La Bruma de la Agenda Corta Antidelincuencia

por Gino Stock



Sobre Gino Stock

Por Gino Stock

Hace unos días se otorgó la libertad condicional a reclusos de distintas cárceles, y aunque tan solo fuese a un 43% del total de quienes habían aplicado al derecho que fomenta la reinserción, inmediatamente el foco se centró en el sin-sentido de la medida para una sociedad que en las encuestas dice que se siente en el África subsahariana en términos de delincuencia, cuando el único registro con el que nos podemos igualar a la zona es en el de la distribución de ingresos.

Ahora, todo este escándalo inflado artificialmente -basta leer las declaraciones del Poder Judicial- es parte de algo mayor. En estos días se discute la Agenda Corta Antidelincuencia en comisión mixta, y muchos de los puntos que fueron rechazados en la Camara Baja están reflotando, como la nueva detención por sospecha, que ya fue aprobada. Queda por ver la posibilidad de que las policias no tuvieran que acreditar lesiones para acusar a alguien por la supuesta existencia de ellas; o la construcción de cárceles sin estudios de impacto ambiental y por contrato directo (con todos las desconfianzas que eso genera); la ley mordaza; los juicios en ausencia y el aumento sin sentido del procedimiento abreviado, entre muchas otras cosas.

Y esto sin contar los puntos de la Agenda que ya fueron aprobados en el congreso, como el exagerado aumento de penas a los delitos relacionados con la propiedad (robo, hurto y receptación); la eliminación de cualquier criterio para que las policías puedan proceder a la revisión de vestimentas, equipajes o vehículos; la consideración de la aparición en un vídeo como hipótesis de flagrancia (los que han visto videos de seguridad de supermercados/edificios entenderán lo complejo de esto); la ampliación de los casos en que es posible interceptar llamadas telefónicas y otras leyes que complejizan la posibilidad de reinserción y aumentan innecesariamente la estadia en cárcel, incluso en cuanto a prisión preventiva.

Sí, todo está conectado. Lo de la libertad condicional, la Agenda Corta, los movimientos de aquí para allá de la Ministra Blanco y otros personeros del Gobierno, lo que estamos viviendo, lo que se viene.

Hay un sector ultra-conservador en la Nueva Mayoría que aprovechó de forma muy inteligente ciertos vacíos de poder, y está cumpliendo a la perfección lo que la derecha le delegó a la Concertación en su momento: contener la protesta social, para que el modelo actual de despojo siguiera su camino sin contratiempos.

Mientras se influyó sensacionalistamente a la opinión pública con el tema de la Libertad Condicional, los periodistas se quedaron con la Ley Mordaza, los estudiantes -más o menos-, junto a ciertos grupos vulnerables, con la detención por sospecha, los abogados y el poder judicial con los puntos más técnicos y así. Parece hasta evidente ahora la estrategia de que algunos de esos puntos estaban puestos para ser perdidos, mientras la bruma avanzaba.

Así es, nos abrumaron. Nos pasaron máquina con tantas leyes juntas, tantos tópicos en un solo bloque.

El dedo en la boca llega a la faringe hoy. Utilizaron la sobresaturación de información para despedazar las incipientes barreras de control social que se han construido en el mundo virtual y la acción real llegó tarde y con poca fuerza, sin desmerecer el trabajo de aquellos que hasta el último momento han tratado de frenar este tsunami conservador, esta bruma.

Queda el Tribunal Constitucional para algunas cosas -sí, a ese nivel llegamos- y para otras habrá que mirar más hacia el futuro, hacia Tribunales Internacionales. Pero lo realmente complejo es que aún la gran mayoría de los chilenos seguimos sin comprender que para hablar de estos temas, para hablar de seguridad en serio, hay que hablar de paz social, de equidad, así como de reinserción y rehabilitación, de segundas oportunidades, de un sistema judicial ecuánime y no de vendetta.

Y mientras no asumamos que todo el sistema penitenciario está haciendo agua por el abandono de la lógica social, y que se quiere mantener a la cárcel como un infierno para con él asustar a quienes osen protestar y levantar su voz, mientras no comprendamos que luchar por mejorar las condiciones de los privados de libertad es también parte de mejorar las condiciones sociales de todos, mientras no queramos entender el panorama de que estamos entrando de lleno en un Estado Policial, ad portas de que las situaciones ecológico-social-económicas se sigan complejizando progresivamente, pues seguiremos ahí, dónde estamos ahora, perdidos en lo más profundo de la bruma.



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