Vestirte de mujer no te quita lo machista

por Camila Monsalva



Sobre Camila Monsalva

A mí lo mismo me pasó, igual que a Nabila, y yo no fui a la televisión” decía Stephanie Fox, un hombre disfrazado de mujer, ante la incómoda risa de un Club Burdel que era testigo de una nueva y desafortunada rutina de la humorista . “Corta esa parte, que lo puede ver Nabila… ¡ay, no tiene ojos!”, agregaba, pareciendo no dimensionar la magnitud de sus palabras junto a su compañero, que también vestido de mujer, no atinaba a nada más que responder al murmullo creciente con un“hay que reírse de todo güeona, y si la maraca perdió los ojos… GÜEONA…”

Indigna. Indigna que se haga un festín con el único fin de hacer reír -y ganar plata- con una tragedia como la que sufrió Nabila Rifo, víctima de una de las formas más terribles de la violencia patriarcal. Indigna que estos dos hombres se sientan con el derecho a bromear sobre una situación como ésta por el sólo hecho de estar vestidos de mujer, disfrazados. Porque, a pesar de eso, se les sale por los poros la misoginia. Hablan de “lo que le pasó a Nabila” como si a Nabila le hubiera “pasado” algo casual. A Nabila no le “pasó” nada: se lo hicieron. La golpearon hasta dejarla inconsciente y luego le sacaron los ojos, dejándola moribunda y desangrándose en la calle; y como si todo eso no hubiera sido lo suficientemente violento, ahora vienen estos dos hombres, sin ningún tipo de respeto, a hacer bromas sexuales con la tragedia, justificando su actuar  en el débil argumento de que hacen “humor negro”. Como si tuviéramos que reírnos de su patético humor por ser “negro”.

Hace meses atrás, la misma humorista, hacía rutinas con Blackface: se pintaba la piel negra para representar a mujeres africanas e hipersexualizarlas desde su machismo latente,  ¿ignorando? que esta técnica fue prohibida en la década de los 60 por ser considerada altamente racista. Y como si fuera poco, sumada a sus declaraciones “humorísticas” evidentemente machistas y misóginas,  hace un poco más de un año se deslizaba su clasismo contra Fanny Cuevas, al decirle que se “buscara gente de su comuna” , tras un lío farandulero con Augusto Schuster.

Pero esta vez pareció más atrevido e irreverente reírse de una mujer atrozmente violentada por su pareja. Y es por cosas como ésta que no extraña que posteriormente miles de mujeres sientan vergüenza de contar las situaciones de abuso que han sufrido, ¿para qué? ¿Para que venga otro hombre a reírse de ellas? Es precisamente gracias a ese “humor negro” (y otros factores), que las instancias de denuncia contra el agresor se ven cada vez más frustradas.

Es preocupante pensar que La Botota es un ícono en el mundo gay y que sus palabras inevitablemente influirán en muchos de sus seguidores. La rutina de Stephanie Fox propaga la violencia en contra de nosotras, y duele que no sea capaz de ver la incompatibilidad de lo gay con lo misógino, porque en esta lucha deberíamos estar unidas/os, pero desde los actos antes descritos pareciera ser que prefiere burlarse en vez de aportar, haciéndolo incluso en contra de quien estuvo al borde de la muerte por culpa del machismo.

Botota: ser gay no te hace menos machista y vestirse de mujer no te hace menos misógino.

 



Deja un comentario