Homenaje a sacar la vuelta en la pega

por Javier Gallegos Gambino



Sobre Javier Gallegos Gambino

Por Javier Gallegos Gambino

En tiempos en que el trabajo nos consume, nos humilla y nos esclaviza, sacar la vuelta se ha convertido en un acto político de resistencia ante la injusticia. Porque no es fácil enfrentar una agobiante jornada de seis, siete, ocho y hasta nueve horas seguidas en un ambiente lleno de hostilidades sin recurrir a esas pequeñas válvulas de escape que nos hacen volver a creer en la utopía del ocio, del no hacer nada, de disfrutar el día, de ser verdaderamente plenos.

Una jornada de trabajo que no significa solamente cumplir las funciones determinadas dentro del horario dispuesto, sino que además implica la miseria de regalar grandes porciones de nuestros días al transporte público, para ir desde nuestros hogares a las oficinas, colegios, empresas, industrias. Nadie, en su sano juicio, puede ser hoy feliz bajo ese régimen totalitario que estamos obligados a acatar. Porque si no cumplimos nadie nos paga, y si nadie nos paga no tenemos plata para pagar las deudas, y si no tenemos plata para pagar las deudas nos embargan la casa. Así de perversa es la dictadura del dinero.

Y lo peor de todo es que llegamos a nuestros lugares de trabajo a regalar lo que hacemos, a entregarle nuestro esfuerzo, tiempo y sacrificio a un gerente o ejecutivo que lo transforma en dinero para ir a guardarlo en un paraíso fiscal o apostarlo en un casino. La extracción del plusvalor, como diría un viejo sabio hace algunos años.  Si ganáramos lo que efectivamente merecemos por todo lo trabajamos, no existirían millonarios jaleros ni pobreza. Pero no lo hacemos, y de hecho no ganamos nada, porque la mitad del sueldo se nos va en comprar comida, cuestiones para sobrevivir y el transporte. Perdemos como en la guerra, como en todo el resto de las cosas.

Entonces saquemos un puchito, no más, compadre, si total el jefe no está mirando. Salgamos a tomarnos un cafecito para levantar la moral colega, que el sueño no lo aguanto más. Mire, mire este videíto que encontré en Youtube compañera, está pa cagarse de la risa, véalo sin culpa, si los correos y las llamadas pueden esperar. Veamos nuestros Facebook, metámonos a pelear a Twitter, revisemos la prensa y veamos chascarros de teleseries. Juguemos al solitario, peguémonos una pestañita sin que nadie lo note, pelemos al jefe un ratito. Saquemos la vuelta todo lo que queramos, carajo, que por la cantidad de cosas que hacemos al día y el sueldo de mierda que nos pagan nos merecemos ese momento de paz, ese pequeño oasis en medio del desierto.

Que el acto de sacar la vuelta sea un derecho irrenunciable para todas y todos los trabajadores de la Patria. Que los tribunales condenen a los empleadores que prohíben que se ocupe Facebook, que se pueda salir a fumar, a comprar o a hacer diligencias.

Déjennos ser felices en eso, al menos, porque ya nos quitaron la felicidad hace rato y queremos recuperarla aunque sea en estos pequeños actos, hacerla nuestra.




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