La dictadura de las AFP

por Richard Sandoval



Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Por Richard Sandoval

Si tú, que estás leyendo esto, vas a jubilar entre el 2025 y el 2035 y cotizaste entre 25 y 35 años en una AFP, y actualmente ganas cuatrocientas lucas, llegando a quinientas a tu último año de trabajo, entérate que vas a tener una pensión de 110 mil pesos. Y no es broma. Es indignante, nos trata como la más rotunda basura. Pero no es broma. Parece para sacarse los pelos de la cabeza y ponerse a dar golpes contra las paredes. Porque son cifras de locura. Pero es una realidad. Y no es que lo diga el movimiento revolucionario más opuesto al sistema de AFP. Lo dijo la comisión asesora presidencial encargada de estudiar la realidad catastrófica de las pensiones en Chile. Quizás tú, que estás leyendo esto, no seas el que va a jubilar en diez años más, pero sí va a ser alguien de tu familia. Es a tu papá, que a esta hora está sudando de apretado en una micro, al que le esperan esas 110 lucas al mes en 2025. Es a tu mamá, que a esta hora está terminando de hacer el aseo en un mall. Es a tu tía, que está terminando el turno de cajera en el supermercado, a quien le espera el desastre de llegar pobre a viejo. Pero lo más indignante de todo es que van a llegar estafados a viejos. Porque mientras a ti y a toda tu familia el Estado chileno obliga a entregar una parte importante del sueldo -sueldo que en el 50% de los chilenos es menor a los $305 mil-, los directores de las AFP recorren el mundo y sus bellezas echándose miles de millones anuales al bolsillo. ¿Sabía usted que en 2015 los directores y ejecutivos de las AFP ganaron, entre todos, 20 mil 560 millones de pesos? Entre esos millonarios está Rodrigo Pérez Mackenna, el que insultó a todas las mujeres diciéndoles que era una injusta galantería dejarlas jubilar a los sesenta años. Varios millones son los que también disfruta diariamente el economista UDI José Valente, ex jefe del programa presidencial de Laurence Golborne, quien tiene una columna titulada “De sentido común” en La Tercera, donde defiende con garras y dientes el sistema, pero donde no reconoce que no cotiza en ninguna AFP. “Ahorro bastante pero con otras herramientas, pero soy un defensor del sistema, porque el sistema es muy bueno”, sí reconoció en TVN, antes, este personaje que para el aniversario 30 del sistema de previsión privado escribió por encargo el libro “La historia de un sueño”. Un sueño que, en este preciso momento, está cocinando el hambre y la enfermedad de tu mamá, de tu papá y de tu tía ¿O acaso nuestros familiares van a llegar al 2025 con un sueldo de un millón? Bueno, si así fuera, habría que pensar que en lugar de 100 lucas van a quedarse con 200. Ahora, en la lógica de Catalina Edwards, la conductora de Mega que sigue la línea de Pérez Mackenna: tu papá, mamá y tía deberían conseguirse sesenta años más de vida para alcanzar 400 lucas.

Pero se les están acabando las excusas. Cuando Valente y Pérez Mackenna defienden su sueño lo hacen nerviosos, tartamudean, se les nota el abuso en la cara, como que saben que están haciendo algo malo. Se sienten pillados, pillados por millones de chilenos que entendieron que sus discursos sobre fondos e inversiones no hacen más que construir una miseria inminente. Porque si tu mamá va a jubilar mañana, pasado mañana se va a encontrar con un chauchero que le va a permitir apenas comer. Porque si tu mamá es una de las 336 mil personas que reciben una pensión de vejez edad –de retiro programado-, tu mamá es una de las nueve de cada diez que recibe menos de 156 mil pesos. O sea, que tu mamá se olvide de un gas para la estufa, que guarde la tarjeta BIP y que se vaya caminando al consultorio, con sus huesos desarmándose, provocándole un dolor indescriptible al rozar la cadera, porque a tu mamá no le va a alcanzar para la locomoción. También dile a tu mamá que al día siguiente de jubilar se olvide de visitar una farmacia. Que mejor quede al azar de lo que le regale el médico, de las muestras que le pueda dar de paletiá una enfermera, pero que no piense en la pastilla más adecuada para esos dolores. Lo mejor sería, con el pesar del alma, asumir que con esa pensión los viejos, tu viejo, tu vieja, sólo deben esperar a que se los lleve la muerte, tristes, con más arrugas de las que se debe, con más dolores de lo que merecen en el “júbilo” de un camino de puro, puro trabajo. Mientras, las AFP siguen ganado al mes $500 mil millones -pagados de sus sueldos por tu mamá y tu papá- pero invirtiendo de eso sólo $200 mil millones en pensiones ¿y el resto? A sus cuentas corrientes, a sus aseguradoras, y a las diez grandes empresas y a los diez bancos que, juntos, suman 43 mil millones de dólares de capital provenientes de lo que tu mamá, tu papá y tu tía aportaron mensualmente. Sí, los mismos diez bancos que luego nos prestan plata para estudiar o para pagar las deudas que tenemos con Cencosud o Falabella, algunas de esas diez empresas que también se benefician de nuestro trabajo para meternos en el más injusto círculo vicioso jamás visto: el de tú, tu mamá y tu papá pasándole plata al retail y los bancos para que luego ellos mismos nos endeuden y nos encaminen a la tortura sicológica de ser pobres y tener una vida hipotecada. Todo, con nuestra propia plata. Una vida con designio de muerte, de agonizar con frío junto al abrazo de un gato viejo en un cité del centro, una vida de pan duro y remedios prestados al aguaite del segundo cáncer. Porque el primero ya se está viviendo, se está viviendo al ver morir compañeros de trabajo porque tienen que ser guardias con 70 años, se está viviendo escuchando la preocupación de Ricardo Lagos al respecto, diez años después de decir en el lanzamiento de los multifondos que “nos reunimos para celebrar los 21 años de un sistema que ha funcionado y ha sido exitoso”, se está viviendo al permitir la tribuna de insensibles como Fernando Villegas tratando a tus papás de parásitos, se está viviendo en ministros como Ximena Rincón, que pasa de superintendenta de pensiones a directora de Provida y luego a ministra del Trabajo, se está viviendo en la gira pre presidenciable del sonriente Piñera con el rey del despropósito Rodrigo Pérez Mackenna, se está viviendo en las editoriales de El Mercurio revitalizando un modelo que, según un artículo de ellos en 1990, nos tendría hace décadas con pensiones iguales al último sueldo, se está viviendo en memes defendiendo con triste patrioterismo el que las Fuerzas Armadas más que doblen el promedio de pensiones de los civiles, se está viviendo en Osvaldo Andrade calificando de legal la pensión de su ex esposa, sin detenerse ni un segundo en el problema ético de defender a los trabajadores validando un sistema que deja a funcionarios instalados por partidos con pensiones de cinco millones de pesos, se está viviendo en el crimen alevoso de las AFP beneficiándose hasta hoy con los intereses cobrados en las cotizaciones adeudadas. Se está viviendo en seguir llamando democracia a un país en el que al menos ocho ex ministros de Pinochet son o han sido presidentes o directores, beneficiarios directos, del sistema de AFP. Así, esto no se puede llamar democracia. Esto es la dictadura de las AFP. Una dictadura viviendo sobre la dignidad de ti, tu mamá, tu papá y tu tía. Ahora, ahora mismo, y mañana.




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