Repudio a Daniel Farcas, lo peor que nos ha pasado en el último tiempo

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Chile ya se acostumbró a que Farkas es sinónimo de algo positivo. Plata y generosidad. Todxs quieren atender a Farkas en un restaurant o en el supermercado para recibir propinas extravagantes de 100 lucas. Lo que nadie sospechaba es que cambiando una simple k por una c todo se daría vuelta, y ahora Farcas en lugar de ser pájaro de buena agüero se convertiría en un lanza en potencia del que hay que arrancar. Hoy repudiamos a Daniel Farcas Guendelman, de 52 años, diputado de la República, calificado como Sr. Y Honorable por el sitio web de la Cámara de Diputados. A continuación, desentrañaremos por qué este hombre no merece llamarse ni señor ni mucho menos honorable, sino todo lo contrario: Chanta Mayor de la Nación.

Farcas, que ganó las primarias de la Nueva Mayoría en su distrito bajo graves acusaciones de la candidata Marcela Rosales –quien dijo ver a funcionarios municipales marcando votos por Farcas y luego firmando el libro y echando los votos a la urna-, viene haciendo chanchadas desde hace décadas, ayudado por su amplio círculo de influencias, que van desde Guido Girardi –su padrino político en el PPD- hasta altos persones de la UDI, pasando por su tío Sergio Melnick y los fundadores de la Uniacc, los hermanos Andrés y Ricardo Guilloff, primos hermanos del vicepresidente de la Fundación Pinochet, Hernán Guiloff.

Precisamente en la Uniacc, donde llegó a ser rector, se graduó como chanta, buscando a cientos de beneficiarios de la beca Valech para ofrecerles programas de formación tipo “Comunicación, gestión y nuevas tecnologías” que no tenían ningún grado académico. No servían para completar la enseñanza media ni para obtener un título universitario, objetivo del dinero destinado a las víctimas de prisión política y tortura. 15 mil millones se llevó Farcas a la Uniacc, cifra que permite financiar dos dos de 1.500 estudiantes de Medicina en la Universidad de Chile. Esto, sumado al crimen emocional de usar a las víctimas de las peores vejaciones a los Derechos Humanos para una jugada comercial.

Jugada comercial como la que hizo con Luis Eugenio Díaz, presidente de la Comisión de Acreditación universitaria, a quien pagó $40 millones por asesorías y evaluaciones con el fin de acreditar a su universidad. Luego, Díaz votó a favor de la casa de estudios sin informarle a nadie. En 2014 la Fiscalía pidió 12 años de cárcel para Díaz por esta y otras trampas que sólo fortalecieron la educación de mercado en desmedro de la pública, bajo engaños a la gente. Ratas.

Engaños como el que el propio Farcas hizo al resto de los diputados en la votación de la dotación de software para el Estado, para lo que Chile gasta 36 mil millones de pesos al año. Farcas, el único que votó en contra de un proyecto de Vlado Mirosevic que buscaba que el Estado use software libres, dio vuelta a cinco diputados y presentó otro proyecto para que el Estado sea neutral ante esta discusión y todo siga igual, o sea, pagando millonadas a Microsoft. Lo que no le dijo a nadie es que se reunió precisamente con Microsoft antes de dar el golpe mortal a la iniciativa de Mirosevic. Cuando el jefe de gabinete del diputado liberal fue a la oficina de Farcas a pedir explicaciones, el Chanta Mayor respondió: “No te piquis perrito, se lo dimos vuelta”. Alta política.

Y ojo que aún no contamos lo que hacía Farcas en octubre 2002, cuando tuvo que dejar su cargo como director del Sence por su responsabilidad política al descubrirse que el director de finanzas del servicio, Eric Leyton, estaba vinculado al “Caso Coimas”, en el que empresas recibieron franquicias económicas por cursos de capacitación que no realizaron y que desviaron a campañas políticas. No, si este siempre ha sido trucho.

Tan trucho como en su puesta en escena ante la “ola de delincuencia”, tema propicio para populistas que buscan votos fáciles para eternizarse en el poder. Así, hace poco Farcas propuso la creación de la Ley Bernales (eLgEnErAlDeLpUeBlO), que aumente las penas a quienes agredan a Carabineros. Lejos lo más cercano a la doctrina Hinzpeter, quien se atrevió a decir que un carabinero vale más que una persona normal ante la Ley. Fascismo, viejo.

Por último, ya llega a dar risa su espectáculo para desacreditar al alcalde Daniel Jadue y la diputada Karol Cariola, sus rivales de distrito. “Esta es la cancha que Karol Cariola y Daniel Jadue quieren destruir, la falta de empatía y criterio es enorme”, dijo hace poquito en Twitter, para recibir de vuelta por parte de la comunista “increíble cómo miente Daniel Farcas ni siquiera conoce Recoleta, ese es el centro cultural Trepegne, no una cancha”. Ese es Daniel Farcas, un personaje que habla de lo peor de Chile, de lo más dañino de la casta dirigencial que construyó el país de la tecnocracia y la transición: apitutados, asegurados, violadores de la moral, destructores de la educación, serpientes del mercado y populistas al peo. Señor Daniel Farcas, renuncie a todo, hágalo por Chile.

Y si usted atiende a un Far/k/c/as en algún lugar de trabajo, fíjese si hay c si no quiere que le roben.

-Oye weón atendí a Farkas en el restaurante.
-Bacán, cuántos millones te dio de propina?
-Nada, de hecho se me perdió plata.
-Ah, era Farcas con C.




5 comentarios sobre “Repudio a Daniel Farcas, lo peor que nos ha pasado en el último tiempo”