Es fácil reírse del Pastor Soto, lo difícil es asumir que su mierda está en todas partes

por Vicente Gutierrez



Sobre Vicente Gutierrez

Vi el video del Pastor Soto con Villouta en Via X y mi odio se desorientó. Primero odié a Soto, luego odié al programa por darle cabida a ese tipo de discursos, odié nuevamente al programa – me los imaginé maquinando en reunión de pauta “traigamos a este hueón poco educado y de clase baja para que haga el ridículo y reírnos de él”. Mas ratito leí en Facebook que Alberto Espina fue invitado a un programa de televisión en Londres para contar su versión acerca del rol de Pinochet en la transición, el periodista que lo entrevistó – antes de iniciada la participación de Espina- pidió disculpas al público por darle tribuna a una persona que apoya a un dictador tan sangriento y luego -en la cara de Alberto- dijo que es importante entender las posturas antidemocráticas para poder combatirlas. Me hizo sentido, pero pucha, el pastor Soto tiene tribuna pero no tiene poder ni está en una situación de privilegio, nos reímos de él por ignorante: lleva una vida entera pisoteando la bandera de Cuzco, no la LGTBIQ+.

El pastor Soto no representa a los evangélicos y estos no son pocos: según el censo del 2012 el 16,62% de la población se declara evangélica.

Pensé en mi familia: es muy creyente y jamás pisaría banderas en la calle, Soto les parece ridículo aunque piensen muy parecido a él. Exactamente lo mismo pasa con los canutos que se sientan al lado de Bachelet en el Tedeum, con los que tienen influencia en La Moneda, lo mismo pasa con los Opus Dei. Si vamos a visibilizar un discurso para criticarlo, hagámoslo a costa de quienes realmente tienen poder. Me gustaría ver a Villouta echando del set a canutos cuicos, indignándose con Piñera – primer candidato sin presentar ninguna propuesta para gays, lesbianas, bisexuales y trans en 17 años-, enojándose con políticos que legislan contra la diversidad sexual. El pastor Soto es la versión verdadera de un montón de canutos que no quieren ser asociados con él: deben llorar que no los representa pero que en su corazón pisotean la bandera gay todos los días. Estos canutos y fachos jamás harán el ridículo en televisión pero a la hora de votar marcaran al mismo candidato que Soto y lo harán por las mismas razones, usan esdrújulas en vez de patadas pero odian igual. Es fácil reírse de Soto, lo difícil es asumir que su mierda está en todas partes. No reduzcamos el problema a un hueón del chape dando jugo en la tele, existe una religión que es muy homofóbica y poderosa.



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