Ser del Barrio Alto y de Izquierda no es una contradicción biológica

por Alejandro Basulto



Sobre Alejandro Basulto

Por Alejandro Basulto       

Mucho se habla de la “Izquierda Caviar” o de la “Whiskiezquierda” para referirse denostativamente a quienes militan o simpatizan por ideas socialistas o populares, siendo de un estrato social más bien alto. ¿Pero de verdad existe una inconsistencia o una inconsecuencia en tener una buena situación económica y ser de izquierda? La gran verdad es que no, y decir que uno no puede ser de izquierda siendo “cuico”, no es más que una discriminación y un sin sentido.

Cuando se habla de la “Izquierda”, hay dos conciencias que son claves: la conciencia de clase (que es la que tiene uno con sus semejantes sociales) y la conciencia social (que es la que tiene uno con los más desfavorecidos). La importancia de la primera es obvia en el sector más humilde de la sociedad, ya que esa te permite organizarte y realizar trabajos comunitarios en pos de un bien común para tu comunidad.

Mientras que la gente de un estrato social más alto, tiene la “conciencia social” para que de algún modo salir de las comodidades de su realidad y conocer otra que tal vez sea mucho más hostil (a través del trabajo social, por ejemplo). ¿Cuál es su utilidad? Generar empatías, conocer otros procesos antropológicos y sociales, dejar de vivir y votar según su propia conveniencia sin importar en cómo estas acciones afectan a los más desfavorecidos.

Pero claramente el solo conocimiento empírico de una realidad no basta. Esto tiene que estar complementado con el contenido bibliográfico de temáticas fundamentales para la sociedad como lo son la sociología, la historia, la economía y ojalá también, el derecho (en cuanto a temas relacionados a la criminología, por sobre todo). La mera experiencia puede ceder a la subjetividad, pero si se suman los conocimientos teóricos, ya eso es más difícil.

La adición del conocimiento empírico con el saber bibliográfico o teórico, ayuda a conocer con mayor profundidad las injusticias sociales. Es decir, ¿Cómo puede ser justo que un niño nazca rodeado de drogas y balaceras, siendo además discriminado y marginado por la realidad en la que le tocó vivir? Eso un “cuico” sin conciencia social, no lo conocería, ni empírica ni hasta teóricamente. Por lo tanto es una realidad que se le hace ajena, por lo que para él no es un problema prioritario que se deba solucionar.

También gracias a los conocimientos teóricos, uno puede saber que ese niño que nació marginado socialmente hablando, rodeado de violencia y de condiciones indignas, no es más que un producto social e histórico de las injusticias a lo largo de todos los acontecimientos políticos y sociales de nuestro país. Esto permite saber por ejemplo, que tras la imposición del modelo neoliberal durante la Dictadura y la lamentable desigualdad social que trajo consigo, la delincuencia aumentó en un 199% (fuente: INE), motivado entre otras cosas, por la segregación social y la aplastante aparición de las drogas en las poblaciones.

Es entonces ahí en esa ausencia de conciencia social, donde nacen los Axel Kaiser, quienes desconocen la realidad de los jóvenes que desertan tempranamente en el colegio para trabajar y cuidar a sus hermanos menores o de quienes caen en la drogadicción al ser pillados por un maldito narco en su momento de abandono social más crudo. Y es ahí, en esa ignorancia social, donde estos teóricos-burbujas se crean un discurso que trata de “envidiosos” a quienes denuncian estas injusticias y de “flojos” a quienes las padecen.

Como se explicó anteriormente el conocimiento teórico es útil y es hasta fundamental, pero por si solo te da un entendimiento de la realidad muy sesgado. Chile puede liderar todos los rankings de economía y calidad de vida, pero cuando todo ese bienestar es raptado por un pequeño sector de la población (ver Gini), bien poco le sirven todas esas gloriosas estadísticas al más desfavorecido.

Y que se entienda de una vez que no se minimiza el esfuerzo ni tampoco se ve a los pobres desde un punto de vista paternalista, sino que simplemente tras el conocimiento y estudio de su realidad, uno se da cuenta de las ausencias de las herramientas, condiciones de vida y de las oportunidades necesarias para el desarrollo humano y profesional de uno, que ellos padecen. Su esfuerzo sería mucho más efectivo y además mucho más valioso, si se pudieran desarrollar ellos como personas en su total plenitud, gracias a una sociedad y/o sistema que les entregue todas las herramientas necesarias.

Otro punto que es de notoria importancia, es que ni en el marxismo ni en la izquierda no marxista (exceptuando tal vez unos pocos casos), se habla de realizar un “voto de pobreza”. El fin no es castigar las comodidades a las que uno puede acceder, sino es que además de asegurar en uno un alto estándar en la calidad de vida, es también preocuparse a que el resto también acceda a un nivel de vida digno, es decir, que todos sus derechos (incluyendo los sociales) se encuentren garantizados.

El voto de pobreza en la izquierda se debe más bien a cuando esta se acerca al cristianismo, ya que fue Jesús quien habló de expulsar a los mercaderes del templo o que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja a que un rico entre al Reino de los Cielos”. Ambas se influenciaron mutuamente, estando como los mejores ejemplos de aquello el “socialismo cristiano” y la “teología de la liberación”.

Eso sí, la Izquierda sí crítica la acumulacion de riquezas, que no es lo mismo a que uno viva en una casa grande con cuarto para cada miembro de la familia en un sector verdoso. Cuando se habla de “acumular riquezas”, nos estamos refiriendo a los millonarios que quienes a pesar de ya tener un nivel de calidad vida considerablemente alto, siguen concentrando dinero sin siquiera a veces usarlo. O sea, se crítica la avaricia en su estado más grotesco y asqueroso. “Cuicos” sí, “Tíos Ricos Mcpato” no.

También a la Izquierda le importa en cómo uno genera “sus riquezas” (las cuales más bien son mayoritariamente colectivas). Si una persona logró su estatus social privilegiado explotando a los trabajadores (dándoles sueldos miserables y teniéndolos en paupérrimas condiciones), lucrando a costa de nuestros derechos sociales y básicamente, perjudicando a la sociedad yendo en contra de toda ética social, ahí sí que estamos hablando de un “cuico” que no puede ser de Izquierda.

Si eres de Vitacura, Las Condes o Santo Domingo y te la juegas por los humildes, sin intereses mezquinos detrás y solo con el afán de mejorar su calidad de vida. Si eres de esas comunas y estudias constantemente la realidad de la población más vulnerable del país para encontrar la causa y la solución a sus problemas. Si eres ese tipo de persona, bienvenido seas, hacen faltan más “cuicos” como tú.

Y por último, hay que entender que ser “del pueblo” no es precisamente ser pobre o ni siquiera es ser socialista, ser “del pueblo” no desconoce estatus social o ideología, ser del pueblo es simplemente estar por y para el pueblo.




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