Gracias Pingüino de Humboldt, te debemos una

por María Victoria Galleguillos



Sobre María Victoria Galleguillos

 

El pasado jueves 9 de marzo fue un gran y sorpresivo día para el movimiento ambiental y también para el país. Fue un gran día, porque la Comisión de Evaluación Ambiental de la región de Coquimbo rechazó el proyecto minero Dominga en una estrechísima votación que hizo necesario el desempate por parte del presidente de la comisión, el Intendente regional, Claudio Ibáñez.

Pero la noticia no es solo emocionante sino también sorprendente, lo que tiñe el momento de algo distinto. El asombro viene de la irónica situación de que este tipo de buenas noticias escasamente vienen de nuestro sistema de evaluación de impacto ambiental, procedimiento encargado de velar por el cumplimiento de la normativa ambiental de los proyectos de inversión del país. Sin embargo el caso Dominga lo logró, e intentaré dar algunos de las razones de ello.

Dominga es un proyecto minero y portuario a cargo de la empresa chilena Andes Iron, que consiste en la extracción y procesamiento de hierro con cobre como subproducto[1]. En el lenguaje de algunos es un proyecto que contempla una inversión de 2.500 millones de dólares, que en su construcción creará 9.800 puestos de trabajo directos y luego mantendrá 1.450 en su operación, según los datos proporcionados por la empresa. Mientras que para el lenguaje de otros, se trata de un megaproyecto minero ubicado a kilómetros de la Reserva Nacional de Pingüino de Humboldt, que ha tenido una evaluación ambiental insuficiente e irregular además de tener manifiestas vinculaciones a casos de corrupción.

El proyecto está emplazado en la comuna de la Higuera, cuarta Región de Coquimbo, y la comunidad se divide entre los dos discursos antes mencionados. Esta división es algo usual en los conflictos ambientales, y muchas veces se debe a la existencia de negociaciones por parte de la empresa con facciones de la comunidad, en las cuales se puede llegar a cualquier tipo de acuerdo, acuerdos muchas veces lejanos a la esfera ambiental y más cercanos a la prestación de servicios y entrega de beneficios. Ante este tipo de situaciones quizás algunos se pregunten ¿Dónde está el Estado?

En la mayoría de los conflictos socio-ambientales provocados por proyectos de inversión, el Estado -en estos casos representado por el Servicio de Evaluación Ambiental- se sienta del lado de la empresa. Así lo usual es ver a una comunidad organizada en contra de una Resolución de Calificación Ambiental favorable, la luz verde estatal en materia ambiental, la que muchas veces es otorgada en minutos y sin discusión alguna. La verdad es que Dominga no es caso ajeno a ello, considerando que el Servicio de Evaluación Ambiental recomendó aprobar el proyecto y que en la votación el SEREMI de Medio Ambiente aprobó con condiciones la iniciativa minera, sin embargo las votaciones de otros seis miembros de la comisión dieron lugar al rechazo, ¿Por qué?

La organización colectiva es algo que no deja de sorprender en tiempos de grandes apatías e individualismo, la construcción de un discurso y un movimiento por la protección de un espacio común y público fue clave en este proceso. Cabe recordar además que estos son procesos de largo aliento, el proyecto Dominga ingresó a evaluación ambiental en septiembre del año 2013, y luego de casi tres años y medio encontró la primera resolución en un largo camino que queda por delante. El movimiento #SalvemoslaHiguera se ha mantenido firme, y uniéndose con organizaciones territoriales y ONGs han creado una fuerte campaña comunicacional y de presión política que acaba de dar sus primeros resultados.

Por otro lado, y a pesar de que estos juicios no debiesen primar en los procesos de evaluación ambiental, negar la gran relevancia que tuvo el caso Bancard en el rechazo es ingenuo. Quienes no tenían razones ambientales para rechazar, podían echar mano a razones éticas o de transparencia. En la misma semana del rechazo, se dio lugar a la ampliación de la querella en contra de Sebastián Piñera a propósito de su participación en el veto al proyecto termoeléctrico Barrancones, emplazado en la misma zona que la minera Dominga, en la cual tenía intereses económicos en la época. A lo anterior se le suman las vinculaciones de Dominga con el grupo Penta.

Otro de los elementos clave sin duda fue el rol de CONAF, desde ya algunas conclusiones podemos sacar del hecho que el único organismo directamente opositor sea una corporación de derecho privado que cumple funciones públicas. El organismo desde los inicios de la evaluación dio cuenta de las claras deficiencias, especialmente en temas de información y definición de área de impacto. En efecto, su pronunciamiento final[2] condensó gran parte de las razones técnicas que hacían de este proyecto inviable en términos ambientales, y con ello reforzó también la posición del rechazo.

Finalmente, otro de los elementos determinantes del caso Dominga y que permitió generar mayor empatía en  la población “no directamente afectada” fue la gran belleza y valor del ecosistema a intervenir, dentro de ellos, nuestro Pingüino de Humboldt. Fue él quien permitió otorgar un rostro al conflicto y el visibilizar los impactos ambientales en una especie protegida y especialmente querida, lo que sin duda sirvió en el proceso de concientización de los impactos.

Lamentablemente, las problemáticas ambientales para agarrar el vuelo que adquirió Dominga necesitan una serie de elementos, algunos de los cuales que he intentado dilucidar en estas líneas. No obstante siempre es importante recordar que hay tantas luchas contra un paradigma extractivista y denostador del poder soberano de las comunidades sobre sus territorios como lugares en Chile. Sin embargo, aún en Dominga nos queda mucho, la empresa ya anunció la interposición de una reclamación al Comité de Ministros –organismo absolutamente político- y por ello las razones que nos han llevado a movilizarnos ahora deben continuar con más fuerza que antes.

 

[1] Resumen del Estudio de Impacto Ambiental presentado al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.

[2]http://infofirma.sea.gob.cl/DocumentosSEA/MostrarDocumento?docId=2d/81/cf6131c6ec223900b26baddcc1fe8e9846d4



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