Repudio al facho de Facebook que valida la represión

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Chile es un país de chaqueteo y de abundantes abogados del diablo. Somos expertos en buscar la quinta pata al gato, en justificar lo injustificable para en algún punto de un crimen o conflicto esconder la basura debajo de la alfombra, o arreglar las cosas a lo compadre aunque de la puerta hacia la calle sean miles los que, reclamando o en silencio, paguen las consecuencias de no asumir nuestros problemas con merecida dignidad. Eludimos y evitamos reconocer una derrota. Así, aceptamos tranquilos una transición democrática en la que gobernó más la presencia de un Ejército que la aplaudida mesura de los caballeros de la política que hoy aconsejan volver a los acuerdos. Así, celebramos una eliminación en octavos de final de un torneo como un título del mundo; de la misma forma que inmortalizamos una caída insignificante de Arturo Prat. Mientras, lxs verdaderos héroes que han aportado al desarrollo de nuestra democracia, triunfos concretos y derechos sociales, mueren en el olvido o en estatuas erigidas en las plazas más piñuflas de comunas pobres. El lenguaje, el carácter de Chile es así, cobarde: busca siempre la conformidad con la pérdida y el abuso para que no se remuevan mucho las vidas y seguir tranquilitos con las míseras comodidades que hasta ahora se han logrado.

Así, se explica que un profesional recién salido de la universidad, con guagua, auto y pagando las primeras letras de un eterno dividendo, elija saltarse cualquier debate interno, aunque sea mínimo, para pensar en el por qué puede ser legítimo llegar una hora tarde a la casa en virtud de la paralización de una calle por parte de secundarios. Pero la flojera intelectual no lo permite, y escoge repetir los epítetos del odio social que sólo refuerzan el inmovilismo de un país que es claramente injusto para casi todos sus integrantes. “Qué rabia, sólo quiero llegar a mi casa y me tengo que mamar el jueguito de estos comunistas culiaos que no saben lo que es trabajar y sacarse la chucha estudiando”.

El mismo mecanismo mental se acciona en los que sienten una necesidad moral, casi una defensa de clase, por empatar las lesiones sufridas por efectivos de Carabineros con la decena de crímenes y las miles de palizas efectuadas por funcionarios de Fuerzas Especiales contra civiles. #YoApoyoAcarabineros tuiteó hasta el hartazgo el otro día el diputado José Antonio Kast en los mismos segundos en que Rodrigo Avilés luchaba por su vida, tras ser azotado por el chorro de un guanaco lanzado a quemarropa, lo que equivale a un atropello a 120 kilómetros por hora. Nadie puede exigir un ejercicio de humanidad e inteligencia al diputado José Antonio Kast. Lo que no se le va a perdonar jamás al líder gremialista es no haber sido por último respetuoso con la familia de Rodrigo, con sus compañeros de curso y sus amigos. Porque lo que queda claro es que Kast, junto a los miles de chilenos que lejos de analizar objetivamente el carácter del cuasidelito de homicidio contra el estudiante de Letras, justificó el ataque; más pareció respaldar una casi muerte que detenerla.

Es ese odio, emanado desde las autoridades del Estado que tutelan a Carabineros, y publicitado por parlamentarios que sienten orgullo por la muerte, el que explica el irracional y conchesumadremente bestial comportamiento de una tropa de pajeros que escudados en el compartir de un meme coinciden en una campaña mediática que valida el cuasi asesinato a Rodrigo. “¿Quieren que salgan con pistolas de juguete ahora para no tocar a los niñitos”? No hueón, no se trata del calibre que tenga el arma de un funcionario que cumple funciones policiales, se trata de entender que en la pobreza de ese argumento, que plantea que si el muerto no es el que marcha va a ser el carabinero, se está respaldando jocosamente la tesis de la guerra entre chilenos levantada por Pinochet y Manuel Contreras como el ethos de la forma en que nos miramos, cuidamos, respetamos. Ese ethos, que en pleno año 2015 da base al pensamiento reflexivo de una gran cantidad de compatriotas, es el que permite que un “flaite conshesumadre” te mate por robarte un celular; o que en un ajuste cuentas mueran niños de 14 años; o que las balas locas no dejen dormir a tus primas de la población de al lado. Es el mismo ethos que te hace creer vehementemente en que lo más justo es pagar por mi educación, para así tener mi plata que me diferenciará del miserable que no pudo hacerlo. Es el mismo que en lugar de hacerte pensar en las razones de fondo del paro de un consultorio te lleva a decidir que la mejor solución es privatizarlo todo, para seguir pagando y poner patas encima de los que no podrán pagar.

escudo

Da rabia y pena, porque al final la conclusión es una sola: el espíritu del crimen, la validez de la muerte que en estos días hemos leído y escuchado en portales con noticias y fotos de Rodrigo, no es más que el sustento de una forma económica de vida que posibilita que nos matemos como perros para que los ricos sigan siendo asquerosamente ricos; para que el 1% de los chilenos siga comiéndose el 32% de los recursos totales del país, frente a más de 17 millones que ya se empiezan a cagar de frío para poder pagar las cuotas y llevarse el pan y la bebida a la boca.

Ese espíritu insertado con balas y tres mil muertos en el alma de nuestro mal educado pueblo, es el que permite que en una foto de Rodrigo posteada por Cooperativa, Claudio Benavides Villar comente: “Qué bonito que queda para todos los que pagamos nuetros credito por años quieren todo gratis y no hacen ningun aporte a nuestra sociedad nuestros carabineros les tiran acido y no hacen quien responde por los almacenes farmacias bancos por los dias que perdimos en trabajar weones oportunistas acaso quieren que el estado te de plata de por vida sangano…”. Claro, porque es el ácido o las balas (?)

Ese espíritu es el que lleva a Kike Darrouy a reflexionar, respecto a la baja del cuasi homicida: “Y un carabinero que ganaba míseros 300 mil pesos ahora está cesante”. O a Pamela Heredia a decir “Lo viste, estabas ahi? tienes pruebas de q en ningun momento hizo nada? osea fue de puro bueno, a mojarse a gritar a que lo empujaran y el pobrecito “NO HIZO NADA” por Dios no sé como puede haber gente que hable tanta estupidez junta!!!”.

Más se parte el alma al constatar que muchas veces es pura gente pobre, la que sufre las consecuencias del modelo de migajas contra el que luchaban Diego, Exequiel, Rodrigo, Paulina y Luciano; la que dispara con las actuales armas de las comunicaciones las balas de la tortura y sedición que en dictadura forjaron esta forma de pensar; esa que si no estás de acuerdo te acusa de blanca paloma y te deja con tec cerrado.

Resiste, Rodrigo.




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