Jean Baptiste

por Catalina Estevez



Sobre Catalina Estevez

Jean Baptiste llegó una tarde de viento norte a vivir a un cité cerca de Mapocho. En Puerto Príncipe dejó una parte de su corazón -la pequeña Fanny, ojitos del color del otoño- y 20 años de hambre y sueños de papel.
No habla español, solo conoce la palabra gracias que se la regaló su madre antes de partir al fin del mundo.

Jean Baptiste es un joven alegre, lo puedes ver desde temprano en la mañana tarareando alguno de los temas de la banda de su primo Antoine, que prefirió quedarse en Haití, mientras recorre el barrio ofreciendo su trabajo en cada localcito abierto que encuentra. Él estudió para ser profesor en su querido Puerto Príncipe, pero está seguro que bajando por el cordón de los Andes hallará un mejor porvenir.

Lleva solo dos semanas en Santiago, la esperanza está intacta, es su único bien, el más preciado de todos, la lleva consigo siempre, cuando hace frío y cada vez que piensa en Fanny. A veces la presume con orgullo en conversaciones con otros compatriotas, cuando comparte las anécdotas del día y los sueños de un futuro mejor.

*Imagen ilustrativa



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