Las 7 frases más groseras del auto-lavado de imagen de Luksic

por Javier Gallegos Gambino



Sobre Javier Gallegos Gambino

Por Javier Gallegos Gambino

El pequeño “acto de justicia” del diputado Gaspar Rivas (ex RN), quien, en su intervención a propósito de la discusión de la agenda corta antidelincuencia, tildó de “hijo de puta” a Andrónico Luksic, no ha dejado de tener consecuencias mediáticas. El día de hoy fuimos testigos de un acontecimiento que podría ser calificado como histórico: por primera vez, el poderoso multiempresario salió de sus sombras y divisas para responder de cara al país los dichos de Rivas.

Aprovechando la (casi) consolidada hegemonía de las redes sociales, Luksic –según dice, por motivación de su hijo- lanzó a YouTube un video de 6 minutos y 46 segundos, en que no sólo dedica sus palabras y lamentos a los insultos del diputado Rivas, sino que además aprovecha la oportunidad para hacerse cargo de temas de alta contingencia nacional que lo involucran directamente: el desborde del río Mapocho, su implicancia en los negocios de Alto Maipo, su relación con el Caso Caval. En 6 minutos, el caballero construyó el auto-lavado de imagen más grotesco que se haya visto en la historia reciente de nuestro país. Y ni se arrugó. Si pudiéramos agregarle una melodía triste al video de Mr. Luksic, su emotivo discurso incluso podría habernos sacado una que otra lagrimita. Porque pobrecito él pos, y pobrecitos todos los empresarios, tan atacados y humillados últimamente en nuestro país. Viejo cara dura.

Como sea, don Andrónico nos humilló nuevamente, en un espacio virtual que al menos directa y personalmente nunca había tocado. Salió a hablar como patrón, a nosotros sus peones, para pedirnos que lo respetemos, y que de pasadita no metamos tanto ruido. Que los errores que ha cometido él y su gremio son cuestiones que pasan, que lo dejemos pasar. Que respetemos al empresario por su aporte a nuestro país. Que no queremos climas de violencia ni polarizados. Que sigamos obedeciendo, básicamente.

Pero más allá de lo que uno pueda interpretar de sus palabras, siempre es bueno tener a la vista lo concreto de su discurso, lo que realmente dijo. Por lo mismo, en Noesnalaferia seleccionamos las 7 frases más groseras del video de Luksic, y aquí van:

  1. Si me querello y me va bien: va a ser un poderoso contra un pobre diputado. Y si me querello y me va mal, “bien hecho que el poderoso cague”.

Qué graciosa victimización. Porque desde un principio (esta frase aparece al minuto y medio del video), Luksic asume sin ningún tipo de pudor su condición de “poderoso”. Corta y fome. Nunca fue tan fácil señalar con el dedo a un “poderoso de siempre”. Pero es graciosa, además, porque da cuenta de un falso conflicto: no existe tal cosa como un(os) “pobre(s)” diputado(s), ni mucho menos una disputa legal-institucional entre éste(os) y el empresariado. Por algo estamos como estamos.

Asunto aparte es cómo puede ser tan cara de raja de asumir un escenario en el que “le va mal”, que no tiene asidero en la realidad. Todos y todas sabemos, señor Luksic, que el sistema penal es un traje hecho a la medida para hombres como usted. La casa siempre gana. Y si llegar a perder, cuestión que no va a pasar, usted mismo lo dijo y tiene razón en ello: bien hecho está que el poderoso cague, por fin, aunque sea en un pequeño acto como eso.

  1. ¿Cuál ha sido mi gran pecado, quizás? El no haber salido antes a explicar que soy un ser humano igual que todos ustedes, que soy un poderoso. Que tengo, por supuesto, influencia en muchas cosas, pero no tengo influencias para hacer llover en Santiago.

Esta frase es una obra maestra. Habría que enmarcarla y dejarla en alguna sección del Museo de Bellas Artes. Debemos rendirnos ante tal belleza lógica-argumentativa: “soy un ser humano igual que todos ustedes”, luego “soy un poderoso”. Aristóteles estaría orgulloso. Nada que agregar, juzgue usted.

La segunda parte de la frase no es sino el complemento perfecto de lo anterior. Asume sus influencias en “muchas cosas”, pero de aquellas asume que hay una situación en la que, a pesar de su posición económica, no tiene ningún poder de decisión: el clima. Porque, claro está, si las lluvias y calores se transaran en la bolsa, don Andrónico claramente tendría algo que decir/decidir al respecto.

  1. Sin ninguna duda, el proyecto Alto Maipo ha tenido un tremendo costo para la familia Luksic… y para mí en particular.

Pobrecito. No debe ser fácil forrarse con millones de dólares a costa del exterminio paulatino de nuestra naturaleza. Debe significar el doble de penitencias después de confesarse con el cura: rezar 10 padre nuestro en vez de 5. Una vida llena de sufrimientos.

Porque no es lo mismo el costo de dañar la imagen de un Luksic que promover el agotamiento de recursos hídricos que podrían llegar a afectar a 6 millones de personas (por nombrar sólo una de las nefastas consecuencias que traería consigo el proyecto Alto Maipo). Claramente lo primero vale más que lo segundo. Es obvio. Y por eso solidarizamos con el dolor de don Andrónico. Fuerza Luksic, Todos somos Luksic.

  1. Si hemos cometido errores, pido las disculpas del caso. Lo lamento.

Sus disculpas métaselas por donde mejor le quepa. No nos interesan. Pedir perdón no cambia la miserable realidad de ninguno de los habitantes de este país que le han regalado su fuerza de trabajo para que usted y su familia puedan ubicarse en el ranking Forbes.

  1. Crecí en Antofagasta, viví en Antofagasta, mis primeros pololeos los tuve en Antofagasta. Este es mi país, igual como es el tuyo. No tengo por qué irme.

No sólo es multimillonario sino además galán de región y amante de la patria. Dónde la vio, señor, que insiste nuevamente en la idea de que este país es lo mismo para usted que para nosotros. El país al que usted ama y pertenece no es el mismo al que (a regañadientes) amamos y pertenecemos nosotros. Usted está allá, nosotros acá. Por lo mismo no tiene necesidad de irse, es lógico: usted nunca va a conocer el Chile donde se discrimina, donde se excluye, donde se es pobre y donde la felicidad está dividida en 30 cuotas precio contado.

  1. Me parece tremendamente injusto el que cada día tratemos de denostar, liquidar, hablar mal de los empresarios. Han cumplido un rol importante, como todos los chilenos.

Se pasó. Qué sabe usted de injusticia usted, señor Luksic. Lávese la boca antes de manosear ese concepto para definir situaciones que, además, están lejos de provocarle a usted y a sus amigos un verdadero daño por ser “injustas”. Que un diputado lo putee abiertamente, que la gente en la calle lo insulte y que una comunidad entera se levante en su contra no es injusticia, es un costo asociado a su posición económica y social en nuestro país. Es usted el ladrón, el cobarde, el miserable. ¿Le gusta autodenominarse poderoso? Asuma entonces las consecuencias, que nosotros –sus peones, sus súbditos- contra su poder nos rebelamos como podemos.

  1. Chile se hace con todos nosotros.

En esto tiene razón don Andrónico, Chile se hace con “nosotros”, pero “su” nosotros: los grandes grupos empresariales. Ellos son los dueños del país, los que toman las decisiones relevantes para la economía, los que se dan el lujo de intervenir en asuntos políticos. Los demás estamos excluidos, no somos parte de la construcción del país que queremos.




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