#ElDedoDeDios: La maña que nos faltaba

por Javier Gallegos Gambino



Sobre Javier Gallegos Gambino

Por Javier Gallegos Gambino

Luego de la catarsis generalizada por el gran triunfo de Chile en cuartos de final de la Copa América, Diego Lugano –central, seleccionado uruguayo- tuiteó a sus seguidores. “Y con este muchacho “jarita” habrá que “hablar” cuando nos crucemos por el mundo!”, reprochando de esa forma a nuestro (a estas alturas) querido Gonzalo Jara, por la bullada acción “anti deportiva” que tuvo como consecuencia la expulsión del delantero de la Selección Uruguaya, Edinson Cavani.

En sentido contrario a la impronta mediática de los uruguayos que se dedicaron a atribuir su derrota al arbitraje de Sandro Ricci o a que “la copa está arreglada” en nuestro favor, el pueblo chileno enarboló la figura de Jarita a un estatus de héroe nacional, pues de cierta forma después de dicha secuencia la Selección de Uruguay –que hasta ese momento poco y nada había demostrado en términos futbolísticos- se quedó definitivamente sin argumentos para enfrentar a una “Roja” contundente en todas sus líneas. En cierto sentido, Jarita ganó el partido.

Pero más allá de lo significativo que es ganarle a un país que ciertamente nos lleva años luz de ventaja en cuanto a triunfos deportivos, el dedo de Jara viene a cambiar un paradigma que siempre ha sido la piedra de tope para que una Selección chilena de Fútbol logre cuestiones importantes: por fin dejamos de ser el país buena onda, y nos convertimos en uno odiable, por fin fuimos nosotros los que ocupamos la maña a nuestro favor y no los que nos calentamos por la del rival, por fin ganamos un partido apretado en los últimos minutos, por fin ganamos, precisamente, a la uruguaya.

Que digan que la Copa está arreglada, quizás es cierto. Que vayan a la FIFA a presentar antecedentes contra Ricci por su tendencioso arbitraje. Que le pidan a la organización que sancione a Jarita por su conducta antideportiva. Que lo hagan. Pero lo que no van a poder hacer nunca más, a partir de hoy, es decir que la Selección Chilena de Fútbol es un buen equipo no más, que tiene buenos jugadores pero hasta ahí no más llega. Porque desde hoy no sólo somos un buen equipo, sino también uno que entiende el fútbol en todas sus dimensiones, que lo siente, que lo hace vibrar, que lo hace ganar. Si seguimos así, con la maña y el buen fútbol, estamos para campeonar.




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