Chile debe enterarse que hoy, a 45 años, el Presidente Piñera ha justificado el Golpe de Estado

por Richard Sandoval


Sobre Richard Sandoval

Director en @noesnalaferia y conductor en @RNuevoMundo y @subelaradio. Autor de libros Soy Periférico y Colo Colo ya no es de Chile. Periodista @uchile

Chile debe enterarse que hoy, a 45 años del Golpe de Estado, su Presidente Sebastián Piñera ha justificado de manera cobarde, vil y descarada el uso de la fuerza militar para acribillar a miles de chilenos. Lo hizo en El Mercurio y en La Moneda, con un texto en que dedica 14 párrafos a hablar de contexto, aprendizaje y futuro, de que nuestra democracia “no terminó por muerte súbita” el 11, que venía “gravemente enferma” cuando una fecha le “puso fin”, y sólo dos párrafos orientados a condenar el acto, aunque siempre con matices. En el primero, dice que este hito tiene “significados y vivencias diferentes”, que sólo para algunos significa “dolor y muerte”, pero que para otros es el recuerdo de un desenlace “previsible” de un gobierno malo como el de Allende. Luego, en el mismo párrafo en que condena las violaciones a los DDHH, se atreve a decir que “muchas” violaciones fueron cometidas por agentes del Estado y prefiere usar Régimen Militar en lugar de Dictadura, palabra que no ocupa en ningún espacio de su manifiesto. El descaro y abuso hacia los familiares de las víctimas, además del negacionismo de la historia, es total: ¡Cómo se atreve a decir que “muchos” atentados a la dignidad humana fueron cometidos por el Estado, cuando toda la patria sabe que la totalidad del sistema se trató de una masacre ejecutada desde el poder del Estado, con toda su fuerza y alevosía, dejando espacios ridículos de resistencia! Llega a tal nivel el posicionamiento como agente de impunidad del Presidente, que la única vez que menciona la palabra “Golpe” no lo hace para hablar directamente del 11; lo que hace es ubicarla como una de las chances que tenía el país para escapar de la UP, junto con “guerra civil” o “autogolpe”. Ninguna mención a las imágenes de horror que traumaron a toda una nación. Nada de tortura, exilio y desaparición. Nada sobre el tirano que luego defendería en el 98 frente a sus fanáticos. Nada sobre la falta de verdad y justicia; al contrario, dice que la memoria es buena, pero llama a “no hurgar en la historia para convertirla en gangrena”, llama a sacudirnos de “PEQUEÑOS rencores”; dice que todos, izquierda y derecha, hemos aprendido por igual. De esta declaración debe enterarse este país: hoy, a 45 años de nuestra bomba atómica, Piñera la ha venido a justificar.



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