TVN: Eutanasia Asistida a la TV chilena

por Tobias Palma



Sobre Tobias Palma

En Chile como que nos gusta engañarnos a nosotros mismos. Durante años nos hemos convencido de que TVN es sinónimo de televisión pública. No lo es, hace rato. Lo de TVN hoy es una muerte anunciadísima pero además negada; años de pretender que la crisis de la televisión chilena – en todos los canales – tiene solución repitiendo la fórmula noventera, antes de internet, antes de YouTube, antes de Netflix, antes de los milleanials, antes de que todos tuviésemos un mini televisor en la mano. Hay tantos factores en el juego, pero al final todo se reduce a la falta de voluntad de abandonar un modelo anacrónico. es difícil imaginar qué rayos están pensando los ejecutivos de todos los canales en verdad. Porque, ojo, estamos todos hablando de TVN, pero están todos los canales cual Thelma y Louise, en un romántico pique hacia el desfiladero.

Porque, por un lado, está la fantasía de que TVN es un canal público cuando de público lo único que tiene es la editorial – la última vez que el Estado puso plata fue en 1992, cuando la dictadura entregó el canal hecho pedazos – dejada a merced de un modelo de competencia brutal por rating, quedando subordinada al mercado, reduciéndose al final a una pura declaración de intenciones. TVN siempre ha sido un canal que se jura público pero en verdad no lo es. Es como cuando Piñera decía ser de clase media. Es como el complejo chileno de querer ser más blancos, gringos y europeos de lo que en verdad somos. El canal no es público y la mentira ya está tan evidencia que las dos salidas dignas son a) matarlo como corresponde o b) asumir de verdad un rol público con el Estado detrás. Fue Guillier el que dijo que la inyección de capital no tiene mucho sentido sin un plan, con lo que estoy sumamente de acuerdo. Ahora, para variar están buscando una salida que no es ni fu ni fa, una alternativa c) a lo maestro chasquilla, de meterle plata pero sin cambiar una coma en el diseño del canal. O sea, algo muy similar a cuando el estado le pasa plata a los bancos para que no quiebren. Algo muy similar a las universidades “pública” que tiene que subir sus aranceles para poder financiarse. Indigno, a mi parecer.

Por otro lado, hablamos mucho de TVN porque todos – sobre todo los periodistas – sentimos algo así como un compromiso con el rol público – que insisto, es más bien un simulacro – del canal, como si los otros canales lo estuviesen haciendo muy bien. Hace algunos meses, también a propósito de la crisis de TVN, los ejecutivos de MEGA parecían estar muy contentos con un rating top de 13 puntos. TRECE. En los 90s, con el mismo modelo económico, tener 13 puntos en horario prime habría sido un desastre de proporciones, una deshonra imperdonable condenada a salir del aire. ¿Cómo, me pregunto tanto tanto, los ejecutivos de los canales no se dan cuenta, con esos números, de que el modelo ya pasó, de que es anacrónico a la tecnología y a las formas de consumo, incluso a los métodos de producción? ¿Cómo pueden ser tan, pero tan regresivos? ¿Cómo pueden ser tan insistentes en la negación del progreso, si hay otros modelos contemporáneos con los que está probado que igual se puede ganar plata, y harta?

¿Cómo tan poco cariño con el público, con la televisión, consigo mismos?

Esta inyección de capital solo es conectar TVN al respirador artificial, y esperar a que en uno o dos años se vuelva a repetir la misma situación. Entonces, entre prolongar la agonía y una eutanasia asistida, prefiero lo segundo y tener que evitar perder millones en un proyecto sin proyecto.

Lo que TVN de verdad necesita es una reforma, cambiar su foco y reorientar el espíritu público de forma concreta, pero eso parece no estar contemplado en la discusión, lo que es a la vez una pena y una vergüenza.

Así como está la cosa, quizás que haya que matar TVN. Una eutanasia corporativa asistida, que nos sirva para darnos cuenta de que la situación general no da para más. Porque matar TVN no sería el fracaso de un modelo público (que no existe), ni mucho menos el triunfo de un modelo privado de televisión. Matar TVN es el fracaso de toda la televisión chilena, y sería bien bueno que lo asumiéramos.



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