Repudio a las pifias contra el Pato Rubio

por Nicolás Cabargas



Sobre Nicolás Cabargas

Por Nicolás Cabargas

Cuando el Pato Rubio llegó a la U lo hizo a lo grande. En una jugada de último momento, la Universidad de Chile contrató al jugador cuando ya tenia todo arreglado con Colo-Colo. Más de 800 millones de pesos se pagaron por la mitad del pase del entonces goleador de Unión Española.

Pese a tener un buen comienzo (incluso marcando 4 goles en uno de sus primeros partidos), Rubio anduvo mal en los primeros torneos con la U.  Eso hasta que a mediados del 2014 llegó Martin Lasarte. “Vos tenés un Ferrari y no lo sabés manejar. Le ponés cualquier gasolina” le dijo el DT a Rubio. Después de bajar una buena cantidad de kilos y de pasar desde el centro a la izquierda, el Pato se destapó.

Y lo aplaudieron.

Pato, Pato querido, Los de Abajo, jamás te olvidaran. 

11 goles y el título de Apertura de ese año le permitieron ser fichado por el Querétaro. El delantero que hace apenas 3 años estaba jugando en Tercera División, había arreglado un contrato de más de 30 millones de pesos mensuales y compartía equipo con Ronaldinho.

Pese a las buenas lucas que ganó, 6 meses después y tras no lograr ganarse un lugar en México, Rubio volvió a la U en calidad de préstamo. Y ahí empezó a quedar la cagá. El equipo no ganaba y la gente encontró en él un chivo expiatorio. El penal perdido en cancha de Colo-Colo no hizo más que reafirmar la sensación de que Rubio era el culpable de todo.

Pero el domingo pasado esta situación vivió su punto más triste, cuando la U se vio destrozada por la Universidad de Concepción. Pese a estar “castigado” por su bajo rendimiento, el Pato entró a la cancha en el minuto 20 cuando el equipo de Beccacece ya perdía por dos goles. Tenía que vestirse de héroe en una U que no jugaba a nada, y respondió con un cabezazo que terminó en gol. Ni siquiera así pararon las puteadas en su contra.

Mientras buscaba un nuevo ataque, tratando de alcanzar una pelota que le quedó larga, se tropezó y cayó de manera horrible, lesionándose. La imagen de su codo fuera de lugar llega a doler de sólo mirarla.

Y lo pifiaron.

Conchetumadre. Weón malo. Andate Rubio culiao.

Cuando el mismo jugador que, cada vez que hace un gol, muestra la insignia de la camiseta y hace con sus manos el saludo típico de “Los de Abajo” salía llorando de la cancha, gran parte del Estadio Nacional no encontró nada mejor que llenarlo de pifias. Y no me vengan con hueás. El pagar 5 lucas o el ser abonado no te da derecho a hacer mierda a un jugador, menos en esa instancia. La misma barra que se vanagloria de ser incondicional y de estar en los malos momentos, sólo tuvo pifias como respuesta a las lágrimas de un pendejo de 26 años .

Cuando se practica de manera profesional un deporte tan masivo como el futbol, es lógico estar expuesto a las críticas, pero no tienen por qué ser de esta forma. ¿Cuál es la necesidad de destrozar a un cabro que ha demostrado en muchas oportunidades su cariño por la institución y por los hinchas?

Al parecer ganaron las sociedades anónimas. No sólo se robaron los clubes, se llenaron de plata y dejaron las finanzas en números rojos. También se encargaron de robarle a una hinchada rebelde uno de los pilares esenciales del deporte: El respeto. Y eso sí que es nuestra culpa. Pifiemos a Lagos y su Ley de sociedades anónimas. Pifiemos al conchesumadre de Jadue, que robó hasta aburrirse y se fue a pasear a Miami. Pifiemos a los nuevos dirigentes, empresarios que anunciaron estadio para la U y nueva Libertadores para el Colo y sólo trajeron administraciones deportiva y económicamente deficientes. Pifiémonos a nosotros, que mientras Azul Azul destruye la imagen de un club vinculado con la institución más republicana de Chile, nos dedicamos a putear a un jugador lesionado.




3 comentarios sobre “Repudio a las pifias contra el Pato Rubio”