7 razones para participar del proceso constituyente

por Francisco Quiero



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Por Francisco Quiero Aguirre

Las opiniones sobre el proceso constituyente reflejan que nadie está totalmente contento con el proceso. Que son muy pocas opciones las que se pueden marcar, que es muy engorroso participar, que la selección de los facilitadores está viciada, que la Constitución está en un cajón guardada en la Moneda y que esto es una cortina de humo para dejar contentos a sectores de izquierda. Ya seas de izquierda o de derecha, el proceso no es como quisiéramos. Si bien esto es cierto, el objetivo de este artículo es hacerte comprender que no sacas nada con restarte, que el único resultado de restarte del proceso es legitimar a quienes no quieren que exista una nueva Constitución (argumentando “¿Ven que no convocan a nadie? ¿Para qué quieren cambiar lo que ya hay, si ni la gente lo quiere cambiar?) Si quieres una nueva Constitución, creada por medio de mecanismos de participación abierta, te doy 7 razones para que salgas del statu quo y seas parte del proceso constituyente.

1.- No quieren que participes: mientras más personas son parte de un proceso, más legítimo este se vuelve. Por tanto, si por medio de la participación ciudadana en espacios institucionales somos capaces de decir que aquello que existe debe ser cambiado totalmente ¿No crees que habrá personas tratando de que esto no ocurra? Piensa en los sostenedores de colegios, en los presidentes de directorio de universidades privadas, en los Presidentes de las Sociedades Anónimas de las ISAPRE, de las AFP, viendo cómo las personas plantean el derecho a la educación, a la salud, a la pensión digna. Imagina al empresario, viendo que las personas exigen derecho al trabajo de forma integral: con negociación colectiva, titularidad sindical, derecho a huelga. En un país ya no sería negocio formar parte. Pensemos en los grupos de presión e interés levantados por estos sectores (organizaciones gremiales) y en sus partidos políticos (PRI, UDI, RN) ¿Cuál ha sido su estrategia? Negar legitimidad al proceso constituyente y apostar a la desmovilización ¿De verdad quieres estar en la sintonía política e ideológica de Gustavo Hasbún? Yo me la pensaría más de dos veces.

2.- El proceso es vinculante: sus principales detractores desde la izquierda ha sido que la síntesis del proceso de participación, las llamadas “bases ciudadanas para una nueva Constitución”, no poseen carácter vinculante. Y no se equivocan, ya que la actual Constitución no permite generar una relación de vínculo entre la ciudadanía y el poder político si no es poder medio de un plebiscito. Por tanto, que fuera vinculante sería, a priori, inconstitucional ¿Cómo se hizo para que a pesar de ello, el proceso sea vinculante? Las bases ciudadanas serán entregadas al mecanismo que cree la nueva Constitución, vale decir, o la comisión constituyente, la convención constituyente o la asamblea constituyente. Por tanto, será el mecanismo quien en base a este documento cree la nueva Constitución.

3.- Te están preguntando abiertamente qué Constitución quieres: por primera vez, en toda la historia de Chile, los representantes del poder Ejecutivo te están preguntado, a ti ciudadano ¿Qué Constitución quieres para un nuevo Chile? Responder cosas como “no estoy ni ahí”, “estamos bien como estamos” o “yo no participo porque no apoyo al gobierno” guían al mismo camino que no participar. Si la conclusión del proceso es “la gente no quiere participar”…adivina quienes van a decir que está todo bien con la Constitución de 1980. Además, piénsalo bien, si perdemos esta oportunidad ¿Cuándo volveremos a poder discutir sobre la Constitución, si la actual está hecha para nunca cambiar?

4.- Racionalmente hablando, participar es poco costoso y el beneficio es algo superior a no hacer nada: pongámonos desde el mundo de vista más mezquino y racional, desde la apatía total a tener que moverme para hacer algo que me traerá beneficios a mí y/o al resto. Responder la encuesta individual toma, si lo haces rápido, cerca de 15 minutos. Si realizas tu encuentro local, junto a 10 personas y cumples con todos los tiempos de discusión, no debieses pasar de las 2 horas y media. A todo reventar, si todos son buenos para conversar, te tomaría unas 3 horas. En el peor de los casos, perderías 3 horas de tu vida. Siendo honestos, pasas más horas en Facebook al día que participando UNA VEZ en el proceso constituyente. Los costos de participar son bajos, ya que se transfiere toda la responsabilidad a quien organiza. Los demás, solo deben asistir y llevar su persona al lugar convocado, que puede ser incluso… ¡tu propia casa!

5.- Existe suficiente material de apoyo para que puedas opinar y participar correctamente: supongamos que no sabes nada del tema, y que tienes todas las ganas de participar. Incluso en una situación así podrías quedar fuera, ya que los encuentros locales son un proceso colectivo donde necesitas dialogar con un número mínimo de gente sobre temas que requieren una mínima formación cívica. Si quieres participar pero no tienes con quién hacerlo, puedes ingresar a https://www.constituyamos.cl donde puedes inscribirte en la comuna que resides o trabajas y se te asignará un grupo en el cual podrás hacer tu encuentro (así de fácil) Si necesitas formarte en temas de contenidos constitucionales puedes leer adquirir el libro de Sergio Grez sobre el tema, mi libro con Jaime Gajardo Falcón sobre mecanismos y contenidos para la nueva Constitución o descargar desde www.ical.cl el curso de delegado constituyente, donde te explicamos qué es una constitución y porqué debemos cambiar la actual, casos comparados de Asambleas Constituyentes en el mundo, y nuestra propuesta de Asamblea Constituyente. El gobierno ha dispuesto un “constitucionario” (https://www.constitucionario.cl/), una plataforma digital bastante amable con el público para una primera interacción con los temas constitucionales.

6.- No te vuelves del gobierno por participar: distintas organizaciones han manifestado sus justificadas críticas contra el proceso (como UNE, convergencia de izquierdas, FEL, entre otros) y sin embargo, no llaman a restarse del proceso. Incluso la Izquierda Autónoma deja en libertad de acción el participar en el proceso constituyente. Y la verdad es que no se equivocan. Por medio de la participación podemos desbordar el proceso constituyente, haciendo que este deba adecuarse a las demandas populares en lugar de seguir las directrices de quienes quieren cambios en la medida de lo posible. La evidencia internacional nos muestra que estos procesos, una vez iniciados, se desatan más allá de lo establecido. Sin embargo, los casos exitosos de nuevas constituciones han sido aquellos que ha sido capaces de institucionalizar la participación, como son los casos de Portugal, Sudáfrica, Ecuador, la quinta República Francesa y Bolivia.

7.- La inercia no genera cambios, solo reproduce el statu quo: si nada de lo que te digo te convence, apelo ahora a tu emocionalidad. Si de verdad piensas que lo que existe no puede cambiar, que las cosas como son siempre han sido así y que todos son corruptos no importa lo que hagamos, entonces el sistema triunfó. Te transformaron en un individuo atomizado, desvinculado de la sociedad y que su único cometido aquí es vivir para sí y consumir. La verdad, los cambios se producen con cambios, y el proceso actual es ya un cambio de lo que había antes. Las personas están participando, están discutiendo, están entrando en una muchas veces catarsis donde en comunidad con otros están planteando lo que les parece y lo que no, y todo lleva a concluir que lo que tenemos es insuficiente para lo que deseamos ser. Mientras más participemos, más claro quedará que la única forma de cambiar la Constitución es por medio de una Asamblea Constituyente. Los procesos de diálogo son simulaciones de Asambleas Constituyentes, donde el poder constituyente originario se ejerce para crear lo que cada encuentro cree deba ser la nueva carta magna ¿Cómo vamos a hacer una Asamblea Constituyente, si no sabemos participar? Aprendamos siendo parte del proceso constituyente, el cual los llamo a desbordarlo.




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