Repudio 15.683 a la enésima alza del Metro

por Virginia Gutierrez



Sobre Virginia Gutierrez

Por Virginia Gutiérrez

En las noticias del lunes 15 de febrero, Guillermo Muñoz, director de Transporte Público Metropolitano, tiritaba visiblemente (y lo entiendo) mientras explicaba a las cámaras de Canal 13 la nueva medida del Metro de Santiago: subir en $20 pesos el costo del Metro en hora punta, mientras el costo en los buses y en otros horarios se mantiene igual. La razón, explicó Muñoz, es solidaridad: que los usuarios asuman el costo de ayudar a mantener el servicio con un costo menor para los adultos mayores que usan el Metro, quienes continuarían pagando un pasaje de $210 independientemente del horario. Asimismo, Muñoz señaló que esto beneficia el regular funcionamiento del metro y la frecuencia de los trenes.

Claro que tiritaba él. Sabía que sus explicaciones son más que insuficientes, toda vez que la calidad del servicio que menciona, a un día de estas declaraciones, no solo no ha mejorado, sino lo contrario. Ayer 16 de febrero, de 7:00 a 7:45 en la línea 5, los trenes pasaban con una frecuencia de cinco minutos. Esto produjo el clásico acumulamiento de gente en los andenes, con la frustración que genera el estar pagando más por un servicio que, otra vez, no les permite llegar al trabajo ni a tiempo ni con la mínima dignidad que corresponde a cualquier persona. Abrirse paso a empujones, esperar por un tiempo largo en exceso, con el antagonismo contra otros usuarios que eso históricamente genera perjudica la calidad de vida, además del inconveniente objetivo de llegar. ¿Nadie le avisó al Sr. Muñoz que una espera de 5 minutos entre tren y tren, en hora punta, no es viable? ¿Hay comunicación entre él, en calidad de Director de Transporte Púbico, y el Ministerio de Transporte, para establecer cuántos chilenos han vuelto a Santiago luego de la primera quincena de febrero y, por ende, cuántos usuarios esperar?

Además–y esto es más importante–a los adultos mayores les es igual pagar $210, $230 o un chicle, si el boleto no les sirve para continuar su viaje en una micro: el costo diferenciado no cubre el Transantiago. Es decir, los $210 sirven para compran el boleto de Metro y pasear en dicho medio todo el día, si así quieren, pero en el caso de que alguien de la tercera edad requiera hacer combinación con cualquier bus para llegar adonde va, debe pagar el costo íntegro del pasaje. En otras palabras: les sale más barato seguir usando la Bip si deben transbordar. Una ayuda sistemática a la tercera edad pasaría por darles una Bip diferente que les permita el acceso diferenciado a TODA la red de transporte, no solo a parte de ella. Ellos lo saben y lo exigen, pero Muñoz afirma que “ahora no es posible”.

Resulta deshonesto que el Sr. Muñoz declare que esta medida no tiene como objetivo disuadir a los ciudadanos de usar el Metro en hora punta y que dicha posibilidad no pasa de ser una posible, bienvenida consecuencia. Considerando todo lo anterior, es la única meta plausible: controlar el flujo de gente cuando no tiene herramientas para solucionar el problema de fondo. El metro simplemente no da abasto para la cantidad de usuarios y muchos no queremos usar el Transantiago por el tiempo que se demora, la inseguridad de que efectivamente la micro pase, el susto de andar en dicha nefasta micro, y el hecho de que subir las escaleras de un bus sin ser atleta olímpico es difícil.

La situación de los adultos mayores no ha mejorado en nada: sus demandas no han tenido respuesta concreta. Por ende, resulta perverso que recurra al argumento de la solidaridad. Yo no quiero menos a mi abuelita ni a mis papás por apuntar la deficiencia de un alza que no los ayuda en nada–solo contribuye a que el ya mermado sueldo mínimo se haga aún más insuficiente para alimentar este monstruo sin fondo del transporte público de la capital–. No corresponde a la escasa fuerza de cambio social de la solidaridad individual el generar y sustentar un nuevo sistema. Otra vez, somos culpables nosotros por malos y poco solidarios cuando hay falla estructural del sistema. No.



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