigmas asociados a las prácticas autónomas de las mujeres. Déjennos en paz, las mujeres pueden ser pro-aborto. Una despenalización y legalización, porque es un problema de salud pública, del aborto es un paso hacia la deconstrucción del sistema patriarcal, en una de sus máximas expresiones: La constitución de familia, eso ligado a la figura de la mujer, a la llamada maternidad impuesta, donde se cree que ser mujer es lo mismo a ser madre. Debemos apelar a la autonomía y libertad de la mujer. Sujeta capaz de tomar sus propias decisiones y de proyectar su propia vida. Debemos constituirnos como sujetos emancipados de la obligatoriedad social.

(fotos de ElDinamo.cl)




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