monlaferte

Gracias, Mon Laferte, te lo mereces

Nos descolocamos con Mon Laferte. Nos deja fuera del entendimiento, pegados en un lugar del corazón al que tememos, ese lugar que no queremos ver, que no miramos: el de la desnudez, el del alma rota, el de la emoción sin escudos, sin complejos, sin el más mínimo complejo. En el desgarro de su voz quedamos conmovidos, porque allí ubicamos...


machi

Será que no te perdonan ser machi, Francisca Linconao

Francisca Linconao pesa 42 kilos, no se está alimentando y sus huesos delgados se siguen debilitando, quebrando de a poco, junto con sus ojos que se van cerrando. Francisca, la machi, está muriendo a cada minuto. En los pocos días que lleva presa luego de su cuarto ingreso a la cárcel en diez meses, ha perdido cuatro kilos, casi medio...


mapucchee

Feliz año nuevo

Terminó, terminó. Por fin terminó este año tan difícil, este año tan de mierda, que de todas formas superaste, valerosa, digna. Y al abrazar ahora, engalanada, a tu madre y a tu abuela, lo sientes como un triunfo, como un verdadero triunfo. Este año fuiste madre, pensaste que nunca lo podrías lograr, pensaste que jamás ibas a poder hacerte cargo...


degollados

Niños, niñas, dicúlpennos por la impunidad

Esto cuéntenselo a los niños. Busquen a un niño que tengan cerca y cuéntenle este capítulo de la historia de Chile. Díganle niño, niña, en Chile, tu país, andan sueltos cuatro criminales de lesa humanidad, cuatro hombres que hace treinta años sacaron a dos profesores de un colegio como el tuyo, a vista y paciencia de otros niños y niñas...


alan

2016: el año en que la violencia mató a Chile

Imaginemos que este año en Chile nació un niño. Imaginemos que ese niño vivió toda su vida, desde el parto hasta su adelantada muerte, en este 2016. Imaginemos que ese niño se llamó Chile, imaginemos que no nació en cuna de oro, nació pobre, nunca estuvo cerca del oro, y veamos cómo le fue. Chile nunca tuvo isapre, sus padres...


economia

Cómo puedes vivir contigo mismo, Chile

Cómo puedes, Chile, vivir contigo mismo. Cómo no se desintegran tus árboles, tu tierra herida, en Casa Piedra y en el sur, testigo de tanta crueldad que nos sigue sometiendo diariamente a la normalidad del fuego, a la normalidad de martillos terminando con la vida de un niño que se gana la vida repartiendo calendarios en las micros, mirando con...