Homenaje a Felipe Mora, joven ídolo audino

por Alfredo Garcia Cid



Sobre Alfredo Garcia Cid

Por Alfredo García Cid

No estoy seguro de cuándo fue la primera vez que vi jugar a Felipe Mora. Tiene que haber sido en la Copa Chile 2011. Busco las estadísticas, que no están muy bien ordenadas y no son tan aclaratorias, y veo que le hizo dos goles a O’Higgins el 17 de julio de ese año. El técnico era Omar Labruna, que batallaba para rehacer un equipo que después de un final de 2010 brillante había perdido a varias de sus figuras (Herrera, Rieloff, Medel, Pinto, además de Olivi que ya tenía la cabeza en ColoColo). Recuerdo que después de ese partido quedé pensando en que Mora iba a ser el 9 de la selección en el mundial del 2014. No pasó, claro, aunque sobre eso ahondaré después. Ese partido con O’Higgins fue la primera vez que lo vi jugar. En aquella fase de grupos de Copa Chile, Audax terminó primero con 16 puntos sobre 18 posibles. En cuartos de final tocó enfrentar a la UC, debido a que el sorteo de las llaves seguía criterios geográficos y comerciales. Audax perdió 2-0 en la ida en San Carlos de Apoquindo. En la vuelta en La Florida corría el minuto 70 y el marcador estaba igualado a 1. Ingresa Felipe Mora, el juvenil estrella, a desordenar un poco el panorama. Juega recostado por las orillas, algo así como un puntero con libertad total para moverse por ambas bandas. Claro, Audax estaba dos goles abajo en el global y el partido ya terminaba. Cada vez que Mora recibía la pelota armaba una jugada de peligro. Como ya había mostrado ante O’Higgins, era un delantero de fuste, recibía e iba en busca del arco. De esa forma, encarando desde la orilla, logró enfrentar a la defensa cruzada. Dos veces pudo entrar al área, dos veces le cometieron penal. Minutos 86 y 92. Si esto fuera una historia inventada, quien convierte ambos penales sería el mismo Mora, pero no, esto pasó y quien fue a patear ambos penales fue Canuhé, volante argentino limitado que metía como nadie. Cambió, con sangre fría, ambos por gol y se igualó la llave. Había que definir por penales. En Audax partió el mismo Canuhé, que convirtió. Hizo 3 goles de penal en menos de 10 minutos. Al final, después de que fallaran Pereyra e Ithurralde, clasificó Católica, que metió todos sus penales (Mirosevic, Gómez, Mier, Gazale).

Pocas semanas después vino el debut de Mora en primera. Fecha 7, Audax visitaba al Cobreloa de Nelson Acosta. Era un domingo a la tarde, como solían ser los partidos en Calama. Audax fue siempre abajo en el marcador ante un complicado Cobreloa (Peric, Roco, Suárez, Luzardi, Elizondo). Partido peleado en el que Mora iba cada vez igualando el marcador, hizo goles a los 15’ (1-1), 34’ (2-2), y 89’ (3-3). Además, expulsaron a Campos Toro a los 55’. Me acuerdo que el gol del empate a 3 lo habían anulado por off-side. El línea levantó la bandera cuando Mora recibió la pelota. Pero había sido por un rebote en un defensa de Cobreloa. Reclamó todo Audax, se dieron cuenta de que había sido desde un rebote en un defensa y no una habilitación y el árbitro concedió el gol. Me acuerdo que después de ese gol, viendo ese partido en el living de mi casa, mi papá me dijo “lo va a ganar el Audax”. Algunos minutos después le queda una pelota a Canío que mete un globito perfecto, Peric queda parado, y es el gol del triunfo a los 94’.Tripleta del juvenil debutante en primera y si hubiese sido la U o Colo Colo habría sido portada de La Cuarta y Las Últimas Noticias.

Después de eso, y con apenas 17 años, agarró camiseta de titular en el equipo de Labruna. Común en las tribunas de La Florida, cuando se jugaba domingo en la noche, era el chiste de que lo reemplazaban porque ya tenía que ir a acostarse. El joven Mora aún cursaba cuarto medio.

Después vinieron algunos técnicos mediocres, algunas malas temporadas en que Audax incluso estuvo coqueteando con el descenso, y un par de lesiones largas que no le permitieron explotar.

Estuvo en la sub-20 de Mario Salas, cuartofinalista de Turquía 2013, eliminada en el último minuto ante Ghana, pero fue opacado por esos dos monstruos del área que parecían ser Ángelo Henríquez y Nicolás Castillo. Ingresó a los 87’ en el empate ante Inglaterra y jugó de titular, convirtiendo el gol, en la derrota 2-1 ante Irak.

Nunca explotó. Algunos técnicos apenas lo consideraron y recién en la temporada pasada, a punta de goles y buenos partidos, volvió a ganarse indiscutidamente el puesto de delantero titular, pero el equipo casi nunca lo acompañó con grandes actuaciones y es sabido que para que un delantero brille, a menos que sea una bestia que se crea ocasiones solo y las convierte, tiene que tener detrás un equipo que arme las jugadas. Mora lo tenía sólo a ratos.

Es cierto que su envergadura física no es la ideal para un 9 de área, aunque de a poco fue aprendiendo a usar su cuerpo para mantener la posición y aguantar la pelota, sobre todo de espaldas, que, por como jugaba Audax, tenía que hacer bastante. Es cierto también que su definición no es la ideal: a veces falla ocasiones clarísimas. También es cierto que sabe moverse como delantero: marcar el pase, aguantar la marca, jugar de espaldas al arco. Sabe, y lo hace bien, jugar por las orillas: abrirse, arrastrar marcas, hacer que los centrales se abran, desbordar y, como dije antes, posicionarse, ganarle al defensa y llegar a definir con un cabezazo. No por nada hizo 19 goles la temporada pasada.

Además, era uno de los pocos que sentía la camiseta. Se notaba que no le daba lo mismo perder. Siempre corrió todas las pelotas y dio todo lo que tenía para intentar ganar.

Hace días se confirmó su fichaje en la Universidad de Chile y no me queda nada más que agradecerle por todo lo que dio por el equipo, desearle lo mejor en el futuro, y pedirle disculpas por un equipo que la mayoría de las veces no supo estar a la altura de su nivel.




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