¿Bien?venidos

por Claudia Lagos Lira



Sobre Claudia Lagos Lira

Algunos de los hechos

El martes 11 de abril, el ginecólogo Francisco Redondo, jefe del servicio de maternidad del Hospital de Coyhaique, declaró como testigo de la defensa en el juicio oral contra Mauricio Ortega, único imputado hasta ahora por la agresión que Nabila Rifo sufrió en mayo de 2016. Redondo fue el médico que examinó en el hospital de Coyhaique a la mujer luego que la golpearon y arrancaron los ojos esa madrugada de mayo.

Al día siguiente, el miércoles 12, el matinal de Canal 13, Bienvenidos, le dedicó varios minutos al aire al llamado “caso Nabila”, tal como lo ha hecho todos los días, desde hace varias semanas, como si fuera una cadena nacional. Ese miércoles, alrededor de las 8 y media de la mañana, el programa “actualizaba” su “cobertura” del juicio oral con el equipo del programa en pleno en el estudio.

“Nos vamos a Coyhaique”, dice Martín Cárcamo, el conductor del espacio. Su colega en la conducción, Tonka Tomicic, agrega que en terreno “hay un equipo que ha estado trabajando intensamente y no se ha perdido nada de este juicio” y le da la bienvenida a “Leo”, el periodista que transmite desde Aysén. En el estudio estaban Tonka Tomicic, Martín Cárcamo, Francisco Saavedra, Paulo “Polo” Ramírez, Michelle Adam, entre otros. Entre comentarios sobre el frío del sur y haciendo alusión a que todo Chile ha estado pendiente del juicio, el reportero señala que “ayer fue el turno de un ginecólogo, el doctor Francisco Redondo, en donde (sic) descartó la agresión sexual forzada”. Por el contrario, el GC (generador de caracteres) en pantalla simultáneamente indicaba: “Opiniones divididas en caso Nabila: Médico NO descartó agresión sexual”.

En una pantalla dividida, se veían al reportero en terreno a la izquierda y, a la derecha, la imagen sin sonido de un hombre de terno y pelo canoso, sentado en un estrado, frente a un micrófono. Una etiqueta indicaba que era el doctor Francisco Redondo. Pocos minutos después, Tomicic le da la bienvenida a Alex Droppelman, puntualizando que es sicoanalista, y a quien le piden “analizar” el caso de Nabila, eventuales disputas por dinero entre la víctima y el imputado y el carácter de ambos.

Durante la conversación con Droppelman, Cárcamo agrega que el caso tiene varias particularidades, “casi culturales”, dice, “debido al machismo, debido al alcohol, a asumir esto como una vida normal, violenta”. Cárcamo opone un “acá” supuestamente civilizado con un “allá” donde romper la puerta de una casa con un hacha, como hizo Ortega en una agresión anterior a Rifo, sería “normal”. El conductor gesticula con sus manos y su cara –una mueca de sorpresa, tal vez de asco-, reforzando su discurso hablado. Francisco “Pancho” Saavedra agrega que la respuesta de Rifo –“pero Mauricio, ¡qué hiciste!”, parafrasea Saavedra- ante la agresión con el hacha, “uno no se la puede explicar, como si estuviera normalizada la violencia”. Nuevamente, ubicando unos Otros lejos, en un lugar exótico y con el cual los panelistas no comparten –supuestamente- nada de tal salvajismo. El sicoanalista, los conductores, los panelistas se ubican en un lugar muy parecido al de los antropólogos de fines del siglo XIX o principios del siglo XX mirando con distancia un pueblo africano o a los Selknam del sur de Chile.

Eso no fue todo. En pantalla, los animadores leyeron un fragmento del testimonio del doctor Redondo con detalles explícitos del examen ginecológico que le había practicado a la víctima cuando la examinó tras la agresión , en un close-up discursivo propio de la pornografía pero que, en este caso, correspondía al discurso del procedimiento judicial. El programa, además, emitió un fragmento de varios minutos, grabado, del testimonio del ginecólogo el día anterior, en el tribunal en Coyhaique. Organizaciones feministas y distintos actores sociales criticaron al canal a través de distintas redes sociales y al final de ese día, el Consejo Nacional de Televisión había recibido más de 500 denuncias en contra del programa, según distintos reportes de prensa.

Los centenares de comentarios en Twitter criticaron la lectura sin editar del testimonio del ginecólogo, así como también la emisión del video. Andrónico Luksic, controlador de Canal 13, respondió en su cuenta de Twitter que no había visto el programa pero afirmó que “no todo puede ser por el rating. En esto, mal el canal”, en una crítica indirecta a lo hecho por el matinal. La gerencia de comunicaciones de la televisora emitió durante el día un breve comunicado de prensa en el cual “lamenta profundamente la difusión de ese contenido y pide disculpas públicas a la víctima, su familia y a toda nuestra audiencia por el inapropiado y lamentable tratamiento entregado en esta ocasión al caso”

Constricción de Semana Santa
El jueves 13 de abril, en la víspera del fin de semana santa, a las 8 a.m. cuando Bienvenidos inicia sus transmisiones, sus conductores Tonka Tomicic y Martín Cárcamo visten jeans, camisa blanca y vestón gris, parados en medio del estudio, con las manos en frente. Detrás, de pie, vemos a cuatro de las colaboradoras del matinal, vestidas de camisa blanca y pantalones oscuros o jeans. Todos ofrecen una cara seria.

Luego del “buenos días” de rigor, Cárcamo pide que corten la música pues “vamos a partir el programa de una manera absolutamente distinta… vamos a partir asumiendo una situación que ocurrió ayer… ayer se emitió un contenido, la declaración de un doctor, un ginecólogo, que estaba involucrado analizando el caso de Nabila. Se emitió al aire… a diferencia de lo que aparece en algunas partes, no se leyó el contenido en el programa, sino que se emitió … Esto no es un error editorial. No es una decisión editorial. Este es un contenido que lamentablemente, con todos los filtros que tiene un programa como el de nosotros y el estándar que tiene que tener, se pasó. Fue un error humano. No estaba decidido de antemano… ”. Cárcamo continúa diciendo que han seguido el caso de Nabila Rifo, tratándolo con responsabilidad y delicadeza, pero “lamentablemente este contenido salió al aire, es un error humano y un error nuestro. Sucedió. Dicho eso, queremos pedir las disculpas necesarias , que corresponden, a Nabila, a su familia”.

Tonka continúa con las explicaciones y las excusas: “A nombre de nosotros y nuestro equipo y del panel que estaba ayer, era un contenido desconocido para nosotros, no conocíamos las declaraciones que se emitirían, y frente a eso, sabemos, sentimos, y pensamos que nunca debiéramos haber emitido ese video. No se condice con nuestra calidad de seres humanos y profesionales… saben los valores que queremos plasmar… y la rigurosidad que nos caracteriza… Siendo muy sinceros, esto nos avergüenza y nos apena.

Esta es una lección importante, para todos, y el comenzar del cero, reconciliarnos en una semana que es clave, que nos invita a eso, asumimos nuestro error, pedimos las disculpas, y esperamos que nunca más vuelva a ocurrir”. Al finalizar la tarde del jueves 13 de abril, se difundió el despido del director del programa, Pablo Manríquez, como consecuencia directa de lo que había sucedido.

Burocracia, banalización y deshumanización
A juzgar por las explicaciones y consiguientes disculpas de los animadores, el contenido tiene vida propia, se coló en los contenidos que se emiten al aire. Sucedió. Tanto el testimonio del doctor como el video de éste corresponden al día anterior a su emisión por Bienvenidos. Las imágenes, ya sea que hayan sido registradas por el Poder Judicial o por el equipo en terreno de Canal 13 , no están en vivo, en directo. Por lo tanto, no son impredecibles o incontrolables. Alguien las vio primero (el camarógrafo que las grabó, el reportero o productor que estaba ahí cuando las grabaron o que, incluso, pidió que las registraran). El editor o alguien cercano en la cadena de mando del programa que recibe las imágenes de un caso que han seguido todos los días y, por lo tanto, están ávidos de “monos” frescos cada día. E incluso si hubiera sido un contacto en vivo, con imágenes sin editar, siempre está el director, el productor, o el profesional del caso que es responsable de sacar al aire el contenido y la decisión, ahí, de seguir o no. De cortar o continuar. De soplarle a la “muela” en los oídos de los conductores que cambien el tema. Que sigan por ahí o por allá. Hay un profesional en el switch de la emisión al aire. Que corta, que “pincha” una imagen y la amplía… y así… Hay un productor o una productora que contactó a Droppelman para tener una voz “especialista”, que desde cierto saber, enmarque y dé sentido al sinsentido, al salvajismo, a lo que le ocurre a esos Otros, en una tierra exótica, por allá en el sur. Que lo invitó al estudio y que gestionó la logística para que estuviera a eso de las 8 de la mañana en el canal ese miércoles.

El juicio penal contra Mauricio Ortega como el único imputado por el femicidio frustrado contra Nabila Rifo ha generado debates en los más diversos planos. Uno de ellos, es la estrategia de la defensa de identificar patrones de conducta de la víctima en el pasado que abran la posibilidad de probar la inocencia del imputado y que en ese camino, ha indagado y difundido en el juicio las conductas sexuales de la víctima. La discusión sobre si la implementación de dicha estrategia es correcta a la luz de la protección a las víctimas o si hay otra forma de hacerlo, se lo dejo a abogados y abogadas penalistas, que ojalá con perspectiva de género, nos puedan iluminar en ello.

La dimensión respecto a la cobertura mediática del juicio es la que interesa desnaturalizar acá. Los medios de comunicación son organizaciones altamente burocratizadas, que operan en diversos planos. Uno de ellos es el de lo inesperado, el plano de la cobertura de la noticia de último minuto, el extra que nos sorprende o el desastre natural que nos pilla desprevenidos (aunque incluso en esos casos, es posible tomar precauciones para su cobertura dado que vivimos en un país de terremotos, incendios y volcanes).

El otro plano en que operan los medios de comunicación es el de las prácticas y rutinas cotidianas, repetitivas, burocráticas y burocratizadas, más o menos esperadas y esperables. Ese que incluye la reunión de pauta diaria para los programas de emisión diaria –como un matinal o un noticiario- y que tiene ciertos recursos profesionales, tecnológicos y económicos que debe administrar. Por ejemplo, cada programa cuenta con un número acotado de móviles, de cámaras y de camarógrafos disponibles, de reporteros volantes o en estudio, así como también de islas de edición cuyo uso está racionalizado. Como cualquier empresa, un canal de televisión tiene recursos limitados y lógicas y tecnologías de management no muy distantes de las del retail (centrales de costos, registro electrónico de sus recursos humanos y materiales, ciertos procedimientos administrativos, por mencionar algunos) que implican niveles importantes de burocratización en la producción de contenidos simbólicos. Como en toda actividad humana, hay azares. Pero en una compañía como un canal de televisión, la lógica intenta disminuirlos al mínimo.

El juicio público que introdujo la reforma procesal penal busca garantizar un debido proceso y posibilita la fiscalización de parte de la ciudadanía en su conjunto, incluyendo a los medios de comunicación. Pero, al mismo tiempo, un juicio oral y sus múltiples etapas constituyen un escenario ideal para que los medios accedan a una diversidad de fuentes, movilizando mínimos recursos, y lo hace más o menos predecible: Es un proceso altamente formalizado, con fechas, actores y escenarios predeterminados y agendados de antemano, lo que permite producir contenidos que deben contribuir a mantener una parrilla programática al aire todos los días, la mayor parte del día, y a captar avisadores que son los que sostienen el funcionamiento de cualquier medio televisivo en Chile hoy.

Por lo tanto, la cobertura en cadena nacional de los pormenores del juicio, los comentaristas como Droppelman, la reiteración de ciertas imágenes, música o encuadres, tiene más de burocracia que de azar. La fragmentación del cuerpo y de la vida de la víctima en diversos horarios, todos los días, en la televisión abierta chilena visualizan una práctica de banalización y deshumanización burocrática en ese medio. No es solo Rifo, es también el “casting” para víctimas de violencia intrafamiliar al que el mismo canal está llamando por estos días, es el docu-reality de adolescentes que internan en la cárcel como escarmiento a su mal comportamiento y lo transmiten en horario prime, es la objetivación y posterior desecho simbólico de todos quienes –“aquello”- que está en los márgenes, ya sean geográficos, étnicos, de clase o de género.

La lectura y emisión del testimonio del ginecólogo con los detalles sobre Nabila Rifo, su cuerpo en fragmentos, es parte de esa misma lógica. Ese contenido no “sucedió”, como dice Cárcamo. Lo produjeron y grabaron (los actores del proceso penal y/o los medios de comunicación en terreno), lo pusieron en circulación (distintos eslabones del proceso de producción de contenidos, desde el director hasta el camarógrafo en terreno), lo acercaron cual close-up, lo insertaron en una narrativa con cierta sintaxis (un despacho desde Aysén, contactos en estudio, ciertos GC, algunas imágenes y no otras, y así…). Y ahí tenemos en la retina y en el imaginario colectivo los fluidos, los olores, los trozos de cuerpo, pasados y presentes, quirúrgicamente (mal) tratados de la víctima. Nabila Rifo no es la primera y es probable que no sea la última chilena que vea su cuerpo segmentado, retóricamente fragmentado, una y otra vez, en televisión abierta, a plena luz del día, así como Bienvenidos no es el primer espacio televisivo ni será –posible, lamentablemente- el último que tome esos Otros y los lance a circular como material de desecho.

*Claudia Lagos Lira es Profesora Asistente de la Universidad de Chile




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