Homenaje a las mamás que usan redes sociales

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Las mamás son lo más hermoso, tierno y calientito que los seres humanos tenemos. De eso no hay duda. Por eso, su llegada a las redes sociales tan tapadas en petulantes, agresividad y ganas de demostrar que se es más bacán que el otro, son un bálsamo de autenticidad y cariño que siempre se agradece, cada mañana en que uno se levanta y lo primero que encuentra es un meme directo al corazón a través de Whatsapp: Comparte si te acuerdas de los ojitos de tu bebé al minuto de nacer. ¿Cómo no nos vamos a ir a estudiar o trabajar con una sonrisa, con un cobijo en su carita pixeleada encabezando nuestra lista de contactos? Esa carita que puede ser actual, posando en la puerta de la casa pareada, o que puede ser también de tiempos mozos, con minifalda y chasquilla al viento en algún pasaje primaveral de 1985, con una cintura perfecta dando pie a una guata prominente, la guata donde se estaban formando los niños que hoy homenajean en cada acción realizada en sus muros. Porque no son pocas las veces en que las mamás nos ponen como foto de perfil. “Que hermosa mi niña” escriben, sin poder etiquetarnos, pero llenándonos de todas formas de regocijo o vergüenza ante la avalancha de familiares lejanos que reaparecen tras siglos para decir “oh, la catita está igual, saludos”, “como siempre la catita, igual a su madre”. No hay nada más hermoso que regalarle un celular a tu mamá, un Smartphone, de los modernos, y sentarte con ella a enfrentar el abismante desafío de enseñarle a usarlo. Al comienzo, parece una tarea perdida, pero sabemos que nuestra mamita, siempre corajuda y empeñosa, se la va a poder. Si se la pudo con tres cabros chicos al hombro y una casa endeudada, qué daño le va a hacer un Galaxy Mini o un Alcatel One Touch. Y es emocionante comprobar cómo se va peinando con los días, aprendiendo a poner me encanta, me enoja o hasta me sorprende. Emociona porque uno comprueba eso que siempre hemos sabido, que con los años los papeles suelen darse vuelta, y así como ellas nos enseñaron a juntar las letras, a dividir con esa fórmula secreta que les enseñó un profesor antiguo allá en Chillán, un día nos iba a tocar a nosotros enseñarles algo mientras miran atentas con sus lentes comprados a dos lucas en el centro. Pero lo más bacán de todo, es que en menos de lo que canta un gallo ya están tomando vuelo solas, y de repente, cuando estás llegando cansado a la casa revisando tu inicio, te pillas con que le ha dado like a medio mundo, y a veces a las páginas que menos te esperabas. “¿Supiste que renunció Burgos? No se llevaba bien con la señora” van a decir hoy día después de leer el titular de El Mostrador. “¿Cachaste el último meme de #EsDeRoto?” “No, mamá” “Shh, revisa tu celu po, si ya te lo mandé”, nos responden, con choreza, burlándose en nuestras caras de nuestras actitudes #EsDeRoto, como el llevarse el copete que te sobra de un carrete pa la casa, o como llegar de un cumpleaños con un pedacito de torta. Las mamás en redes sociales nos recuerdan, con la sinceridad propia de su generación, que todo es mucho más simple y fácil de lo que creemos, y lo hacen con los mensajes más rudimentarios de un fan page de Diosito, lo hacen dándonos la bendición de forma virtual con un meme de Marco Antonio Solís, lo hacen con un conejito o un gato enano sacado de su página favorita, Tarjetitas, lo hacen con el video de “Amor Eterno” de Juan Gabriel, cuyo link de youtube aparece impresionantemente por una ventana de Messenger, aplicación que de la nada aprendieron a descargar.

Homenaje a las mamitas en Facebook, esas que ahora tienen opción para escapar de las teleseries que las tienen chatas, esas que se pierden escenas de El Sultán por regodearse entre las opciones de recetas que les ofrece su chef favorito, o entre las decenas de cortinas que se suceden en sus páginas de hogar y decoración. “Qué cenefa me recomendai?” Le preguntan a sus amigas, entre cadena y cadena de “manda este corazón a quince amigas más”. Homenaje a las mamitas que se reencontraron con los secretos de naturaleza en sus fan page de trucos de salud, trucos para las manchas en la piel, para lavarse los dientes con bicarbonato y para frenar los dolores de guata. Ellas saben que es un juego entre la fe y la realidad, pero para qué están si no es para jugar, para dejar de lavar la loza y echarse un ratito en la cama y aprender puntos a crochet. Homenaje a las mamás que contra viento y marea están mandando audios por Whatsapp, cortados y todo, retando o deseando suerte para una prueba, audios enviados en el momento menos indicado, o quizás el más, cuando piensas que estás a punto de entrar en el acabose. Homenaje a las mamitas y su esfuerzo admirable de aprender, de no dejar que les gane la tecnología, de volver a preguntarse dónde se tildan las palabras, de avanzar día a día en su uso de las comas y la búsqueda de conectores que unan sus mensajes “once casa abuela”. Homenaje a las mamitas, lo más grande que la vida puede regalar, hoy también presentes en esta nueva forma de vida que tan imbéciles e insensibles nos ponen de repente. Homenaje a las mamás en redes sociales. Díselo y etiquétala.




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