Los problemas de los pobres no aparecen en TV

por Paulina Cabrera



Sobre Paulina Cabrera

Por Paulina Cabrera

Tras dos días de noticiarios copados con el desborde del río Mapocho en Providencia, escribo esto a modo de homenaje. Porque entre periodistas con aguas hasta las caderas, drones sobrevolando Providencia y Santiago, interminables notas de pequeños propietarios afectados por las inundaciones y la insufrible declaración de Paulmann -grandísimo propietario- diciendo que habían sido los más sacrificados porque el agua entraba por montones al Costanera Center (otra burla del chileno por gracia), no puedo sino hacer un homenaje al aguante de aquellos que han vivido las implacables consecuencias de la lluvia por años, algunos por toda su vida, sin que su dolor llegase jamás a ser noticia.

Homenaje a las más de 37 mil familias que viven en los campamentos de Chile. Homenaje a aquellos a quienes se les empapan los sueños de una casa digna cada vez que llueve. Homenaje a aquellos que dan la pelea por sobrevivir con trabajos precarios y sueldos miserables -homenaje a ese 38% de empleados informales-. Homenaje a aquellos que resisten en los márgenes de las ciudades, a quienes han sido excluidos del acceso a los derechos que a todos nos corresponden por culpa de ciudades entregadas al mercado inmobiliario, la indolencia de las constructoras y la especulación.

Porque sabido es que cuando nuestros derechos son transables en el mercado, sólo acceden a ellos quienes tienen el dinero para pagarlos. El resto es permanente y violentamente dejado fuera por este sistema, ante la acción subsidiaria de un Estado que cuida la inversión de capitales por sobre sus ciudadanos. Porque la violencia no se agota ahí y el sistema todavía tiene el descaro de categorizar y estigmatizar de “vulnerables” a barrios y comunas enteras, cuando la verdad es que de vulnerables nada, de vulnerados todo.

Porque cuando nos expropiaron la ciudadanía y le entregaron nuestros derechos al mercado nos quisieron transformar en consumidores de primera, segunda y tercera categoría. Porque son problemas de pobres los hospitales y liceos de mala calidad. Es problema de pobres el que la infraestructura de las viviendas sociales no sea un trabajo acabado. Es problema de los pobres que las casas se inunden, que sus calles colapsen y que el transporte público no llegue. Tan problema de ellos que ni siquiera amerita salir en la televisión, salvo alguna nota pequeña sobre algún caso extremo donde se muestra que la solución es entregar un poco de carbón y un poco de nylon. ¡Pucha que ayuda el carbón y el nylon para superar la urgencia, para pasar la noche, quizás la semana!… ¿pero qué viene después?, ¿cuánto le importa a nuestro país ese después?

Homenaje entonces a todos aquellos hombres y mujeres que resisten. Homenaje a todos los tozudos que apuestan por importarle a un Chile capturado por las empresas. Porque mientras unas pocas familias concentran capitales y propiedades, muchísimas más aspiran a que el déficit habitacional se siga reduciendo, pero sin guetos sino con hogares dignos y con acceso a servicios de calidad. Porque, por poner un ejemplo, mientras Alto Maipo es acusado de ser en gran parte responsable del corte de agua de Santiago, las 29 familias del campamento El Arenal en San José de Maipo, siguen luchando por conseguir los derechos de agua que les permitirían dar inicio a la construcción de las viviendas definitivas que esperan hace ocho años. Homenaje a los que resisten, a los que no se dejan capturar por los códigos del mercado. Homenaje a los niños nacidos en campamentos y que sueñan con pasar algo de su juventud en una casa de verdad. Homenaje a aquellos hombres y mujeres que no salen en la tele, pero mantienen la esperanza intacta y tienen el corazón entregado a la conquista de sus derechos y a la construcción cotidiana de un Chile distinto. Un Chile que no deje a nuestros compatriotas fuera.



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