Tan linda la igualdad en salud pública. Le haría un quequito de zanahoria

por Virginia Gutierrez



Sobre Virginia Gutierrez

Por Virginia Gutiérrez

El primer diálogo que tuve con una funcionaria de FONASA fue en su oficina de informaciones de Miraflores con Monjitas. Yo quería saber cómo inscribir a mi entonces señor esposo como carga mía porque estaba medio enfermo. El diálogo fue algo así:

Yo: ¿Cómo es el proceso para inscribir a mi marido como carga en FONASA?

Funcionaria: ¿Tiene el certificado de invalidez?

Yo: ¿Cómo?

Funcionaria: Certificado. De. In-va-li-dez.

Yo: Noooo, es que no es inválido.

Funcionaria: Solamente lo puede tener como carga si es inválido.

Yo: ¿Por qué?

Funcionaria suspiró y me explicó que las mujeres pueden ser carga de sus maridos, pero las esposas no pueden tener a dichos maridos de carga.

Yo: (en completo desconcierto) ¿Por qué?

Funcionaria explica que así es la ley. Sigo preguntando por qué: siempre ha sido así, me dice. Sigo con por qué por qué porqué: me dice que es “para proteger a las mujeres.”

Para proteger a las mujeres. Tal cual.

Le digo que no me siento protegida si marido no tiene acceso a salud que yo sí puedo tener. Funcionaria me dice que califica para Tramo A (“Carentes de recursos,” más conocidos como “indigentes”). Explico que marido no carece de recursos, porque yo los tengo aunque él esté cesante, cuidando en la casa a los hijos, haciendo alpinismo, abriendo una PYME, siendo artesano, postulando al Fondo del Libro o lo que sea.

Vuelve a decirme que es para proteger a las mujeres. Le digo: usted no tiene cara de estar echando la talla, pero en términos de contenido, parece talla. Me mira con cara de “hueona, ándate.”

Llamo a FONASA y obtengo la misma respuesta, con variantes mínimas. Paseo por varias sucursales e ídem. Solo una persona me dijo “sabemos que es una ley arcaica y absurda, pero así es nomás.” Marido, por ende, llega al tramo A, donde puede atenderse en consultorio y hospitales públicos, pero no en privados con acuerdo con FONASA a los cuales yo sí tengo acceso.

Pasa el tiempo. El estado de salud de marido empeora y tiene que irse a su país para tratarse. Fin de un matrimonio.

Se aprueba el Acuerdo de Unión Civil y yo digo: bacán. Hablo con FONASA y me cuentan que las parejas así conformadas pueden mantener a su partner independientemente de si es hombre o mujer, pero que para el matrimonio rige el mismo decreto de ley heredado de la dictadura. Traduzco: la mujer en la casa, el hombre trabajando, y (para no andar alterando los roles), el castigo del varón que se queda–horror–cuidando a los hijos o –horror de horrores–cesante o –más horror–trabaja de independiente, es quedarse sin salud, cual la persona sin recursos que no es.

Este decreto de ley del Ministerio del Trabajo (heredado de la dictadura) afecta a quizás cuántos de los millones de afiliados a FONASA. Como FONASA no lleva catastro, no se sabe exactamente cuántas familias están en esta situación. Muy poca gente está al tanto de esto–he hablado con hartas personas, incluyendo médicos que trabajan en salud pública, y no tienen idea. También he hablado con gente que está en la misma situación que mi exmarido y yo: me dicen que ha sido un tremendo problema para ellos, que ha afectado no solo la salud del varón sino también la calidad de vida familiar, la autoestima del marido. Me dicen que nunca pensaron que se podría hacer algo.

Básicamente, este decreto de ley hace sentir culpable a la mujer por ser “jefa” de hogar, al hombre por no serlo, y el precio que paga este último es su salud. El precio que paga la familia es su bienestar. El precio social lo pagamos todos, especialmente quienes de verdad carecen de recursos: los hombres que sí los tienen, aunque no sean generados por sí mismos (para algo uno está en pareja, pos, para ayudarse el uno/a al otro/otra) debe recurrir al tramo A. Así, le quita tiempo, atención y medicamentos a los que realmente no pueden costear su salud.

Y, finalmente: qué hueá más inconstitucional.

Diviértase leyendo aquí mi intercambio por email con Fonasa. Ah, y por favor firmen para que cambie esta ley del paleolítico, con perdón de la era, que tenía animales preciosos, como el mamut y el gliptodonte.




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