Homenaje a Marco Antonio Solís, el cantante de las señoras chilenas

por Monserrat Lorca



Sobre Monserrat Lorca

Por Monserrat Lorca

Mientras llega al hotel de la quinta región, el cantante mexicano se acerca caminando junto a sus guarda espaldas, de pronto aparece una periodista, ella le pregunta –Hola Marco, ¿cómo estás?- A lo que el chascón responde –Muy bien y tú- la reportera desconcertada sigue con las preguntas, pero él vuelve a preguntar –¿cómo estás tú?- y ella finalmente dice –muy bien-. ¿Qué es lo que acabamos de presenciar? Un acto de humildad y respeto. Si señoras y señores, Marco Antonio Solís marcó la diferencia con aquel pequeño gesto. Homenaje.

Marco Antonio Solís, el acompañante de todas las dueñas de casa, asesoras del hogar y señoras de Chile. Las que con “miénteme una vez” alegran su trabajo mientras cocinan y hacen el almuerzo, coreando sus temas de la manera más anhelada posible. Con una inspiración que desborda fronteras, e incluso paredes en cada rincón de este país. La aislación térmica y acústica de los conjuntos habitaciones chilenos, permiten el traspaso entre ondas de sonido de una casa y otra. Es que cómo no se van a pegar esas sabrosas canciones.

Esa melodía de “no hay nada más difícil que vivir sin ti” sonó por cuanto lugar social que apareciste. El negocio de la esquina, que de seguro, será atendido por su dueña, la que con gran pasión recuerda a Felipe Camiroaga y Marco Antonio Solís con el calendario del nuevo año. Los pequeños bares, pero los de verdad, esos en que tienen que juntar a un grupo de caballeros para sacar al típico ebrio chileno, que buscando el horizonte de su vida, decide tomarse hasta el último sorbo de su bebida alcohólica. De seguro una Cristal bien helada, pagada con el sueldo que recibió de su trabajo, de seguro muy arduo y bajo el sol que lo dejó como chocolito.

Y cómo olvidarlo, faltaba mencionar aquella fotografía del astro mexicano, en la que de seguro su cabello aparecerá al aire libre, acompañado de una breve reseña de sus canciones o mensajes que aluden al espíritu santo o Dios. De seguro la compartirán en el muro de sus facebooks, aquellas mujeres que revisan con sus lentes frente al computador las frases del agraciado hombre.

Si no conoces a algún familiar, en especial esa tía que ama al genio mexicano, debes estar alerta. ¿Marco Antonio Solís es pueblo? Sí señores. Esa cálida y delicada sonrisa que entrega a todas sus fanáticas en cada recital. Esos cabellos largos, que inspira un suspiro, mientras se le escucha o ve en televisión, de seguro servirán para la talla con el caballero de chasca larga del barrio, al que más de alguna vez le gritaron “buena Marco Antonio”.

Sus discos al menos en el periodo que se vendían como pan caliente en las ferias de la periferia, eran un éxito. “Los mejores éxitos de Marco Antonio Solís” era el regalo perfecto para la fanática, que anhelaba un hombre como él “buenmozo”, dirían.

Esos mismos cd’s piratas, son los que al llegar a la casa los domingos, esa mujer añoraba poner play al reproductor y si era de los “caros”, podía ver en pantalla los videos. Un tanto acalorados y con chiquillas bonitas, resaltaban las interpretaciones de canciones tan aclamadas como “Dónde está mi primavera”, “Si te pudiera mentir”, entre tantos otros éxitos, los favoritos de Radio Corazón.

Y es que Marco Antonio Solís no es solo un rostro y voz bonita, no, este señor, fue condecorado en su tierra natal con la máxima distinción que un habitante de esas tierras puede recibir, la medalla “Generalísimo Morelos”, un premio que es otorgado a figuras que destacan por ese compromiso social con la sociedad, que él tanto protege y homenajea.

Este eterno enamorado tiene para rato, sus canciones serán coreadas por todos quienes lo llevamos en lo más interno de nuestro corazón. Homenaje eterno.



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