Carta abierta a Tomasa del Real

por Naomi Orellana



Sobre Naomi Orellana

Querida Tomasa,

Te voy a hablar desde la amistad breve pero sincera que nos juntó en algún momento.

No puedo ser indiferente a tus declaraciones. Me preocupan y me duelen. No de manera personal, es más bien un dolor generacional, una pena del mundo. Me alegra mucho que te esté yendo bien, me parece que eres una chica con un espíritu increíble. Lo conocí de cerca, lo sentí.

Hasta ahora, he preferido mantenerme al margen de tu postura anti feminista. Pero tu última entrevista despliega tantos puntos de conflicto que, como feminista, no puedo no tomar partido. Sería cobarde no hacerlo.

Analizaré los puntos de la entrevista que me parecen, cómo decirlo, debatibles.

1. (Cito) Tomasa: “Bueno, no sé si estás de acuerdo, pero la universidad es un negocio más que un centro educacional. Yo pensaba que me iba a enseñar a hacer ropa, y en verdad te enseñan a ser un empleado de una gran tienda. Yo no quería eso, yo lo que quería era aprender a diseñar, y ellos te enseñan a ser un muñeco más de la industria de la moda, no es creativo.”

Una pregunta ¿Puma no es parte de la industria de la moda? ¿No eres tú ahora una muñeca de la industria de la moda? ¿Una muñeca bien pagada, pero una muñeca al fin? Dejo la pregunta abierta.

2. Mor.bo (uf, qué nombre): “Hablar con Tomasa del Real siempre es un placer, y nos volvimos a sentar con ella a conversar de sus proyectos, de PUMA, y claro, de feminismo.”

¿De Puma? ¿Hablar de Puma? ¿En serio? ¿De una marca de ropa?

Que se señale como bajada de la entrevista anunciar que uno de los temas centrales de la conversación será hablar de una marca me parece, por decirlo menos, vulgar. Según como yo veo el mundo, los medios de comunicación y los comunicadores, las personas que cuentan con espacios para difundir ideas, tienen una responsabilidad y eso necesariamente implica asumir una postura. Un medio de comunicación serio, un comunicador serio, no puede ser comprable por una multinacional, y mucho menos incluir dentro de su redacción el auspicio, en la bajada. Es de una ordinariez sin precedentes.

3. Mor.bo: “Nos sentamos una vez más con ella para conocer un poco más de sus inicios, de su posición frente al feminismo actual y de lo que se siente ser una embajadora chilena de una de las mayores marcas de ropa deportiva en el mundo.”

Me da mucha curiosidad el cómo podría explicar “feminismo actual” la persona que está detrás de esta nota sin firma. “Feminismo actual y ser embajadora de una de las mayores marca de ropa”; ambos temas son demasiado elocuentes de lo problemático del planteameniento, del que el entrevistador, al tratarlo tan ligeramente, da cuenta que no sabe lo que está rozando. Feminismo, capitalismo. Vamos. Dos personas en la calle y en su casa pueden conversar de lo que sea, pero dos adultos en un medio de comunicación masivo tienen que, al menos, saber de lo que están hablando. Es un mínimo de responsabilidad y consideración con la gente que gastará tiempo de su vida en leerlos.

4. Morbo: “Una vez dijiste que el concepto feminista estaba mal planteado y por eso tal vez haga falta una voz como la tuya.”

Tomasa: Es que yo no me puedo llamar feminista porque no puedo estar de acuerdo con ninguna bandera, ¿entiendes?, con ninguna agrupación “en contra de” o “a favor de algo”, ¿por qué? Porque yo no me siento dañada por ser mujer, no tengo odio hacia los hombres, no tengo miedo hacia los hombres, al contrario, ellos me han dado protección, me han dado su amistad. Nunca he sentido un rechazo hacia lo masculino, nunca, entonces yo no puedo meterme… De hecho, creo que el feminismo no debería llamarse feminismo, o la “marcha feminista”, debería llamarse “marcha contra o a favor de las víctimas de discriminación de género”, ¿cachai? Por ejemplo, una persona que trabaja y le pagan menos por ser mujer es una discriminación de género, pero no abarca a todas las mujeres del mundo.”

Es peliaguda la situación. No creas que me siento cómoda. Tu postura es categórica, desafiante y muy segura. Puede resultar convincente para una persona que no está informada. Pero intentemos no expandir el oscurantismo. Vamos por parte:

“Es que yo no me puedo llamar feminista porque no puedo estar de acuerdo con ninguna bandera, ¿entiendes?, con ninguna agrupación “en contra de” o “a favor de algo”, ¿por qué? Porque yo no me siento dañada por ser mujer, no tengo odio hacia los hombres, no tengo miedo hacia los hombres, al contrario, ellos me han dado protección, me han dado su amistad.”

Querida Tomasa, está bien que no te quieras llamar feminista, no hay problema con eso, no es una obligación, y el feminismo es todo lo contrario a una obligación. Ahora, que no te puedas llamar feminista por lo que planteas es cuestionable. Primero, lo considero una postura muy individualista y poco solidaria, pero más allá del juicio moral, también es un argumento errado. Ser feminista no significa odiar a los hombres, hay muchas maneras de habitar el feminismo. Es un movimiento que siempre está naciendo, que se localiza y corporaliza dependiendo de quien lo asuma como porstura y desde dónde. Te puedo decir, personalmente, amo a los hombres, amo a mi papá, es un santo. Amo a muchos hombres, y tal como a tí, ellos me han ayudado, me han dado su amistad, y algunos, su más sincero y desinteresado amor. Pero esto no me hace dejar de ver, ni reconocer, que sí existe a mi alrededor una cultura en la que las mujeres están en peligrosa desventaja. Hay mujeres que mueren, en serio, chicas que lo pasan mal, yo misma lo he pasado mal ¿De verdad el machismo nunca te ha tocado, incomodado? No los hombres, no tus amigos, sabes a lo que me refiero.

Si se ha avanzado en temas de “discriminación de género”, como te acomoda llamarlo, ha sido gracias a una incansable lucha feminista, que es mucho más compleja y profunda y tiene muchas más aristas que la discriminación explícita hacia las mujeres. El feminismo, como yo lo entiendo, apunta ante todo a la emancipación de los seres humanos en todas sus dimensiones.

Sé que no es necesario que te lo diga, pero puedes pensar lo que quieras, vivir como quieras vivir, pero te quiero pedir un favor, porque habemos muchas personas peleando desde distintas trincheras para que las cosas sean un poco más justas. Insisto, qué bueno que lo estés pasando bien y ganando plata. Lamentablemente, y debido al sistema económico y cultural en el que estamos viviendo, el mismo que promueve tu entrevista, hay gente que no lo está pasando tan bien. Sólo te pido que analices la situación, que intentes mirar bien a tu alrededor, ojalá un poco más allá, y evalúes si de verdad crees que es necesario, pero sobre todo considerado, seguir difundiendo esas ideas públicamente.

La parte donde cuentas cómo empezaste, tus inicios en el tatuaje, los viajes, todo eso, es muy bacán, habla por sí solo de lo que eres. Creo que te estás metiendo, o te están llevando, a un terreno problemático; porque vende, porque crea polémica, porque te construye un personaje, pero que eclipsa absolutamente lo que eres y el camino que has construido.

Volviendo al primer punto, cuando hablas de ser un muñeco de la industria de la moda y su anulación creativa ¿De verdad te sientes fuera de eso? ¿Crees que no te va influir artísticamente entregarte así, tan rápido y felizmente a las marcas, a la industria? ¿Crees que a ellos de verdad les importas tú cómo artista, como persona? A Puma le interesa vender ropa, grandes cantidades de ropa, nada más. Si te importa de verdad la música y seguir sacando de tu interior canciones que valgan la pena, te sugiero sentarte a pensar un ratito en ello.

El reggaetón es un género que está cruzado por el sexo y el feminismo, abordado desde la disidencia sexual, puede aportar una perspectiva muy interesante y transgresora. Incluso subversiva. Si en vez de rechazarlo tan categóricamente (sin saber de verdad de lo que se trata), te abrieras un poco e indagaras, sin prejuicios, quizás puedas encontrar nuevas y valiosas ideas para lo que haces. Si te interesa…

Renegar del feminismo y alinearse con el poder masculino no es una estrategia para nada nueva, es la norma. No es rupturista lo que planetas, es muy de señora conservadora. Tus palabras, dichas por una vieja cuica de la UDI no nos sorprenderían. En cambio dicho por tí, por un cuerpo como el tuyo, toma otra fuerza, descoloca. Pero es un discurso conservador al fin.

Me parece interesante cuando dices que “todos estamos mal, hombres y mujeres”, pero sobre todo cuando cuestionas las categorías y límites de los géneros. En esto coincidimos, y en el amor por el reggaetón.

Esperamos tu próximo disco.

Naomi.

CRÉDITOS FOTO: POUSTA




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