Homenaje al show a beneficio, la isapre de los pobres

por Nicolás Cabargas



Sobre Nicolás Cabargas

Por Nicolás Cabargas

Raúl tenía 38 años cuando supo de su cáncer. Un doctor en Copiapó, ciudad donde vivía, le había dicho que sus malestares respondían a problemas en las amígdalas. Por pura buena (o mala) suerte, decidió operarse en Santiago, hasta que unos exámenes mostraron un tumor en el esófago que estaba lo suficientemente avanzado como para ser una sentencia de muerte. “Te quedan 6 meses, viniste muy tarde”, le dijo despreocupadamente un doctor de la “Fundación” Arturo López Pérez.

Tenía tres hijos chicos, cero pesos de ahorro y le estaba tocando afrontar una enfermedad que no sólo se encarga de matarte, también se preocupa de dejar a los familiares lo suficientemente endeudados hasta años después de enterrar el cadáver. Intentó tratarse en hospitales, pero la única respuesta dada por el sistema público fue asistir cada cierto tiempo a tratamientos paliativos para el dolor. Ningún tratamiento u operación iban a ser posibles.  Menos hablar de quimioterapias, no estaba la plata para eso. El Estado le decía que se quedara en su casa a esperar una muerte dolorosa.

Dicen que en los malos momentos uno se da cuenta realmente de quiénes son las personas que te quieren, y así fue para Raúl. En cuanto se enteraron de su enfermedad en la escuela diferencial donde hacía clases, sus colegas, compañeros de trabajo e incluso algunos alumnos comenzaron a moverse por él. Empezaron los grupos en Facebook, la venta de platos únicos, los bingos solidarios. Gracias a esa plata se pagaron las quimioterapias, los traslados a Copiapó y algunos medicamentos. Incluso cuando ya se había ido, mientras lo velaban, sus amigos se encargaron de juntar las lucas para su ánfora.

Historias así son comunes en Chile. Son historias tristes y vergonzosas, por que reflejan cómo funciona la salud pública en nuestro país, pero por sobre todo, también son historias que demuestran lo que en realidad somos los chilenos: gente buena.

“Gran Bingo Gran”, suelen decir los horribles letreros hechos con Paint que anuncian cada uno de estos shows. A veces el gancho principal es la participación de un famoso (homenaje a Karol Dance), pero casi siempre sólo cuentan con el grupo folclórico de la comuna, el conjunto musical del hijo del vecino y la animación del más extrovertido del pasaje. En resumen, eventos que en lo artístico dejan mucho que desear, cosa que sólo lo hace aún más bonito. La gente va sólo como un acto de amor, buscando que los 700 pesos pagados por el italiano hecho con tanto cariño y agradecimiento por los amigos del enfermo, logren ser un aporte en un momento difícil. No importa si el beneficiado es tu vecino, la compañera de trabajo, el conocido con que jugaste a la pelota dos veces o el amigo del primo de tu cuñada. A los beneficios vamos todos, en los beneficios está Chile.

Probablemente las autoridades no hagan un cambio verdadero en la salud pública, puede que la legislación siga permitiendo que las Isapres se lleven 37 mil millones de pesos cada año y de seguro historias de enfermedades y pobreza seguirán unidas. Pero así como tenemos certeza de eso, también sabemos con seguridad que se vienen más oportunidades para mostrar cariño y solidaridad. Próximamente, en el gimnasio del liceo más cercano.

 



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