Repudio al Abrazo del Oso de Karen

por Enzo Mejías Mejías



Sobre Enzo Mejías Mejías

Por Enzo Mejías Mejías

Cuando estaba en el colegio pasaba en la inspectoría. Por quebrar un vidrio con la pelota, por poner una silla en la puerta para que no entrara el profesor a la sala, por interrumpir la clase, o por molestar mucho a algún compañero…

Mi estrategia era siempre la misma: mentir. Inventar una historia a color, con muchas palabras que no dijeran nada, dar vuelta las cosas y tratar de zafar. Como fuera. No quería más anotaciones ni suspensiones. Todo lo que fuera evitar el castigo de mis viejos o la censura moral de compañeros o profesores servía. Eso hasta que un día un inspector me abrió los ojos: “Enzo, tu creís que acá somos todos hueones? Sé hombrecito, asume y dí la cagué. Punto”.

Ese recuerdo se me vino a la cabeza al ver las disculpas de la Karen hoy en TVN. Si ya me había enchuchado con su actitud mordaza, con las no-disculpas que dio por taparle la boca a una chilota que reclamaba contra Bachelet, se fue a la B.

Ya era repudiable que le impidiera hablar a la señora chilota que protestaba y disfrazara el hecho de un abrazo. Ya era insultante que tras hacerlo, reconociera implícitamente su culpa diciendo “aquí no se censura a nadie”… Pero no paró ahí y la embarró más.

Seguro que nunca le ha tapado ni le taparía la boca a un político o a un empresario poderoso, de esos que hablan idioteces en pantalla para proteger el sistema desigual del país, encubrir los robos de sus compañeros de partidos políticos, o para desprestigiar el aborto sólo por convicciones religiosas. A eso no se atrevería.

Pero esa tarde, en medio de las protestas sociales de las familias a las que el gobierno quería ayudar con un bono de 100 lucas, la Karen sí se atrevió: le impidió reclamar en el único espacio que tenía a esa chilota, que sólo pedía ayuda y opinaba que las autoridades eran incompetentes. Le tapó la boca a una mujer humilde, nicho que le ha dado parte importante de su popularidad mediática y del que salió detrás cuando su esposo candidato necesitaba votos en las ferias. Ahí no tapaba bocas, las buscaba para inmortalizar los besos en las selfies. Tampoco las tapaba para contener las risas con que esas mismas mujeres humildes le celebraban su humor medio burdo en pantalla, que luego le significó contratos millonarios en TV y en multitiendas. Esas bocas la transformaron en un rostro cercano, en un rostro querible. En un rostro rentable.

Por eso, si tras su abrazo del oso a esa manifestante hubiese dicho “la cagué”, quizás no hubiese sido tan repudiable. Pero equivocó el camino, como un escolar de cuarto básico pillado en la inspectoría. Hoy apareció en pantalla, con una música espantosamente cliché de fondo, destacando el rol de su programa de ir a dar voz a los sin voz de la isla. Insistiendo en que nunca se quiso acallar ni censurar a nadie.

Lamentó las “polémicas y las acusaciones”. Presentó en pantalla a “la Sandra”, que ahora sí tenía nombre, y dijo que lo había hecho para protegerla, para que no hablara de más. Según ella, no buscó cuidar a ninguna autoridad, pese a que puso la mano en la boca de la mujer justo cuando rogaba a Dios que su hijo fuera Presidente y sacara a Bachelet de La Moneda.

Su forma de enmendar el camino fue ofrecerle el micrófono para que dijera, ahora sí, lo que quisiera. Obviamente ese “lo que quisiera” ya era relativo… la señora ya no tenía las pulsaciones a mil, y estaba mucho más cuidada tras la polémica. Incluso, probablemente, había sido asesorada para medirse.
“La Sandra” estaba tan nerviosa que se confundió de matinal y dijo al aire “hola Tonka”, pensando que hablaba con la conductora del programa del 13.

Antes de sus malas disculpas en pantalla, la animadora ya había dado argumentos lamentables: “No voté por ella (Bachelet), no tengo porqué defenderla”, tuiteó… Como si fuera potestad de un reportero en terreno poder censurar a una fuente, de acuerdo a las convicciones o a los intereses propios. En redes sociales se preguntaban entonces: si la crítica hubiese sido a ME-O, ¿hubiese sido admisible para ella una tapada de boca en el canal de todos los chilenos?

“Acá estamos con Sandra, le decimos la futura alcaldesa de Calbuco..¿viste lo que andan diciendo?, ¿te sentiste censurada? Es importante que tengas las pantallas de TVN para que digas lo que quieras decir”, le dijo hoy melosamente Karen a su entrevistada de ayer. Sandra respondió que más que censurada en ese momento sintió pena e impotencia por la situación de la isla. Que esa era su prioridad. Y bastante más mesurada lanzó: “Yo lo que quería decir era que me gustaría que mi hijo pudiera ser un alcalde, un diputado o un senador, para que la Presidenta nos escuche y no nos mire en menos”.

Y luego cerró la conversación con la boca destapada: “Ojalá que la señorita Karen sea alguna vez la Primera Dama de Chile”.

La animadora sólo atinó a reír. A decir que esa parte sí que había que censurarla. Que no había que hablar de Marco al aire. Que no correspondía. Que jajajá. Cómo si todo eso también se lo fuésemos a creer.




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